La sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña acaba de condenar a José Enrique Abuín Gey, alias El Chicle, autor de la muerte de Diana Quer, a la pena de prisión permanente revisable y a diez años de libertad vigilada por cometer un delito de asesinato con alevosía, perpetrado para ocultar otro delito, y subsiguiente a un delito contra la libertad sexual de la víctima, con la concurrencia de la circunstancia atenuante analógica de confesión.

Noticias relacionadas

El juez Ángel Pantín, quien ha redactado la sentencia, le ha impuesto también la prohibición de aproximarse a los padres y a la hermana de la víctima, a sus domicilios, lugar de trabajo o cualquier lugar en el que se encuentren, a una distancia inferior a mil metros.

También le prohíbe comunicarse con ellos por cualquier medio durante la duración de la pena y, en todo caso, desde el inicio de cumplimiento de la misma y hasta que transcurran diez años desde la conclusión.

La pena máxima le llega al acusado dos semanas después de la decisión unánime del jurado popular. El 30 de noviembre emitieron su veredicto, tras algo más de dos semanas, 11 días de juicio en el que unos 100 testigos desfilaron por los juzgaos de Santiago de Compostela. La decisión final: culpable de un delito de detención ilegal, otro de agresión sexual y un tercero de asesinato con alevosía, para ocultar otro delito, y subsiguiente a un delito contra la libertad sexual.

Los nueve miembros, cinco hombres y dos mujeres, se opusieron por unanimidad a la concesión del indulto y suspensión de la pena. Lo que no pudieron probar en su veredicto es que la víctima fue violada por su asesino.

Argumentación del magistrado

La coartada de Abuín no tardó por caer por su propio peso conforme pasaban las jornadas del juicio. Su argumentación de que había salido a por gasoil quedó absolutamente desmontada cuando todos los feriantes declararon que ninguno de ellos echó en falta nada al día siguiente. Días después, el posicionamiento de su terminal reafirmó que toda su versión era una patraña. Para terminar de destruir su discurso, el recorrido del móvil de la víctima: los datos del terminal indicaban que había continuado por el paseo marítimo, subiendo la cuesta hacia su casa. Nunca subió por el sendero hacia los camiones de los feriantes. Allí era donde Abuín dijo que se la encontró. 

El móvil sexual, por tanto, cobró fuerza. El magistrado afirma que "aparece como completamente coherente con las circunstancias". Un examen racional de otras posibles motivaciones alternativas no permite vislumbrar "ninguna otra dotada de una mínima solidez y verosimilitud". 

Pantín concuerda con el jurado en que hay dos elementos que permiten llegar a la conclusión de que el fin de Abuín no era otro que perpetrar un crimen sexual contra Diana. Uno de ellos es que no existe ninguna otra explicación "mínimamente razonable" para raptar a la joven aquella noche, conducir unos pocos kilómetros hasta los sótanos de la nave industrial de Asados (Rianxo), en su aldea natal, donde apareció el cuerpo un año y medio después. El otro elemento es que el cadáver apareciese totalmente desnudo. 

También 'el modus operandi' ejercido de idéntico modo en anteriores ocasiones, ha servido al magistrado para concordar en su versión con el jurado. El intento de agresión sexual a otra víctima en Boiro, por el que fue condenado este año, "encaja en la escala de valores y forma de actuar del acusado, y dota de credibilidad a la demostración de la tesis acusatoria, ya obtenida por otros medios probatorios". 

El jurado popular estuvo cuatro días deliberando. Finalmente, consideró probado que Abuín empleó la brida para asesinar a la joven madrileña de 18 años aquella madrugada del 22 de agosto de 2016, y que lo hizo en el interior de la nave de Asados (Rianxo), después de raptarla al final del paseo marítimo de A Pobra do Caramiñal. Antes de acabar con su vida, en la hora y media que pasó en aquel lugar, con ella maniatada, 'El Chicle' perpetró un ataque sexual contra su víctima.

'El Chicle' realizó con ella actos de contenido sexual que no se pudieron determinar, y por lo tanto, no se consideró probado que existiese penetración vaginal. No había pruebas suficientes para afirmarlo. Pese a ello, sí que le atribuye por unanimidad un delito contra la libertad sexual de la joven en ese sótano, porque toda la prueba indiciaria conducía a ello. Tampoco jugó en su favor la versión de Abuín, ya que quedó demostrada como falsa durante el juicio.

El magistrado, ahora, le condena en su sentencia como autor responsable de un delito de detención ilegal y de un delito de agresión sexual, en concurso medial, con la atenuante analógica de confesión, a la pena de 4 años de prisión y a cinco años libertad vigilada.

La Audiencia, en la que se produjo el juicio desde mediados del pasado mes de noviembre, también le ha impuesto el abono de una indemnización de 130.000 euros a cada uno de los progenitores y de 40.000 a la hermana de la víctima, además de imponerle las costas de proceso judicial.

El resumen del caso

El caso llega a su fin tres años años y medio después de aquel 22 de agosto de 2016, cuando la madre de la joven Diana interpuso la denuncia. Pronto se dio la alerta, y se ofreció la primera noticia sobre su desaparición. Aquella madrugada la joven no regresó a la casa de veraneo familiar. Había salido a disfrutar de las fiestas de A Pobra Do Caramiñal. 

Sobre las dos y media de la madrugada, la joven emprendió el camino de regreso al chalet de su familia, donde la esperaban dormidas su madre Diana López-Pinel, y su hermana, Valeria, que tenía en aquel entonces 16 años. Mandó su último mensaje a las 2:24:45 de la madrugada. Iba por el paseo marítimo hablando con distintos amigos por whatsapp, hasta que en un momento dado le contó a uno de ellos que alguien la estaba siguiendo.

-"Me estoy acojonando -escribió-, un gitano me está llamando". 

-"¿Y qué te ha dicho?".

-"Morena ven aquí".

-"¿Y qué le has dicho?" -le respondió su amigo. 

Ese mensaje nunca obtuvo respuesta. 

Entonces empezaron las batidas de búsqueda. Los voluntarios recorriendo los montes salvajes de la comarca del Barbanza. También llegaronn agentes y unidades de búsqueda de la Guardia Civil. Expertos en distintas materias dentro de la Benemérita. Sin novedades durante meses, el caso estuvo a punto de ser archivado. 

Solo un año y medio después se logró detener a su captor, a su asesino, y al hombre que había ocultado el cuerpo en un pozo de agua natural durante 500 días. A un tipo que creía haber burlado a los agentes, pero que no sabía que habían rastreado su pista durante todo el tiempo. José Enrique Abuín cayó, y ahora ha sido juzgado y condenado. 

'El Chicle' cayó el 29 de diciembre de 2017. Tenía en aquel entonces 41 años y numerosos antecedentes. El último de ellos, perpetrado cuatro días antes, fue lo que precipitó su detención por parte de los investigadores de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. El día de Navidad había intentado raptar a una joven en el centro de la localidad de Boiro introduciéndola por la fuerza en el maletero de su coche. Este mismo año ha sido condenado por ese crimen a cinco años de prisión. EL ESPAÑOL logró hablar con la madre de la joven y contar en primera persona el relato de los hechos.

Tres días después de su detención, Abuín confesó el lugar en el que había ocultado el cuerpo de la joven. El 31 de diciembre de 2017, al filo de las cinco de la mañana, los agentes de la Guardia Civil abrieron el pozo de la nave industrial de Asados que les había señalado 'El Chicle'. Allí dentro estaba el cadáver de Diana. 

Como dijo Juan Carlos, el padre de Diana, Abuín dejó tras de sí cuatro víctimas: su propia hija y los otros tres miembros de la familia.