En el pueblo de Amer (Girona) hay una pastelería que lleva por nombre Puigdemont y de un tiempo a esta parte es uno de los atractivos turísticos de la comarca de La Selva. Allí se inventaron los ‘capricis’, el dulce típico de la zona. La fundó el abuelo de Carles Puigdemont, que se llamaba Francisco, huyó del pueblo por motivos políticos cuando estalló la Guerra Civil y volvió cuando acabó el conflicto. Su hijo Josep se convirtió en el primer alcalde democrático del pueblo, casi medio siglo después. Pero su otro hijo Xavier decidió no entrar en política y entregarse en cuerpo y alma a la pastelería.

Ha fallecido Xavier Puigdemont, el padre de Carles, el expresidente de la Generalitat. Un hombre que consagró su vida al negocio familiar de los pasteles, en una familia con especial querencia a participar en política. Ya su abuelo fue alcalde de Amer, igual que años después lo haría su hermano Josep. Pero Xavier optó por no involucrarse en cargos públicos. Nunca se metió en política, pero precisamente fue su hijo el que heredó esa pasión familiar.

La gran prioridad de Xavier, dicen en el pueblo, fueron los suyos. Darle lo mejor a su extensa familia. Xavier se casó con Nuria Casamajó, con la que regentó el negocio durante toda su vida. Se dedicaron en exclusiva a trabajar. Con Nuria tuvo 8 hijos. Todos, en mayor o menor medida, han trabajado en algún momento en la pastelería. Carles explicaba que él también ayudaba en el obrador de pan, especialmente durante su etapa como estudiante de BUP y COU. Durante más tiempo lo ha hecho Anna, que es la quinta hija del matrimonio y la que en la actualidad regenta el negocio.

Profundamente cristiano

Xavier Puigdemont, como toda su familia, siempre se consideró catalanista y de derechas. Y profundamente cristiano. Un habitual en la iglesia de Amer. Y es que en Can Crous (nombre de la casa familiar) todo pertenecen a los ‘Dolors d’Amer’, una congregación cristiana que organiza las procesiones y actos de Semana Santa. En esa familia, precisamente el miembro de la familia que ha mostrado menos apego por la religión ha sido Carles.

En alguna de las entrevistas que el político fugado ha dado en los últimos tiempos, ya temía que no pudiese volver a ver a sus padres. Era uno de sus grandes temores. Tanto Xavier como Nuria se encontraban en una situación delicada. Y aunque Xavier estuvo presente en la pastelería hasta muy mayor, en los últimos tiempos su estado de salud había empeorado. Intentaba recuperarse de una operación quirúrgica que le practicaron recientemente.

Sin poder despedirse

Ahora ha fallecido. Tal y como esperaba el propio Carles Puigdemont, no podrá asistir al funeral de su padre, dado que sigue residiendo en Bélgica y huido de la justicia española. El expresidente catalán publicó la noticia en su cuenta de Twitter y de inmediato recibió las condolencias de los políticos más próximos. Las cuentas en esta red social de los políticos presos, como Oriol Junqueras o Josep Rull, también le han dado el pésame.

“Hace poco rato nos ha dejado mi padre. Mi madre mis hermanas y mis hermanos lo recordaremos siempre como un hombre de bondad inmensa y fidelidad a los valores del cristianismo de base. Descanse en paz”, le dedicaba Carles su último adiós en ese tuit que será la única forma que tendrá de poder despedirse de su padre.