(Lebrija, Sevilla)

Por las redes sociales y en numerosos grupos en Whatsapp de cazadores andaluces circula un vídeo en el que se ve en mitad de la campiña sevillana a la candidata número uno de VOX al Congreso por la circunscripción de Sevilla, Reyes Romero. La dirigente política está acompañada por cuatro hombres, una mujer y un perro de caza. Tres de ellos, incluida la joven, sostienen sus escopetas. Otro de los acompañantes es el ornitólogo Carlos Llandres. 

Para VOX la caza es una actividad muy respetable y contribuye a mantener el medio ambiente y la sostenibilidad de los recursos que tenemos”, explica Romero en unas imágenes que duran un minuto y trece segundos. Sirvieron para promocionar un acto del partido liderado por Santiago Abascal que se celebró el pasado 17 de octubre en un hotel de la capital andaluza. 

En el evento, organizado por la formación de ultraderecha, colaboraron la Federación Andaluza de Caza y Cazadores por la Conservación. Javier Cortés, militante de VOX en Sevilla, aparecía en el vídeo e invitaba a asistir a la conferencia donde, según él, se iba “a desmontar el chiringuito animalista que no es más que un riego de subvenciones, de enchufismo y de amiguismo que se ha estado cocinando por parte de la izquierda”.

El acercamiento de VOX a este colectivo no es gratuito. Ese acto en Sevilla respondía de manera cuadriculada a la estrategia electoral diseñada por el partido de Abascal de cara a las elecciones generales del próximo domingo 10 de noviembre. Los estudios demoscópicos que manejan en VOX señalan que su mensaje cala más entre la población de las zonas rurales que en las grandes urbes del país. Su target no está en las capitales ni en los más jóvenes, donde sus propuestas ganan adeptos en menor proporción que en la España del campo y de las costumbres. 

En ese contexto, el partido de Abascal maneja una cifra que le resulta sumamente tentadora: en España se calcula que hay en torno a un millón de cazadores, incluso más, de los que alrededor de 850.000 tienen licencia de armas. 

La mayoría de esas licencias están registradas en Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha, donde la caza es una afición muy arraigada y en donde la población no tiene reparos en expresar su sentimiento de nacionalismo español, otra de las bazas con las que juega la formación de las letras verdes.

José Antonio Monge, en la sede de la Sociedad de Caza Lebrijana, la cual él preside a sus 71 años. Toro Ramírez

Se da, además, otro condicionante. Ninguno de los partidos tradicionales -PP, PSOE o IU-, ni los que ya no son tan nuevos -Podemos o Ciudadanos- nunca habían hecho suya la defensa a ultranza de la caza de una forma tan visible y notoria como VOX. Si bien es cierto que populares y socialistas nunca le hicieron feos -al contrario-, tampoco ninguno sostuvo la bandera de la cinegética.

Este jueves, EL ESPAÑOL se desplazó hasta Lebrija, una localidad del sur de la provincia de Sevilla que linda con la de Cádiz. Se encuentra en el margen este del río Guadalquivir y tiene una enorme extensión de zona de marismas y campos de cultivo alrededor de la población, un terreno idóneo para el galgueo (la caza de liebres y conejos con galgos) o las batidas con escopetas. Aquí, la caza sigue muy viva.

Juan Antonio Romero es vicepresidente de la Sociedad de Caza Lebrijana. Esta organización, nacida en 1984, cuenta con casi 500 socios. En el mundo cinegético es una entidad con solera a nivel nacional. 

“Está claro que cada cazador votará el próximo domingo a quien le dé la gana. Aquí hay gente con licencias, por que lo sé, que vota desde a Podemos hasta al PP, pasando por el PSOE”, explica Juan Antonio Romero. “Pero a nosotros nos cala el mensaje de VOX porque nunca nadie se ha preocupado de qué hacemos ni de explicar una realidad que no es como la cuentan algunos. Ese partido no nos ve ni como señoritos ni como criminales. Y eso, pues gusta. No lo podemos ocultar".

La sede de la Sociedad de Caza Lebrijana está levantada sobre suelo público cedido por el Ayuntamiento. En la sala de reuniones, su presidente, José Antonio Monge, un hombre de 71 años, responde a las cuestiones del periodista. “Se está criminalizando al cazador por desconocimiento”, asegura.

Juan Antonio Romero, vicepresidente de la Sociedad de Caza Lebrijana, efectuando un disparo con su escopeta. Toro Ramírez

“Yo he sido agricultor toda mi vida y sé muy bien que el campo también se regula por el mero hecho de que se cazan conejos, liebres, perdices… Si no, habría plagas. La maquinaria que cosecha la tierra también mata a miles de animales y no se escucha a nadie pedir que se prohíba. Pues si ahora hay un partido que nos escucha, que se acerca a nosotros, que nos pide que le contemos nuestras necesidades, bienvenido sea. Y que luego cada cual vote lo que considere en su cabeza. Nosotros no nos vamos a politizar como sociedad de cazadores, pero tampoco nos disgusta que se preocupen por nosotros”, añade el presidente.

"El cazador, el primer ecologista"

Partidos animalistas como PACMA ansían la abolición de la caza en España, mientras que formaciones como Podemos, en su argumentario político adopta una posición intermedia o ambivalente: la formación morada “no se sitúa en una postura prohibicionista” pero, a su vez, “rechaza toda práctica cinegética contraria a la conservación y gestión sostenible de los hábitats y de cada una de las especies”.

“¡Pues como nosotros!”, explica con vehemencia Juan Antonio Romero, el vicepresidente de la Sociedad de Caza Lebrijana. “Yo no mato por matar ni me ensaño con un animal. Nosotros somos los primeros que nos autoregulamos. Este año teníamos previstas seis batidas desde que se abrió la veda -a principios de octubre- pero hemos acordado hacer sólo cuatro porque no hay muchos animales. El cazador es el primer ecologista, y esta no es una frase hecha. Además, la caza ya no responde al prototipo de cortijero que se pasea por su finca con sus perros y sus escopetas. Ahora somos currantes y muchos de nosotros hacemos esfuerzo para pagar los casi 600 euros de cuota anual que nos cuesta ser socios”.

Si se repasa el escenario político y social español, Juan Antonio no carece de razón. En él se encuentran personalidades que responden al espectro político de la extrema izquierda o de la socialdemocracia: el jurista Baltasar Garzón, el excoordinador federal de IU Cayo Lara o el exministro socialista Mariano Fernández Bermejo son amantes de la caza.

La Federación Andaluza de Caza (FAC) tiene registrados 100.000 federados y 250.000 licencias de caza. Antes de las elecciones andaluzas de diciembre de 2018, la FAC organizó una campaña en redes sociales denominada #Lacazatambiénvota. Era una forma de advertir a los partidos políticos de las necesidades de un colectivo de votantes numerosísimo. Susana Díaz (PSOE), Juan Manuel Moreno Bonilla (PP) y dirigentes de Ciudadanos llamaron a la federación y pidieron verse con sus dirigentes. 

Otro que también se puso en contacto con el presidente de la FAC, Jose María Mancheño, fue el propio Santiago Abascal, quien en un mitin celebrado en Sevilla previo a los comicios andaluces se posicionó abiertamente en defensa de la cinegética.

“Hemos venido a hablar aquí de la gente rural, de sus tradiciones. Gustarán más a unos o a otros, pero hay que respetar porque la caza es una actividad esencial para la economía y la ecología (...) Hay mucha gente en las ciudades (...) que no tiene ni idea de cómo es la vida de las gentes del campo. Y dicen cómo tienen que vivir la gente del campo. Hasta lo que tenemos que comer”. 

El líder de VOX se ganó un aplauso estruendoso aquel día. “No se trataba de estar con uno u otro partido, sino más bien de que los partidos apoyaran nuestras demandas”, explicó José María Mancheño, presidente de la FAC, acerca de #Lacazatambiénvota.

Y parece que surtió efecto. Tanto, que la caza va a ser materia de estudio en los colegios andaluces. Tras aquellas elecciones regionales, por primera vez en democracia un Gobierno sin el PSOE al frente ocupaba el poder en la Junta. PP y Cs firmaron un acuerdo que sólo logró salir adelante en la sesión de investidura gracias al apoyo de los 12 diputados autonómicos de VOX. Los mismos que han obligado al bipartito de derechas a incluir en los Presupuestos de 2020 el compromiso de llevar la caza a las aulas andaluzas.

En España hay alrededor de 850.000 personas con licencia de caza. Toro Ramírez

En el punto 13 del acuerdo, dedicado a actividades complementarias educativas sobre actividad cinegética, se señala que se impulsará la "promoción y el conocimiento" de la caza en los colegios en colaboración con la Federación Andaluza de Caza (FAC). Se trata, señala el acuerdo, de exponer “la importancia de la actividad cinegética para el mantenimiento de nuestro medio rural, la conservación de la fauna y los espacios naturales". PSOE y Adelante Andalucía rechazaron la medida.

"Me parece estupendo"

Aunque la Junta todavía no ha explicado de forma detallada cómo los alumnos andaluces tendrán que estudiar esa materia ni cuántas horas lectivas se dedicarán a ello, los postulados de los cazadores ya comienzan a abrirse paso en la política -al menos la regional- mediante el altavoz que les han supuesto VOX y su líder nacional. Abascal, pese a no ser cazador, admite el “valor antropológico, social y económico” de la actividad.

Mientras, a pie calle, los cazadores reciben la noticia con entusiasmo. “Me parece estupendo que los niños vayan a conocer el mundo de la caza. Es una parte más de la vida en España y no entiendo por qué no ha de conocerse en los colegios”, explica el presidente de la Sociedad de Caza Lebrijana. 

Su vicepresidente, que tiene dos hijos de ocho y diez, añade: “Lo que está claro es que no da para una asignatura anual ni mucho menos. Pero yo veo bien que mis hijos puedan conocer qué supone la cinegética en su tierra. Aprenderán más sobre el desarrollo de las especies, sobre el entorno que les rodea… El ser humano siempre ha sido cazador y ahora nosotros cazamos de una forma respetuosa”.

Partidos como PACMA, que rechazó esta medida educativa del Gobierno andaluz, abogan por la abolición de la caza y la pesca en España. “Más de 30 millones de animales son ejecutados durante la temporada de caza en todo el país y se dispersan 6.000 toneladas de plomo que contaminan el medio ambiente y provocan intoxicaciones”, sostienen desde la formación animalista. “Pensamos que no existe ninguna justificación para matar a un animal y defendemos una relación de convivencia equilibrada entre los humanos y los animales”.

"Los furtivos sí dañan"

La Sociedad de Caza Lebrijana tiene contratados cuatro guardas que protegen las 24 horas del día -trabajan por turnos- los cotos en los que sus socios pueden participar en las batidas. Domingo Dorantes tiene 58 años. Es uno de esos guardas. Es aficionado a la caza desde niño. “Desde que tengo uso de razón”, dice. 

Juan Antonio Romero: "Nos cala el mensaje de VOX porque nunca nadie se ha preocupado de qué hacemos ni de explicar una realidad que no es como la cuentan algunos". Toro Ramírez

Domingo lleva 24 años, media vida, dedicado a ser guardés. Los últimos 12 los ha trabajado para la Sociedad de Caza Lebrijana. Cuando atiende a EL ESPAÑOL, acaba de reprenderle a un grupo de cuatro o cinco menores que estaban con sus galgos por un coto privado de la sociedad.

“Yo vivo de esto. Al igual que yo, muchas personas. Nosotros respetamos el campo, respetamos los cupos. El que llama criminales a los cazadores no sabe de lo que habla. Los únicos que hacen daño real son los furtivos. Pero contra ellos también luchamos. A Juan Antonio -el vicepresidente- no se le puede comparar con un furtivo. Son la cara y la cruz de una misma moneda”.

Juan Antonio interviene al escuchar a Domingo. El vicepresidente de la Sociedad de Caza Lebrijana dice que el guarda “tiene razón, nuestro peor enemigo es el furtivo”. 

- ¿Votará a VOX el 10 de noviembre?- se le cuestiona a Juan Antonio.

- Yo no lo sé… Pero tengo amigos y gente de mi entorno que son cazadores, que siempre votaron al socialismo y que ahora, por el mero hecho de que VOX nos escuche y nos proteja un poquito, van a darle su voto. 

- ¿Está tan seguro?

- Sí, por supuesto. Hay algo que nadie está entendiendo. VOX, como lo fue en su día Podemos, es un partido revolucionario. Muchos de sus votantes no son de extrema derecha pero de alguna forma, con sus mensajes tan concretos, nos llegan a representar. El día que deje de hacerlo, la gente cambiará de partido. Eso que también lo tengan claro.

Palabra de cazador. 

Domingo Dorantes es guardés de cotos desde hace 24 años y aficionado a la caza: "Nosotros respetamos el campo, respetamos los cupos". Toro Ramírez