Odio, celos y envidia. Es lo que sentía Sergio Sáez cada vez que se cruzaba en casa con Miriam Vallejo, de 26 años. Era la mejor amiga de su novia Celia y los tres vivían  bajo el mismo techo en un chalé de Villanueva de la Torre (Guadalajara), hasta que él decidió poner fin a esa convivencia. En la noche del 15 de enero, cuando Miriam sacó a pasear a sus perros por un descampado, en el término municipal de Meco, Sergio la siguió y acabó con ella asestándole 24 puñaladas en la espalda y la cabeza. Se ensañó tanto con ella que el filo del cuchillo se quedó incrustado en el cráneo de la joven. 

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Todo lo que ocurrió aquel fatídico día, si bien, no se dilucidaría hasta pasados ocho meses. Doscientos cuarenta días de doble vida en los que Sergio ,de 29 años, siempre mantuvo que mientras acababan de la manera más salvaje con la vida de Miriam, Mimi para sus amigos, él estaba jugando a la PlayStation en línea. La Guardia Civil confirmó este supuesto en su momento, pero meses más tarde comprobó que durante diez minutos no hubo nadie delante de la pantalla. Tiempo suficiente para que dejase el juego, se desplazase unos metros hasta donde estaba Mimi, la matase y volviese a casa. Las horas coincidían, la distancia también. 

No era esta la única prueba, no obstante, con la que contaban los investigadores. Su ADN coincidía con las muestras recogidas en el escenario del crimen y, según ha relatado la familia de Mimi a EL ESPAÑOL, "tenía preparado un viaje y había sacado bastante dinero de sus cuentas bancarias". Indicios suficientes como para que la Guardia Civil, tras meses de diligencias, detuviera el miércoles en Azuqueca de Henares a Sergio Sáez como presunto autor del asesinato de Miriam Vallejo. Dos días después, una vez pasó a disposición judicial, el juez ordenó su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza. El detenido negó los hechos, pero las pruebas pesaron más. 

Sergio, Miriam y Celia. Los tres se fueron a vivir juntos a Villanueva de la Torre.

Por el momento, todavía se desconoce qué es lo que pudo pasar esos meses en el chalé de Villanueva. Cómo una persona aparentemente sin enemigos, que caía bien a todos los que la conocían, acaba asesinada por el novio de su mejor amiga. El móvil sexual quedó descartado desde un primer momento, al igual que el robo. Tras la detención, lo que apuntan fuentes cercanas al caso —ahora en manos del juzgado número cinco de Alcalá de Henares- es que el detenido sentía "un gran odio" y "celos" por la joven, amiga íntima de su pareja en ese momento.  

Su doble vida 

Tras ocho meses de pesquisas, el crimen al fin se resolvía. Pero, ¿cómo ha sido la vida de Sergio estos últimos ocho meses, mientras el foco estaba sobre él?; ¿trató en algún momento de pasar desapercibido?

Después de acabar con la vida de Mimi esa noche, regresó a casa como si nada hubiese pasado. Al día siguiente, cuando el cadáver de la joven fue encontrado con 24 puñaladas en el cuerpo, tanto él como su novia Celia permanecieron en el chalé que hasta hacía 24 horas los tres habían compartido. En ese momento, los investigadores ya creían que el asesino pertenecía al círculo cercano de la víctima porque la joven estaba paseando a cuatro perros de grandes dimensiones que ni la defendieron ni ladraron. Dos de los canes, precisamente, eran de Sergio y el otro, de Miriam. Pero el asesino tenía coartada.

Ese día, 16 de enero, Sergio Sáez no se trasladó en ningún momento al tanatorio, ni tampoco al funeral para dar sus condolencias a la familia. Sí lo hizo Celia Rosilló, la mejor amiga de Miriam. A pesar de que diversos medios han publicado que el detenido fue al sepelio, la familia ha desmentido este supuesto, en conversación con este periódico. Sí han confirmado, en cambio, que el presunto asesino visitó al día siguiente a la madre de la víctima en su domicilio, tal vez con el fin de aparentar normalidad. "Vino con una gorra y gafas de sol, que no se quito en ningún momento, acompañado de Celia", detalla la familia.

Miriam Vallejo, asesinada en Meco (Madrid).

Esa sería la última vez que verían a Sergio, hasta que la noticia de su detención —y su foto— saltase a los medios de comunicación. Durante ese tiempo, Sergio simplemente siguió con su vida. Eso sí, lejos de la casa de Villanueva, donde llegó a finales de 2018. Hasta ese momento, en la vivienda solo vivían Celia y Miriam.  

Su trabajo

Tres días después del crimen, Celia y Sergio deciden abandonar el chalé y, al mismo tiempo, romper su relación tras una supuesta discusión, según relataron algunos vecinos. Toman caminos diferentes, pero no en lo laboral. Ambos se conocieron en una empresa de reciclaje de pilas en la que él era técnico de mantenimiento y ella técnica de laboratorio, y donde continuarían trabajando.

De este modo, Celia decide irse a vivir a Alcalá de Henares y Sergio regresa con sus padres en Azuqueca de Henares. Su vivienda está a escasos kilómetros de donde se cometió el asesinato. En la localidad de Guadalajara había crecido y había ido al instituto; después de lo sucedido Sergio volvió a casa. Y no cambió ni un ápice la que hasta ese momento había sido su vida. 

Continúo acudiendo a su puesto de trabajo, tal y como confirman desde la empresa a EL ESPAÑOL, y donde, añaden, "la expareja continúo trabajando sin ninguna anomalía". Y además, siguió saliendo de fiesta con sus amigos y dedicándose en su tiempo libre a su gran pasión: la pesca. 

En su tiempo libre, Sergio se dedicaba a la pesca, su gran pasión.

En los ratos que le dejaba su trabajo como técnico de mantenimiento, Sergio aprovechaba para ir a pescar a los pantanos de Sacedón, en Guadalajara, y Buendia, en Cuenca. A pesar de su nivel amateur, estaba incluso patrocinado por una tienda de pesca de Alcalá de Henares. En sus redes sociales, Sergio posa orgulloso con los numerosos trofeos de pesca que ha ido consiguiendo. “La verdad es que nos hemos enterado por la prensa”, comentan a EL ESPAÑOL desde la tienda que le patrocina y le regala ropa y material de pesca. “La verdad es que estamos alucinando, no esperábamos todo esto”, dice el encargado del establecimiento.

La noticia también ha sorprendido a algunos de los compañeros que compartían con él su afición. "Yo he salido a pescar con él después de todo eso", comenta a este periódico un amigo suyo. "Por marzo o abril salimos la última vez y no le noté nada raro. Yo ya había visto la noticia pero él no me dijo nada", añade, refiriéndose a que, a pesar de que su compañera de casa fuera asesinada, no lo comentaba con su círculo.

Otros, en cambio, ya conocían el comportamiento "violento" del detenido. "A mi no me sorprende esta noticia, no sé como era con su novia, pero no había tratado nada bien a sus relaciones anteriores", comenta un conocido. En cualquier caso, ahora le toca al Juzgado de Alcalá de Henares esclarecer todo lo que ocurrió y, sobre todo, los motivos que llevaron a Sergio a asesinar a Miriam Vallejo.