El caso de Borja, el chico de 26 años condenado a dos años de prisión por matar, tras un forcejeo, a un ladrón en Fuengirola, ha conmocionado a la opinión pública. Nadie entiendo cómo el acto heroico del hombre ha podido tener esta fatal consecuencia. Una campaña solidaria se ha extendido por todo el país, llegando a promover la recaudación de dinero para ayudar al joven con la indemnización que tiene que hacer frente. 

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VOX, a través de una plataforma de Crowfounding y el hashtag #YosoyBorja, ha puesto en marcha una campaña para que el Ministerio de Justicia indulte a Borja. "Reconocemos su comportamiento ejemplar y debe ser recompensado y reconocido", ha expresado Iván Espinosa de los Monteros en rueda de prensa. La citada plataforma ha fijado un primer objetivo de recogida de 500 firmas (se va ampliando según evoluciona la petición), de las que ya ha conseguido 239 (en el momento de elaborar esta información). Además de esta petición, el partido de Santiago Abascal ha comenzado con la recaudación de fondos, a través de la página web de VOX: "Ayudemos a pagar la indemnización de Borja, condenado (...) tras salvar a una mujer de una paliza".

Espinosa de los Monteros ha confirmado que ya han recaudado más de 6.400 euros, que han sido aportados por los cargos del partido. Puede ser la primera vez, ironizó, "que se vea a políticos poniendo dinero en vez de llevárselo", recoge Servimedia. Además, ha expresado que acudirá a la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, para solicitar una Medalla al Mérito Civil y promoverá también un cambio de legislación para que el Código Penal incluya como defensa propia la defensa de terceros, especialmente la de personas en situación de especial vulnerabilidad, como niños o mujeres.

Un mal golpe le causó la muerte al ladrón

Los hechos ocurrieron hace cuatro años, cuando Borja tenía 22 años. El 8 de febrero de 2015, el joven salía de trabajar por la zona de hoteles de Fuengirola, cuando escuchó, en un callejón sin salida, los gritos de una mujer. Era una mañana con poca visibilidad y con mal tiempo, llovía sin parar. Por ello, Borja acudió corriendo al lugar donde se estaban produciendo los hechos. Allí se encontró a una mujer, María Jesús, tirada en el suelo y rodeada por dos personas que la pateaban. Una de ellas logró emprender la huida con el bolso de la mujer en la mano. 

El joven, al ver la escena, salió corriendo detrás del ladrón que le propinó un fuerte golpe en el hombro. Tras esto, Borja se defendió y le asestó un puñetazo. Con la fatal consecuencia de que el ladrón cayó redondo el suelo y se dio un fuerte golpe en la cabeza. El hombre, que no tenía familia y era conocido en Fuengirola, murió a los dos días. Su situación se vio agravada debido a la cantidad de drogas y alcohol que había consumido. 

La zona de hoteles donde ocurrieron los hechos, en Fuengirola.

El abogado del joven, Alfredo Herrera Rueda, ha comentado a EL ESPAÑOL su indignación: "Estoy enfadado con los jueces, con la imagen que están dando a la sociedad". Así, ha explicado que tanto el hombre como la camarera de piso están totalmente destrozados: "Ella explicó en el juicio que se lo agradecería toda la vida". Su cliente, de tan solo 26 años, ha visto como su vida y su futuro se desmoronaba: "Él está hundido, su buena acción ha tenido unas consecuencias nefastas". 

Como publica El Mundo, la resolución judicial, firme ya, ha escandalizado a la sociedad, a personajes de la talla del escritor Arturo Pérez Reverte, que no ha mirado para otro lado y que ha tuiteado con su habitual negra ironía: "Ahí, ahí. Duro con ellos. Quién le mandaba meterse en problemas, con lo tranquilo que podía haberse quedado mirando, como hacemos casi todos". 

Piensa seguir estudiando Derecho y Económicas en la cárcel

Borja nació a finales de 1992. Se crió en un entorno rodeado por su familia, de sangre andaluza y británica. Durante sus años de colegio, sus compañeros le recuerdan como una persona tímida y parca en palabras. Pronto descubrió su pasión por los deportes y, sobre todo, por el mar, que tan cerca tenía de su casa de Fuengirola. Rubio, de complexión fuerte, surfeaba las olas día sí y día también. Por 2015, trabajaba en una discoteca de la localidad. "Habla idiomas y -entonces- trabajaba llevando a gente al reservado", explica su excompañera de trabajo a El Mundo. 

Hace unos años, comenzó la carrera de Derecho y Económicas. Ahora, piensa seguir con ella aunque esté en la cárcel. Si su mente y su situación personal se lo permiten. Desde que ocurrió el hecho del bolso, el joven trabajaba como agente inmobiliario, un trabajo que había realizado desde que cumplió 18. La familia de Borja vivió un gran bache durante la crisis económica, que casi hace que todos sus negocios se arruinaran. Cuando ya se habían recuperado de este problema y habían logrado sobreponerse a la situación, ha llegado la condena de Borja. 

"No me lo creo. No me lo creo.... Aunque me he hecho la idea de que voy a ingresar a prisión, no lo entiendo", explica el joven al citado medio. "A pesar de lo que ha ocurrido, no me arrepiento de haber ayudado a esa mujer, la estaban pateando en la cabeza. Creo que hice lo correcto".