El joven de 26 años que fue condenado a dos años de cárcel por matar, tras un forcejeo, a un ladrón,  tiene un plazo de quince días para ingresar voluntariamente en prisión tras declararse firme la sentencia. El ladrón le había arrebatado el bolso a una mujer que se dirigía a su trabajo.

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El Juzgado de lo Penal número 9 de Málaga ha requerido al joven para que ingrese voluntariamente en dicho plazo o, en caso contrario, "se procederá a librar oficio a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para que procedan a su detención e ingreso en prisión", según el auto al que ha tenido acceso EFE

"Lo peor es la imagen que se está dando a la sociedad"

El chico entraba, junto a otros compañeros, en su puesto de trabajo en Fuengirola. Era un día de invierno, con lluvia y poca visibilidad. En un callejón sin salida oyeron los gritos de una mujer, camarera de piso de un hotel cercano. Allí se la encontraron a en el suelo y rodeada por otras dos personas; una de ellas le golpeaba la cara de forma violenta, mientras que el otro emprendió la huida con el bolso de la mujer.

El joven, al ver la escena, salió corriendo detrás del ladrón que le propinó un fuerte golpe en el hombro. Tras esto, el joven se defendió y le asestó un puñetazo. Con la fatal consecuencia de que el ladrón cayó redondo el suelo y se dio un fuerte golpe en la cabeza. 

El hombre, que no tenía familia y era conocido en Fuengirola, murió a los dos días. Su situación se vio agravada debido a la cantidad de drogas y alcohol que había consumido. 

El abogado del joven, Alfredo Herrera Rueda, ha comentado a EL ESPAÑOL su indignación: "Estoy enfadado con los jueces, con la imagen que están dando a la sociedad". Así, ha explicado que tanto el hombre como la camarera de piso están totalmente destrozados: "Ella explicó en el juicio que se lo agradecería toda la vida". Su cliente, de tan solo 26 años, ha visto como su vida y su futuro se desmoronaba: "Él está hundido, su buena acción ha tenido unas consecuencias nefastas". 

El joven también ha sido requerido para que abone la indemnización de 180.000 euros a la que fue condenado ya que le queda por pagar 174.000 euros "con apercibimiento de proceder a la vía de apremio en caso de impago". "Ahora son las hijas la que piden esta cantidad de dinero, cuando no fueron ni al hospital", ha comentado el abogado a este medio. 

El golpe tuvo consecuencias "impredecibles"

Los hechos se remontan al 8 de febrero de 2015, cuando sobre las 7.45 horas una mujer iba camino a su trabajo en el Hotel Las Palmeras, de Fuengirola, para ejercer sus funciones de limpiadora. La víctima fue golpeada por el ahora fallecido y su pareja para arrebatarle el bolso, momento en que el acusado, que acababa de salir del trabajo e iba con dos compañeras, salió corriendo tras el ladrón tras las llamadas de auxilio de la misma y, tras darle alcance, se produjo un forcejeo entre ambos. Según la sentencia, el acusado le propinó dos puñetazos al delincuente y le provocó una caída al suelo y un traumatismo craneoencefálico con hemorragia cerebral que le causó la muerte dos días más tarde.

Durante el recurso la defensa incidió, al igual que en el juicio, que fue un golpe que tuvo unas consecuencias impredecibles. El joven acusado siempre ha afirmado que solo quiso auxiliar a la víctima y recuperar lo que le habían sustraído a la mujer y que solo se defendió cuando la víctima le agredió, ya que tenía "pánico" porque había visto como habían pateado a la mujer en el suelo.