Eran los chicos malos de las categorías inferiores del Madrid. Los ‘bad boys’ de la antigua Ciudad Deportiva (porque aún no existía Valdebebas). Tanto Raúl Bravo como Carlos Aranda, los dos presuntos cabecillas de la trama delictiva relacionada con las apuestas deportivas, se conocen bien y son bien conocidos en La Fábrica, la cantera de talentos del equipo blanco.

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Dos chicos problemáticos y con infancias duras, que mantuvieron conflictos con varios de sus entrenadores, que siempre han arrastrado fama de fiesteros y que incluso han estado involucrados en operaciones contra el narcotráfico y el blanqueo de dinero antes de esta última detención. Dos deportistas que cuentan con sendos récords futbolísticos, pero cuyas vidas fuera del campo siempre han tenido un rumbo errático.

“Lo que más me extraña es lo de Borja [Fernández]”, confiesa sorprendido un exjugador que coincidió con todos ellos en las categorías inferiores del Real Madrid y que prefiere no dar su nombre. Como casi todos los que les conocieron. “Es un tema delicado y, al final, salir contando cosas significa que tu nombre también acaba apareciendo en los periódicos con este tipo de noticias. Y yo no tengo nada que ver”, cuenta un centrocampista que compartió vestuario con todos ellos. Los tres coincidieron varios años en el Real Madrid B, y estuvieron juntos en la 2000/01 en el primer equipo. Allí establecieron una relación de amistad que todavía hoy perdura.

Pero el sentir es general: extraña lo de Borja Fernández. Un tipo que también formó en el Castilla a finales de los 90 y que incluso ostentó la capitanía. “De Raúl Bravo y sobre todo de Carlos [Aranda] no te iba a extrañar una trastada. Siempre tuvieron temperamentos muy fuertes y crecieron en circunstancias difíciles”, explica a EL ESPAÑOL uno de estos jugadores ya retirados. “Pero Borja era un tío muy centrado. Es gallego, estuvo mucho tiempo viviendo en la residencia del Madrid y creo que nunca dio un problema, al menos que yo sepa. Cómo te lo podría decir… a Borja no le pega eso”.  

Bad boys

De Raúl Bravo (Gandía, 1981) y de Carlos Aranda (Málaga, 1980), extraña menos. Ambos están investigados por pertenencia a grupo criminal, corrupción en el deporte y estafa. Ambos arrastran desde su juventud el estigma de chicos criados en entornos difíciles. En ambos casos, uno de sus progenitores murió cuando ellos eran todavía pequeños. En el caso de Aranda, fue su madre, drogodependiente, la que falleció cuando el chico sólo tenía 9 años. Su padre los había abandonado previamente. Aranda aprendió desde muy pequeño el concepto ‘buscarse la vida’ y pescaba pulpos en la playa de El Palo (Málaga) para poder venderlos a los chiringuitos de la costa. 

El padre de Raúl Bravo también falleció “en dramáticas circunstancias” cuando el chico aún era pequeño. Su obsesión siempre fue poder ganar dinero para ayudar a su madre viuda y a sus hermanos. Cuando se dio cuenta de que tenía posibilidades de ganarse la vida, dejó de lado los estudios y se centró en el deporte. Del Almoines pasó al CF Gandía y allí batió un récord que todavía nadie ha superado: marcó un gol con 15 años. Se convirtió así en el goleador más joven de la historia de la Segunda división B. Eso le puso en el radar de los equipos grandes, especialmente el del Real Madrid.  Con 20 años, ya en la Casa Blanca, le pidió al club un préstamo para comprar una casa para reunir allí a su familia.

Raúl Bravo y Borja Fernández durante su etapa en el Real Madrid

“Los dos eran bastante despegados”, resume un excompañero del Real Madrid C. “Aranda se frustraba mucho cuando las cosas no salían como él quería, se enfadaba y era normal que tuviera una salida de tono”. De Raúl Bravo explica que “estaba bastante al margen, muy a su aire. En el vestuario no era tan conflictivo, pero sí que es verdad que salía bastante por las noches y aluna vez le tuvieron que llamar la atención. No era Robinho, pero salía”. 

Amistades peligrosas

Aranda, el 'Ronaldo de El Palo',  fue el primer en debutar en el primer equipo. Lo hizo en Noruega contra el Molde, participando activamente en una jugada en la que marcó Karembeu. Después jugó otro partido de Copa de Europa, esta vez contra el Lokomotiv de Moscú. Nunca llegó a  disputar un partido de Liga con el Real Madrid. “Cuando volvía a Málaga lo veías paseando por El Palo (su municipio natal) conduciendo un [Audi] TT y con sus amigos de siempre, gente poco recomendable”, asegura un jugador malagueño que militaba en el CD El Palo a principios de este siglo. 

Raúl Bravo fue el siguiente en saborear las mieles del primer equipo. Vicente del Bosque lo hizo debutar en el Bernabeu durante la temporada 2000/01. Bravo fue uno de los emblemas de los ‘Zidanes y Pavones’, aquella política de canteranos + alácticos que intentó poner en marcha Florentino. Su posición (lateral izquierdo), su cabeza afeitada y su tesón subiendo y bajando la banda, ofrecieron al madridismo un espejismo: pensaban que habían encontrado al sustituto de Roberto Carlos. Nada más lejos de la realidad: Raúl Bravo se destapó como un férreo defensa pero muy limitado técnicamente. Jugaba como vivía: con mucha pasión pero con menos cabeza.

Ambos salieron del Madrid y se convirtieron en auténticos trotamundos del fútbol profesional. Si Bravo tiene el récord de ser el goleador más joven de la historia de la Segunda B, Carlos Aranda ostenta el récord de haber sido el futbolista profesional que ha vestido más camisetas de equipos de primera división en España: Villarreal, Albacete, Sevilla, Levante, Osasuna, Numancia, Zaragoza y Granada. El Madrid no cuenta, porque nunca disputó un partido de Liga con los blancos. Ambos, no obstante, son campeones de Europa por haber formado en la primera plantilla del Real Madrid. Bravo, tras su salida del equipo merengue, probó suerte en Grecia y posteriormente volvió a España donde nunca volvió a dar el nivel que le llevó a jugar una Eurocopa con la ´selección española.

Clubes de alterne y discotecas

Lejos del Madrid, Raúl Bravo y Carlos Aranda siguieron manteniendo un tren de vida lujoso y poco recomendable para futbolistas profesionales. Siguieron ejerciendo de chicos malos y ambos se vieron envueltos en escándalos tanto dentro como fuera de las canchas. En el campo, Aranda fue expulsado del Albacete por sus constantes salidas nocturnas. La acusación provocó la ira de Aranda, que incluso llegó a dar una rueda de prensa quejándose de que habían perjudicado su reputación. Bravo, por su parte, fue apartado del equipo de Olimpiakos por una fuerte discusión con su entonces entrenador, el actual técnico del Barça Ernesto Valverde. Tras su vuelta a España fichó por el Córdoba, donde también mantuvo conflictos con el entrenador Albert ‘Txapi’ Ferrer y con la directiva del equipo.

Plantilla de aquel Real Madrid B en el que coincidieron los tres futbolistas

Pero los problemas grandes llegaron fuera del césped. En 2002, Aranda y Bravo se vieron inmersos en una operación contra el narcotráfico. La Policía Nacional detuvo a tres trabajadores del ocio nocturno de Madrid y Bilbao por un presunto delito de tráfico de cocaína y éxtasis. Durante la investigación averiguaron que algunos de los envíos de droga se realizaban con el Audi TT de Carlos Aranda y con otro vehículo propiedad de Raúl Bravo. El valenciano reconoció que el coche era suyo, pero afirmó que se lo había dejado a un amigo. Lo mismo declaró Carlos Aranda, que se mostró desafiante durante su declaración.

Explica uno de los policías de aquel caso que, durante el tiempo que duró la investigación, les sorprendió el modus vivendi de dos futbolistas de élite. “Entrenamiento, comidas en buenos restaurantes, muchas tardes en locales de alterne y luego discotecas hasta altas horas de la madrugada”, le cuenta este agente a ABC.

Coches robados y más cocaína

Finalmente, no se pudo determinar la participación de los dos futbolistas en dicha red criminal, por lo que salieron absueltos. No sería, no obstante, el último asunto policial que les vendría encima. En 2004, Raúl Bravo paseaba con un Mercedes SL. Aparcó mal y, al volver, la policía ya estaba allí. La cosa parecía que iba a acabar en una multa, pero cuando los agentes reclamaron los datos del vehículo, se dieron cuenta de que constaba como robado. Bravo esgrimió que se lo acababa de comprar y que el problema radicaba en que los papeles todavía no estaban a su nombre.

En 2007, el nombre de Carlos Aranda volvió a salir a la palestra: fue detenido en el marco de la Operación Chavo, que investigaba una trama criminal acusada de blanquear dinero procedente del tráfico de cocaína. Los arrestados eran miembros del llamado ‘Clan de los Aranda’. Finalmente, Carlos fue puesto en libertad.

Aranda junto a Iván Campo vistiendo la camiseta del Madrid.

Ambos estaban ya retirados y de un tiempo a esta parte se dedican a gestionar sus negocios particulares. Raúl Bravo sus agencias inmobiliarias. Carlos Aranda dos casas de apuestas que regenta en Málaga, y en las que también estaban involucrados familiares. Es ahí donde empieza la relación de estos dos jugadores con el mundo de las apuestas deportivas que les ha acabado llevando a prisión.

Nadie entiende lo de Borja

¿Y Borja Fernández? Nunca tuvo ese perfil. Jamás fue un jugador conflictivo, ni fuera ni dentro del campo. Nacido en 1981 en Orense, el centrocampista pasa por ser un tipo con carisma que se ha ganado el respeto de sus compañeros en todos los equipos por los que ha pasado. Especialmente en el Valladolid, equipo en el que jugó en dos etapas distintas de su vida, donde llegó a ostentar el brazalete de capitán y en el que acaba de anunciar su retirada del fútbol. El mismo presidente del club pucelano, el exjugador Ronaldo Nazario, afirmaba públicamente que espera que el caso se aclare cuanto antes, porque Borja es su amigo personal. Estaba en todas las quinielas para empezar a formar parte del organigrama técnico del club blanquivioleta.

Desde el entorno de los jugadores aseguran que “el que está más jodido es Borja. Ya lo dijo su abogado, pero por el perfil que tiene cada uno y por la responsabilidad que les atribuyen, yo estoy seguro de que será el que menos tiene que ver y el más afectado”, resume uno de sus excompañeros en el Castilla. El mediocentro gallego ha heco unas breves declaraciones estos días para pedir rigor a los medios de comunicación.

El que no tiene reparos en asegurar que le ha afectado lo sucedido es Vicente Del Bosque. El exseleccionador los conoce a todos porque ha sido el más emblemático y longevo responsable de la cantera madridista. Él fue el que decidió ponerle un profesor particular a Carlos Aranda cuando llegóa Madrid, porque el chico se escapaba de las clases. También fue el que le dio la alternativa a Raúl Bravo en el primer equipo. A Borja también lo tuvo a sus órdenes y lo conoce a fondo.

La tristeza de Vicente Del Bosque

Del Bosque ha hablado con EL ESPAÑOL  y ha declarado que “son tres chicos encantadores. Son buenos de verdad, el que los haya conocido te lo podrá decir. No sé si esto es verdad, pero si lo es… yo no acabo de entender cómo se han metido en esta tontería”. Del Bosque reconoce que “Bravo y especialmente Aranda proceden de entornos muy desestructurados. Pero no todo el mundo tiene la suerte de nacer en una camilla ni rodeado de facilidades. El que es rubio, guapo y viene de buena familia, pues lo tendrá más fácil. Pero cuando encontramos casos delicados como estos, nuestra obligación es ayudarles y darles cariño para que tengan las mismas oportunidades que los demás, porque son buenas personas como los otros”:

Sobre este punto, Vicente Del Bosque afirma que “creo que lo conseguimos. Al final son dos personas que han conseguido hacer trayectoria en el fútbol y vivir de eso. Conmigo siempre fueron respetuosos y encantadores. Y lo son, estoy seguro. Esto de las apuestas deportivas se ha convertido en una amenaza para todos. Para los chicos, para el fútbol… Igual yo soy muy ingenuo, pero creo que el fútbol español está limpio, aparte de estas cosas que salen a veces”.

Encantadores con los que le dieron cariño, duros en su vida cotidiana, buscavidas desde pequeños y vulnerables a los lujos y el dinero. No se conocen todavía todos los pormenores de la trama delictiva en la que se han visto inmersos esos tres canteranos del Madrid. Dos ‘bad boys’ que apuntaban maneras y ni el deporte de élite los pudo enderezar. Y un tercero que nadie esperaba y cuya implicación ha sorprendido a propios y extraños justo en el momento de su retirada.