“Nadie le dijo nada (a El Prenda), pero algunos lo vitoreaban”. Así lo explica Sergio, que no pudo resistirse a grabar a José Ángel Prenda mientras este daba un paseo por la Feria de Abril. El líder de La Manada, condenado a nueve años de prisión por un delito de abusos sexuales con prevalimiento –aunque en libertad provisional–, anda tranquilo entre turistas, compatriotas sevillanos y jóvenes que buscan pasar un rato en las atracciones. Relajado y tranquilo, habla con unos y con otros, se divierte y disfruta de la festividad. 

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En el vídeo no se observan las reacciones ni los vítores, pero Sergio, la persona que lo grabó, en declaraciones a Espejo Público, ha reconocido que así fue. Mientras unos, la mayoría, lo observaban y no decían nada; otros, los menos, lo vitoreaban como si fuera un héroe. 

No es la primera vez que se le ve disfrutando de la vida fuera de la cárcel. Durante el proceso judicial, se ha podido ver a El Prenda -así como al resto de miembros de La Manada- en el Sánchez Pizjuán viendo jugar al Sevilla. 

Paradójico (o no), en el vídeo se le ve totalmente ajeno a lo que está por dilucidarse el próximo 21 de junio. Entonces, el Tribunal Supremo celebrará una vista pública para deliberar los recursos de casación presentados contra la sentencia que los condenaba a nueve años de prisión por los abusos sexuales cometidos contra una joven madrileña durante los Sanfermines de 2016. 

El Supremo tendrá que hacer frente a los recursos. Uno de ellos, de la Fiscalía, que pide que sean condenados a 18 años de prisión por agresión sexual al no compartir la pena de nueve años impuesta por la Audiencia Provincial. 

A juicio del Ministerio Público, los hechos descritos en la sentencia no corresponen con un abuso sexual con prevalimiento, como determinó la Audiencia y confirmó el TSJ, sino con una “intimidación grave”. 

A la vista se tendrán que presentar los cinco miembros de La Manada: José Ángel Prenda, Ángel Boza, Antonio Manuel Guerrero y Alfonso Jesús Cabezudo. 

PETICIÓN DE MAYORES CONDENAS

La acusación particular, ejercida por la víctima, pide también aumentar las penas de los condenados al estimar que cometieron agresión sexual, y solicita que además se condene a dos de los acusados por el robo del teléfono de la joven.

El pasado mes de febrero, el abogado de esta acusación Carlos Bacaicoa, en declaraciones a Efe, llamó la atención de la sentencia sobre un caso similar, el de la denominada Manada de Collado Villalba (Madrid), en la que se impusieron penas de 14 y 15 años de prisión para los acusados, superiores a las fijadas en Navarra.

Se da la circunstancia de que una sentencia del Tribunal Supremo califica como agresión sexual y no como abuso el delito de un hombre que violó a una mujer en el baño de un bar de Alsasua (Navarra), con lo que elevó de cuatro a seis años de cárcel la pena que le había impuesto el TSJ navarro.

Las acusaciones populares, en nombre de la Comunidad foral de Navarra y del Ayuntamiento de Pamplona, también han recurrido la sentencia de La Manada al no compartir que se califiquen los hechos como abuso sexual.

Por su parte el abogado de cuatro de los acusados, Agustín Martínez Becerra, mostró el pasado mes de diciembre su desacuerdo con la confirmación de las condenas por abusos sexuales y adelantó que recurriría la sentencia del TSJ ante el Supremo para que el Alto Tribunal dicte un fallo que determine que hubo "relaciones consentidas".