"No queda nada de esa historia de amor. Ni hablan. Es cierto que han coincidido en algunas fiestas y eventos de amigos que tienen en común, pero ni se saludaron prácticamente. Hay demasiadas cosas para echarse en cara el uno al otro". Así habla de la relación de Juan Carlos con Corinna Zu Sayn Wittgenstein un amigo íntimo del padre de Felipe VI.

Lo cierto es que la pareja ha roto completamente relaciones, sobre todo desde que EL ESPAÑOL publicara las conversaciones que la Princesa alemana y el comisario Villarejo mantuvieron en Londres en el año 2015 y que se conocieron tres años después. "Es un episodio que asumo, pero que se amplificó y se utilizó de una manera inadecuada". Esta fue la respuesta que dio la Princesa alemana unos años después cuando le preguntaron por su relación. Un idilio que duró diez años y que empezó en una finca de caza manchega allá por febrero de 2004.

Corinna ha cambiado de vida

Lo primero que ha hecho Corinna ha sido mudarse a su casa de Londres y fijarla como residencia oficial. Ha dejado el clima cálido de Montecarlo, donde vivió tan buenos momentos con Juan Carlos y lo ha cambiado por la niebla de la City. ¿La razón? Sus nuevas ocupaciones y una nueva ilusión en el plano sentimental.

Aunque no ha dejado su empresa 'Apollonia Associates', con la que lleva años asesorando a clientes en transacciones transfronterizas. La que fuera amiga íntima del rey dedica también sus esfuerzos desde hace algunos años a las causas filantrópicas. Lo explicaba ella misma en una de las últimas entrevistas que concedió a la revista Point de Vue: "La filantropía ocupa el 50% de mi tiempo. El otro 50% lo ocupo con mis actividades comerciales". Y esto es lo que la ha llevado a Londres. Sus amistades ahora se centran en el círculo ruso y los multimillonarios del país gobernado por Putin.

De ese país su nueva socia es la 'top model' Natalia Vodianova, esposa de Antoine Arnault, heredero del imperio del lujo LVMH, para lanzar Elbi, una aplicación solidaria que facilita contribuir con una buena causa. La idea es sencilla: la app permite hacer pequeñas donaciones a través del botón 'Love'. Cada dólar o libra que donas se convierte de forma automática en un 'lovecoin' que pueden reutilizarse luego en las tiendas que tengan el logo 'loveshop' y a las que ya se han unido marcas como Fendi, H&M, o Givenchy.

La modelo Natalia Vodianova, junto a su marido Antoine Arnault. Gtres.

Corinna y la modelo rusa se conocen desde 2013, justo cuando la Princesa abandonó España para trabajar en el Principado de Mónaco. Fue entonces cuando empezó a colaborar con la Fundación de Vodianova, ‘Naked Heart Foundation’, con la que la modelo ha recaudado más de 40 millones de euros en grandes eventos con el objetivo de ayudar a niños desfavorecidos en Rusia. 

Pero el país de Putin no ha entrado a formar parte sólo de la vida laboral de Corina. Aunque perderá el aristócrata apellido Sayn-Wittgenstein en breve, ya que su exmarido, Casimir Sayn-Wittgenstein, se casará con su novia, Alana Bunte, el próximo 1 de junio, eso es algo que parece preocuparle bien poco pues está más que entretenida en otros menesteres. En concreto, acompañar en todo momento a Alexei Kudrin, actual presidente de la Cámara de Cuentas rusa. Juntos se les vio a principios de este mes de febrero en una fiesta celebrada en Moscú en honor del famoso director de orquesta Valery Guérguiev. Justo un día después, aparecieron de nuevo en público cuando se le hizo entrega a Guérguiev de la Orden de la Estrella de Italia en la Embajada italiana en Moscú.

CV admirable, misterioso en lo personal

Pero ¿quién es Kudrin? Hijo de padre ruso y de madre letona, nació en la actual Letonia y estudió economía. Tiene 58 años, tres más que Corinna, que el pasado 28 de enero sopló las 55 velas. Es autor de más de 15 trabajos científicos en los campos de economía y finanzas y desde 2016 es decano de la Facultad de Artes y Ciencias Liberales en la Universidad Estatal de San Petersburgo.

Alexei Kudrin.

Un currículum admirable para un hombre cuya vida personal es un verdadero misterio. Se sabe que se ha casado dos veces y que tiene una hija del primer matrimonio y un hijo del segundo, que le gusta el tenis y la natación, y poco más. La discreción es una de sus máximas, algo que no ha de extrañar, ya que se haya convertido en uno de los hombres de confianza de Putin. El amigo ruso de Corinna, al estar situado en la cúspipde económica del país de Putin desde su puesto comopresidente de la Cámara de Cuentas, además de estudios científicos, tiene una buena fortuna.

Su ‘amigo entrañable’ español también parece contento con su nueva vida. La que adoptó hace cinco años cuando abdicó en su hijo, Felipe VI. Juan Carlos no para quieto. Mientras en Zarzuela le piden que rebaje un poco los viajes privados, él se niega y sólo se queja de la poca movilidad que le permite su cadera derecha, que le sigue molestando mucho. "No hay manera de que pare. Le han pedido que se modere un poco, pero lo cierto es que hace lo que le da la gana no atiende a razones", nos comenta una persona que trabaja en la Casa Real española.

Dicen los que le tienen cerca que estamos ante un rey más nostálgico, un monarca que añora el pasado y vuelve a buscar recuerdos con las amistades del pasado, como la condesa Marina Cicogna, una mujer cuatro años mayor que él que es amiga suya desde los años sesenta y con la que come en ‘Lucio’ o en ‘Zalacaín’ de vez en cuando. 

Recurrentes visitas a EEUU

Pero no son estas amistades y salidas las que preocupan a Zarzuela. El último toque que le han dado ha venido causado por sus últimos viajes al otro lado del charco. Juan Carlos ha pasado parte del primer trimestre del año en Estados Unidos. Allí visitó durante casi diez días la localidad de Palma Beach en Florida. No era la primera vez que el rey emérito visita el paraíso de las personas jubiladas en USA, ya que viaja cada invierno hasta allí para visitar a uno de sus mejores amigos, el multimillonario Pepe Fanjul y su esposa, Emilia, alojándose en su casa. Se trata de una de las mayores fortunas de América Latina: uno de los tres hermanos Fanjul, llamados los ‘reyes del azúcar’.

Fanjul (segundo por la izquierda), en evento junto a Juan Carlos.

La mansión en la que se aloja está valorada en 15 millones de dólares y en su día la construyó la familia alemana Krupp. La ha usado, en muchas ocasiones, para hacer una parada técnica, con el fin de relajarse y recuperarse de los actos de su agenda, cuando volvía de alguna visita de estado a los países Iberoamericanos. 

Esta amistad con los Fanjul viene de tiempo atrás. El 30 de noviembre de 2016, el padre de Felipe VI despedía en Cuba a Fídel Castro en el multitudinario funeral celebrado en la Plaza de la Revolución de La Habana. Aunque no muchas personas se dieron cuenta, lo cierto es que sorprendía el bronceado de don Juan Carlos. Este moreno era el resultado de unas largas vacaciones cerca de la isla caribeña, en Barbados, en otra de las cosas de Pepe Fanjul. 

Polémica en torno a los 'reyes del azúcar'

Los ‘reyes del azúcar’, oriundos de Asturias, tienen pasaporte español y norteamericano, aunque crecieron ricos en la Habana. De hecho, la mansión donde vivían es ahora el Museo Nacional de Artes Decorativas tras la llegada de Castro. Con su huida a Florida montaron el emporio ‘Florida Crystals’, la mayor productora de azúcar de los Estados Unidos. De ahí saltaron a La Romana, en República Dominicana, con muchas más hectáreas de plantaciones. Los tres hermanos Fanjul están rodeados de mucha polémica. Lo curioso es que la persona que denunció a los ‘reyes del azúcar’ es el tío de la primera novia oficial de Felipe, Isabel Sartorius. El padre Christopher Hartley Sartorius les acusó de utilizar miles de hombres, mujeres y niños, tanto de origen haitiano como dominicano en condiciones de vida de esclavitud, con unos salarios que apenas llegan a los dos euros diarios tras 12 horas de trabajo, a más de cuarenta grados. 

Poco parece importarle eso al emérito, que suele pasar largas temporadas de descanso a pocos kilómetros de esas plantaciones, en la mansión ‘Casa de Campo’ que los Fanjul tienen allí, como hizo en el verano de 2015. Pero esta no es la única amistad de Juan Carlos al otro lado del charco que en Zarzuela no ven con buenos ojos.

Allen Sanginés-Krause.

Otro de esos ‘amigos’ del otro lado del charco a los que visita con frecuencia don Juan Carlos es Allen Sanginés-Krause, cuya empresa es la actual dueña del hotel Villa Magna de Madrid. Su relación con Juan Carlos nació en la época en la que trabajaba para Goldman Sachs en nuestro país y era frecuente verles compartir mesa, mantel y largas conversaciones. El empresario es un hombre cosmopolita, amante del arte y coleccionista de antigüedades.

Como miembro activo del Consejo de Palacios Históricos del Reino Unido, siempre se ha interesado por la arquitectura tradicional y la historia que ocultan los pilares de legendarios edificios. En 1999, adquirió el castillo de Killua, en la localidad irlandesa de Clonmellon, a 80 kilómetros de Dublín. Precisamente, en este emplazamiento recibió al Rey junto a otros invitados como la mallorquina Marta Gayá, en el verano de 2017 para celebrar la inauguración de un espacio de arte ubicado que fue reformad por su esposa Lorena Sanginés-Krause. 

Imagen del castillo de Killua,

Y con él vuelve a cerrarse el círculo sobre Corinna, ya que es una de sus mejores amigas. Probablemente Allen y Juan Carlos fueran presentados por la alemana. Se les ha visto a ambos juntos en algún evento, como en junio del 2015, durante el festival de las ‘Noches Blancas’ en el palacio de invierno de San Petersburgo. Allí también estaba el padre de Felipe VI, que está en todos sitios aunque, según la versión oficial de Zarzuela, Juan Carlos no viaja pr el mundo en representación oficial por su delicado estado de salud.