El mosso Octavi sigue esperando. De este agente fue la, para muchos, frase del año: “La República no existe, idiota”, le dijo a un guardia forestal durante la manifestación del pasado 21 de diciembre en Barcelona. Por esa reacción saltó a las páginas de todos los medios. Se convirtió en una celebridad, se diseñaron tazas y camisetas con su imagen y su frase. Ahora planea sobre él la amenaza de la sanción.

Octavi, 1,90, miembro de la Brimo (Brigada Móvil de Mossos), licenciado universitario y perico (hincha del RCD Espanyol), vive con incertidumbre estas primeras semanas del año. No sabe cómo va a acabar un asunto que se produjo en el contexto de una tensa manifestación, a 2.000 pulsaciones por minuto. Una cámara registró su respuesta al guardia, lo que le puso en el ojo del huracán de inmediato. 

- ¿Tú también eres funcionario? - le preguntó Octavi a un Guardia Forestal fuera de servicio pero uniformado que le estuvo increpando largo rato durante la manifestación.

- Sí, soy Guardia Forestal

- Pues defiéndeme a mí y no a esos hijos de puta. - soltó Octavi.

- Yo defiendo a la República. - sentenció el guarda con épica. 

- ¿Pero qué república ni qué cojones? ¿Qué república ni qué república? ¡La república no existe, idiota!. - zanjó el mosso con una frase que pasó a la posteridad.

A pesar de lo excesivo que pudiera parecer expedientar a un policía por llamar idiota a un tipo que les estaba acosando en una manifestación, la cosa no se quedó aquí. Se viralizó la escena y el independentismo montó en cólera. TV3 entrevistó al guardia y las redes sociales clamaban por su cabeza.

Delatado por sus compañeros indepes

La traición, sin embargo, llegó desde dentro.  Los sectores separatistas más reaccionarios de Mossos d’Esquadra publicaron su nombre y lo tildaron de facha (como no podía ser de otra manera). “La flor y nata del facherío oficial”, lo definían desde la cuenta Mossos per la República. Desde entonces se ha desarrollado contra él una campaña de acoso y derribo.

Dicha campaña ha pasado de lo virtual a lo real. La amenaza ya no viene solamente de las redes sociales, sino desde la administración. El propio conceller d’Interior, Miquel Buch, se pronunció públicamente diciendo que un agente no podía insultar a un manifestante. Ahí se inició una investigación dentro del cuerpo. 

Sin garantías

Ahora, el mosso Octavi acaba de ser llamado a declarar por la División de Asuntos Internos de la policía autonómica catalana. En esa comparecencia, Octavi ha preferido no declarar. Lo que sucedió aquel 21-D está grabado y publicado, por lo que el agente considera que ahí está toda la información. 

“Pueden hacerlo, pueden llamarlo a declarar. Pero no era una comisión garantista, por lo que podía perfectamente no declarar y eso es lo que ha hecho”, informaba Josep Maria Fuster-Fabra, prestigioso abogado barcelonés que se encarga de su defensa. Que no es garantista significa que no explican qué acusaciones hay contra el agente ni dan copia de lo declarado. “Al ser legal pero no tener ningún tipo de garantías, puede no declarar”, cuenta el abogado, que ha vuelto a recordar que él es el único portavoz del agente. El agente Octavi no ha concedido entrevistas, a pesar de que en algún medio han publicado unas presuntas declaraciones suyas. “Octavi no ha hablado en ningún caso con periódicos ni televisiones”; zanja su letrado.

Las filtraciones mediáticas han sido, precisamente, las que han devuelto su caso a las portadas. “Ayer vimos que habían publicado incluso que ya lo habían expedientado y eso tampoco es cierto. Al menos, de momento, no hemos recibido ningún tipo de comunicación al respecto”, prosigue Fuster-Fabra.

“Ahora mismo es solamente un rumor, pero somos conscientes de que realmente está ahí, un rumor con mucha fuerza, y que circula incluso por dentro del propio cuerpo”, reconoce el abogado catalán. “Le han citado en base a una información reservada; al tratarse de un procedimiento reservado, desconocemos exactamente qué hechos le imputan”, resumió. 

"Nos defenderemos"

Seas cuales sean, Octavi se va a defender. El policía conserva la tranquilidad del agente que no ha sido expedientado en toda su dilatada carrera. “No hay ninguna falta administrativa ni comportamiento que se le pueda reprochar. Cumplió con su deber y su actuación fue impecable.  Si le expedientan, nos defenderemos”, adelanta su abogado, que incide en que “lo de Octavi fue la respuesta de una persona que lleva más de media hora aguantando cómo le increpan. Pero más allá de eso, no creemos que haya motivo ninguno para abrirle un expediente”. 

No se sabe en qué acabará, pero la tensa espera sigue. La incertidumbre por saber qué consecuencias va a tener, para un miembro de los antidisturbios, haber llamado idiota a un manifestante.