“David está mortificado por ese niño”, dice el abogado Antonio Flores. “No se perdona siquiera el haber comprado la finca o haber llevado allí a gente a comer una paella. Pese a ser un hombre duro, de la calle, se reprocha constantemente todo lo que hizo. Ha tenido una vida difícil, con situaciones cuestionables, pero eso no quita que se atormente por lo que le pasó a un chiquillo que casi se había criado con su propia hija desde que nació”.

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Antonio Flores es el letrado al que ha recurrido para su defensa David Serrano Alcaide, el dueño de los terrenos de Totalán (Málaga) donde un menor de dos años y medio, Julen Roselló, murió tras caer a un pozo. Sucedió el domingo 13 de enero.

Esta semana, a petición de la Fiscalía, la titular del Juzgado de Instrucción número 9 de Málaga ha decidido llamar a declarar en calidad de investigado [antes, imputado] al propietario de la finca. Le atribuye la presunta comisión de un delito de homicidio imprudente, lo que podría acarrearle una hipotética pena que iría desde los tres meses hasta los cuatro años de prisión, según señala el Código Penal.

La jueza lo ha citado el viernes 22 de febrero, a las 11 de la mañana. La otra persona que estaba en el punto de mira de la justicia, el empresario que hizo el pozo, Antonio Sánchez, ha sido llamado a declarar en calidad de testigo. Con esta decisión, el futuro judicial de David Serrano se complica.

Su “cuestionable” pasado, como reconoce su propio abogado, no fue sencillo. David siempre ha vivido en el filo de la navaja. En su expediente policial constan hasta seis detenciones por distintos motivos: desde malos tratos hasta tráfico de drogas o lesiones. Sin embargo, nunca ha sido condenado a cárcel.

La jueza ha citado a declarar a David Serrano como investigado por un presunto delito de homicidio imprudente. EFE

Seis detenciones en 12 años

David Serrano Alcaide nació el 11 de diciembre de 1983 en Málaga. Tiene 35 años. En los últimos 12 se le ha detenido en seis ocasiones. La primera fue en 2006. Tenía 23 años. Varios agentes de la Policía Nacional lo arrestaron por estar involucrado en un caso de malos tratos. Ese mismo año se le volvió a detener por quebrantar las medidas cautelares que se le impusieron tras aquel primer arresto.

En 2011, el dueño de la finca de Totalán en la que Julen perdió la vida fue acusado de robo con violencia. En 2014, por tráfico de drogas. Dos años después, por amenazas. Ya en 2018 se le volvió a arrestar por la presunta comisión de un delito de lesiones, tal y como confirman las fuentes consultadas por EL ESPAÑOL.

Este periodista se puso en contacto con su abogado este pasado viernes. Antonio Flores explicó que sobre su cliente no pesa ninguna condena, según el registro central de penados del Ministerio de Justicia. “Lo que aún no sé, porque en este momento procesal no tiene gran relevancia, es si David tiene alguna causa pendiente o alguna condena que todavía no es firme. Tendré que revisarlo”.

En un centro de inserción social

El abogado insiste en que “más adelante, si se celebra el juicio por el caso de Julen, por supuesto que sí” tendría relevancia el hecho de que David Serrano tuviese causas penales pendientes de juzgar o a la espera de resoluciones en firme.

“En caso de una hipotética condena, que confiamos en que no va a llegar ya que nuestro cliente es inocente, no es lo mismo no tener sentencias condenatorias previas que sí hacerlo, por leves que pudieran ser aquellas. Pero insisto, salvo que algún caso siga su curso en los juzgados, por el momento nunca ha sido condenado”.

Lo más cerca que David Serrano Alcaide ha estado de poner un pie dentro de una celda fue en 2007. El ahora investigado por un presunto delito de homicidio imprudente acudió al Centro de Inserción Social (CIS) Evaristo Martín Nieto de Málaga, dependiente de Instituciones Penitenciarias.

“Dio de alta y de baja en el mismo día”, explican las fuentes penitenciarias consultadas. “A efectos prácticos, no ha estado en prisión. Lo más probable es que fuera a firmar algo”.

El CIS de Málaga cuenta con una superficie construida de 9.000 metros cuadrados y dispone de 200 celdas. Este tipo de centros se destina para la población reclusa que cumplen su pena en régimen abierto o para los presos que se encuentran en un avanzado estado de reinserción, lo que les otorga la posibilidad de pasar períodos temporales fuera de la cárcel.

Pozo de 21 centímetros de diámetro por el que cayó un niño de dos años y medio en una finca de Totalán (Málaga). EE

Compra la finca en octubre de 2018

David Serrano adquirió una finca rústica a las afueras de Totalán hace cuatro meses. Según consta en las escrituras del inmueble, se hizo con la propiedad el 23 de octubre de 2018. A mediados de diciembre, David llama por teléfono al dueño de una empresa de perforaciones con sede en Benamocarra (Málaga). Se llama Antonio Sánchez. El hombre lleva media vida haciendo pozos en la comarca de la Axarquía malagueña, una zona abrupta y seca.

David conoce a Antonio porque en el pasado el pocero ha buscado agua bajo la tierra en terrenos rústicos propiedad de otros familiares del dueño de la finca de Totalán. Durante varios días de diciembre, Antonio Sánchez trabaja en los terrenos de David. Hace dos orificios. Uno de 150 metros y otro de 111. La obra carece de los permisos de la Junta de Andalucía.

82 días después de comprar la finca, el domingo 13 de enero, David, su pareja, Adriana, y su hija, de dos años, pasan la mañana en sus tierras junto a unos amigos íntimos: José Roselló, su mujer, Victoria Jiménez, y el hijo de ambos. El pequeño se llama Julen, tiene dos años y medio. Victoria y David son primos. Las dos familias, íntimas desde hace años, van a pasar un día de campo juntas. Almorzarán una paella que van a hacer a leña a unos metros del pozo de menor profundidad.

A las 13.57 horas, una senderista que camina por la zona escucha gritos, se acerca a ver qué ocurre y, al instante, alerta a Emergencias 112 de la caída del niño a un pozo.

Trece días más tarde, tras un inmensa obra de ingeniería civil realizada en tiempo record, una brigada de rescate compuesta por ocho mineros asturianos desciende por un túnel paralelo al que cayó Julen y consigue abrir una zanja perpendicular hasta la cota en la que está el niño.

Los rescatadores encuentran sin vida a Julen a la 01.25 horas de la madrugada del sábado 26 de enero. En ese momento hace ya días que la Guardia Civil, en coordinación con el juzgado, investiga las causas exactas del accidente.

“Voces aterradoras. Nunca me lo perdonaré”

El 5 de febrero, David Serrano comparece por primera vez ante los medios de comunicación en El Palo, el barrio malagueño en el que reside. Lo acompañan varias personas, entre ellas su abogado, Antonio Flores. Cuenta que compró la finca para cultivar aguacates y poner unos caballos.

David dice que sobre el pozo al que cayó Julen él había puesto antes dos ladrillos de hormigón de 13,5 kilos de peso cada uno con el fin de taponarlo. Los tenía allí porque con la ayuda de un amigo que disponía de la maquinaria necesaria estaba haciendo obra justo al lado. Quería levantar un talud de contención y que el orificio quedase tras él. Por eso había abierto una zanja en forma de 'L' que desembocaba junto al pozo.

En aquella comparecencia, David Serrano también acusó al pocero de no sellar la cavidad. En cambio, Antonio Sánchez siempre ha explicado que introdujo piedras en los dos perforaciones que hizo en busca de agua.

"Advertí del peligro que había, pero pensando en que alguien pudiera partirse un pie”, dijo el dueño de la finca ante los periodistas. “Jamás pensé que ahí cabía un niño. Escuché voces aterradoras. El niño se había caído entre los bloques de hormigón. Eso no me lo voy a perdonar nunca, no haber visto ese peligro ahí. Desde ese día, todo me da igual".

El 10 de febrero, el fiscal Santiago Juan Fernández-Liébrez Castaño remitió al juzgado que instruye el ‘caso Julen’ la petición de que David Serrano comparezca como investigado por un presunto delito de homicidio imprudente. También solicitaba las comparecencias como testigos del pocero, de tres senderistas, de cuatro guardias civiles, de los padres de Julen, de la pareja de David y del amigo que abrió la zanja en forma de ‘L’.

David Serrano (segundo por la izquierda) apoya su rostro mientras llora en el hombro de José Roselló, padre de Julen, que abraza a Victoria, la mamá del niño. Marcos Moreno

“El pocero, obligado a decir la verdad”

A las pocas horas de la petición de la Fiscalía, la jueza que instruye el caso atendía esta petición y citaba como imputado al dueño de la finca para este próximo viernes. El hecho de que no se haya llamado a declarar al pocero en calidad de investigado “ha sorprendido negativamente” al abogado de David Serrano.

El letrado Antonio Flores explica que, a su juicio, debería haberse hecho una imputación "más amplia, y más en este momento procesal”. “Creo que al pocero no le viene bien. Como testigo tiene menos derechos que mi cliente. Está obligado a decir la verdad y a responder a todas las preguntas, incluidas las mías”.

Mientras, David Serrano esperará a ver qué rumbo toma el caso. Por ahora la justicia ya le ha concedido seis vidas. La duda reside en si obtendrá una séptima.