Tiene 40 años, aunque aparenta bastantes más. Delgado, pelo negro canoso y moreno de piel. Pertenece a un clan de narcotraficantes que ha estado atemorizando durante años al barrio de Baró de Viver (Sant Andreu, Barcelona). Responde al nombre de Pedro Santiago Muñoz, aunque lo de responde es una forma de hablar: ahora no responde a nada. Está huido de la ley. Es un fugitivo buscado por la policía desde la noche del sábado 22. El motivo es que presuntamente mató a tiros a un joven.

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El barrio de Baró de Viver arde. Literalmente. Los vecinos le han pegado fuego dos veces a una vivienda para manifestar su indignación. Es el piso del clan de los ‘Pistoleros’, y es la respuesta ciudadana a un abuso que dura años y que culminó el viernes con un asesinato a sangre fría de un vecino. Se llamaba Eduard Colmena Cebrià, tenía 42 años, deja una niña de 2 y era exluchador de grecorromana. Su delito fue ser el único con el valor suficiente como para plantarle cara al clan de los ‘Pistoleros’’. Durante años le han estado amenazando. El viernes lo ejecutaron de cuatro balazos mientras sacaba a pasear a los perros.

El principal sospechoso de este crimen es Pedro Santiago Muñoz, que desapareció del barrio tras el suceso. Es uno de los miembros más peligrosos del clan. Estuvo preso durante años por haber cometido otro crimen. No llevaba mucho tiempo en libertad, pero ya había vuelto a la  senda de amenazas y agresiones. Llevaba tiempo enfrentado con Eduard, el asesinado. De hecho tuvo un encontronazo con él el viernes noche. Varios testigos aseguran haber visto a Pedro huir de la escena del crimen el sábado por la noche. Dicen que llevaba una pistola en la mano y que iba acompañado de Olga, su esposa. El resto de la familia ya había abandonado el barrio un día antes, en vistas a la que iban a liar.

Muchos los conocen como ‘Los Santiagos’. Otros los asocian a 'Los Pelúos', otro clan familiar muy conocido en Barcelona con los que guardan vínculos, pero que los repudiaron. Lo del clan de los ‘Pistoleros’ es el nombre que le puso el vecindario a esta familia de etnia gitana que llegó a Baró de Viver hace 5 años. Fueron reubicados desde Can Tunis, el antiguo supermercado del narcotráfico de Barcelona. Pistoleros, Pelúos o Santiagos, lo fundamental es que son un violento clan que vivía del menudeo de droga y protagonizaban graves problemas de convivencia. Sus miembros solían amenazar y agredir a los vecinos por sistema, sin necesidad de que hubiese conflicto previo.

El Payo Loco

Esos episodios violentos generaron miedo entre los vecinos del barrio. El único que no se plegaba a las amenazas era Edu Colmena, exdeportista de élite, luchador de grecorromana y entrenador. Un tipo con un físico imponente que no se achantaba ante el régimen de terror impuesto por los ‘Pistoleros’. Especialmente cuando los del clan agredían o amenazaban a las mujeres. Esos fueron los sucesos que desencadenaron la guerra entre el clan y Edu. O como lo llamaban despectivamente: ‘El Payo Loco’, por su costumbre de responder a las provocaciones.

Este es Pedro Santiago Muñoz, principal sospechoso de la muerte de Edu Colmena

El viernes noche se consumó el penúltimo capítulo de esta guerra. Un conflicto entre uno de los miembros del clan y una vecina del barrio hicieron saltar la chispa. No era la primera vez que los ‘Pistoleros’ se sobrepasaban con alguna mujer. Edu respondió con una advertencia. Eso le condenó. Al día siguiente, miembros del clan esperaron presuntamente a que Edu saliese a la calle. Los Mossos d’Esquadra sólo aparecieron un rato por el barrio durante la mañana. Cuando salió Edu por la noche al parque, un varón se le acercó y le descerrajó cuatro tiros que le quitaron la vida.

Dos testigos señalan a Pedro

Hay dos testigos que afirman haber visto salir a Pedro Santiago a toda velocidad del lugar de los hechos tras el crimen. Que llevaba una pistola en la mano. Que le esperaba su esposa Olga y que se dieron a la fuga en cuanto el hombre consumó el crimen. A partir de ahí, nadie ha vuelto a ver a los ‘Pistoleros’.

¿Dónde se han metido? Llevan cinco días en paradero desconocido. A pesar de lo complicado que debe de resultar mover a tanta gente (el clan entero está conformado casi por una decena de personas), lo cierto es que los Mossos d’Esquadra todavía no han practicado detenciones. Sorprende que haya diez personas en búsqueda y captura que se estén moviendo libremente sin ser localizadas. Hay sospechas del lugar en el que se pueden encontrar ocultos, pero desde el entorno de la investigación se ha pedido que no se desvele para no poner a los fugitivos en alerta.

El barrio publica sus caras

Ante la falta de resultados, el barrio ha decidido tomar la iniciativa. Varios vecinos han conseguido fotos del presunto asesino y de su mujer. Han elaborado un cartel con sus nombres y sus imágenes y lo han difundido a través de las redes sociales. El objetivo es intentar colaborar con la búsqueda. "Se busca a estos asesinos", se puede leer. Pero, por el momento, la policía autonómica no ha practicado una sola detención.

Entretanto, la familia Colmena sigue su particular calvario. A la muerte de Edu en estas fechas tan señaladas, se le une la impotencia por la falta de detenciones y la incertidumbre por saber cuándo podrán enterrar al fallecido. El cadáver del chico sigue estando en manos de la justicia por haberse tratado de una muerte violenta. “No sabemos cuándo podremos darle sepultura, si lo tendremos que enterrar, si habrá que incinerarlo…” dice un miembro de la familia.

De momento siguen esperando. Las movilizaciones en el barrio continúan. Ahora quieren que, para honrar la memoria del fallecido, se coloque una placa con su nombre en el parque del barrio. En el mismo sitio en el que Edu quería que echasen sus cenizas cuando muriese.  En el mismo sitio donde le pegaron cuatro tiros el sábado por la noche.

[Más información: Así acribilló el clan de los Pistoleros a Edu, el luchador que defendía a mujeres maltratadas.]