Phiero Batista es un boxeador aficionado dominicano que está preso en la cárcel de Madrid IV (Navalcarnero). El domingo emuló a su ídolo Mike Tyson y le arrancó la oreja a una persona de un bocado. Concretamente a uno de los 4 funcionarios que intentaban reducirle en el módulo 6 de la prisión. A uno le abrió una ceja y la frente, a otro le rompió un dedo, a otro le provocó numerosas contusiones.

Noticias relacionadas

Pero el que peor parte se llevó fue uno que debutaba. Un funcionario en prácticas que llevaba pocos días trabajando en el penal y al que Phiero (pronúnciese Fiero) le pegó u bocado arrancándole media oreja. El operario acabó siendo operado de urgencias y los médicos le consiguieron coser el trozo amputado. Casi no lo consiguen porque Phiero no sólo se la arrancó de un bocado; es que además se la intentó tragar, sin éxito.

El polvorín de las cárceles en verano

Las cárceles de España son un polvorín, y más en verano. Es la estación con mas agresiones e incidentes del año. Y aunque no es la única, la de Navalcarnero está siendo un ejemplo. Esta cárcel madrileña ha registrado tres incidentes graves en los últimos días, con resultado de una persona fallecida.

Phiero Batista, aficionado al boxeo que cortó la oreja de un funcionario de un bocado

Pero el que más ha impactado ha sido el último: un preso dominicano le ha pegado una paliza a cuatro funcionarios y uno de ellos ha tenido que ser intervenido de urgencia en el Hospital 12 de Octubre para que le recompusieran a oreja. Por si fuese poco infortunio para la víctima, era un recién llegado a la prisión. Un empleado en prácticas que estaba debutando esos días. Un mal comienzo.

Pleito carcelero por una radio

Los hechos tuvieron lugar la tarde del domingo 22, en el lugar más peligroso de la cárcel de Navalcarnero: el módulo 6. Ese y el 5 son los edificios donde recluyen a los presos más conflictivos. A las seis de la tarde, dos de ellos mantenían un típico pleito carcelero por una radio. Que es mía, que me la devuelvas. Uno de los presos se llama Phiero Batista y es un portento físico. Un veinteañero dominicano mulato, alto y musculado, que está dentro por cuestiones de trafico y robos. Phiero se pasa el día en el gimnasio, donde practica deportes de contacto como el boxeo, igual que hacía en su vida en el exterior. Igual que hacía Tyson.

El preso al que le reclama la radio es netamente inferior físicamente. Viéndose perdedor, pide el comodín de la huida. Solicita protección a los funcionarios, reclama el aislamiento y se lo conceden. Los funcionarios lo sacan de ahí. Está a salvo. Al menos él.

Phiero Batista está encabronado y vuelve a buscar su radio. Entonces se entera de que el preso ya no está allí, que se lo han llevado a aislamiento. “Yo sólo quiero hablar con él”, asegura el fiero Phiero. Pero los cuatro funcionarios no pueden acceder a su petición. Uno de ellos debuta esos días en la prisión de Navalcarnero. Es un nuevo funcionario en prácticas que está empezando a hacerse con las dinámicas de la cárcel y con su nueva ocupación.

"Ahora os voy a reventar las cabezas"

Phiero hace gala a su nombre y decide que se ha acabado. Se marcha a la cocina, destroza un taburete y se queda con una de las patas metálicas como arma. Al grito de “ahora os voy a reventar las cabezas”, embiste contra los funcionarios y les empieza a pegar una paliza. Entre cuatro no lo pueden sujetar. El dominicano es rápido, fuerte y sabe golpear.

Phiero acierta a darles palos a todos. A uno le impacta con la barra y le alcanza en la cara, abriéndole una brecha en la frente y otra en la ceja. Otro funcionario veterano sale de allí con un dedo roto, y otro con numerosas contusiones. Pero la peor parte se la lleva el funcionario en prácticas. El boxeador Phiero, como hizo su ídolo en 1997 en Las Vegas contra Holyfield, le engancha la oreja con los dientes y le arranca un trozo. Para rematar tiene una especie de arrebato caníbal e intenta engullir el trozo de oreja seccionado.

Una oreja demasiado grande para tragar

A pesar del fragor de la batalla, los compañeros del mordido consiguieron recuperar el trozo de carne. Afortunadamente para la víctima, la pieza de pabellón auditivo que le ha arrancado es demasiado grande para tragarla. Los compañeros consiguen recuperarla y es trasladada, junto al herido, al Hospital 12 de Octubre, que es el único de Madrid que tiene un departamento de cirugía facial de urgencia.

Phiero Batista

Phiero acabó siendo reducido. El balance de cuatro heridos, un dedo partido, una ceja abierta, una frente rota, numerosas contusiones y una oreja cercenada, como hizo Tyson aquella noche de julio en Las Vegas. Al funcionario en prácticas, por su parte, le consiguieron coser en el hospital el trozo de oreja recuperado. Ahora sigue recuperándose de la intervención. Según los médicos ha soldado bien, pero hay que esperar a ver cómo evoluciona.

Un muerto en una pelea entre bandas

Un día más en la oficina en la cárcel de Navalcarnero. El verano está siendo especialmente tenso. Es la estación por antonomasia de los follones. Siempre hay más conflictos y peleas que el resto del año, pero en Madrid IV llevan días críticos. El día de antes se desató una multitudinaria pelea entre bandas que acabó con la muerte de un interno.

Y en el centro, los funcionarios. Están hartos de reclamar mejoras para su seguridad. La estadística en España es lapidaria: una agresión diaria a un funcionario de prisiones. No hay día en el año que un trabajador de la cárcel sea agredido. La semana pasada sin ir más lejos, en la misma cárcel de Navalcarnero, un preso agredió a dos funcionarios en un distribuidor. Es la zona donde reparten a los presos a los respectivos módulos. Uno decidió que le iba a hacer un barrido a dos funcionarios pegándoles sendas patadas rasantes "a lo Sergio Ramos", cuentan a EL ESPAÑOL. Los derribó a los dos. "Eso es lo más light que te puede pasar", aseguran.

"No es sólo Navalcarnero. En todas las cárceles de España estamos igual, en precario, con pocos medios, poco personal y con prisiones masificadas", cuentan desde el sindicato de prisiones ACAIP, desde donde han emitido un comunicado de protesta, solicitando entre otras cuestiones la elaboración de un protocolo contra las agresiones y el endurecimiento de las consecuencias por este tipo de delitos. Entretanto, el verano sigue haciendo estragos en las cárceles españolas; el calor espolea los conflictos y convierte la cárcel en un lugar todavía más infernal.