Marc y Paula fueron la mañana del 24 de agosto al pantano de Susqueda portando consigo un kayak que habitualmente empleaban en sus excursiones. Esta es una de las primeras imágenes que aparecen del objeto que, horas después, cuando Jordi Magentí presuntamente les asesinó, utilizó para transportar sus cuerpos.

La última pista de los jóvenes, según contaba Voz Pópuli, fue el mensaje de Whatsapp que Paula le envió a su madre a las 10.27 de esa misma mañana, una hora después de que Jordi Magentí, el principal sospechoso del crimen, llegase al pantano. En el auto del Juzgado de Instrucción Número 2 de Santa Coloma de Farners se explica cómo el kayak presentaba restos de sangre y distintos cortes realizados de forma deliberada “con el objeto de hundirlo y hacerlo desaparecer”.

El coche de los jóvenes fue hallado con una piedra en el acelerador, por lo que se entiende como otra señal para intentar hacer desaparecer el vehículo de los jóvenes. Los hechos, según el sumario, tuvieron lugar entre las 11:21 y las 11:26 de la mañana. A esa hora, son varios los vecinos que atestiguan haber escuchado hasta cuatro disparos, tres seguidos y luego un último, con un grito de por medio.

32 minutos antes que Marc y Paula


La investigación de los Mossos d’ Esquadra ha podido reconstruir las horas previas y posteriores a lo que ocurrió el pasado mes de agosto en el pantano de Susqueda. Por el momento, uno de los datos más relevantes ess el que prueba que Jordi Magentí llegó al pantano 32 minutos antes en su Land Rover Santana.

Minuto a minuto, basándose en distintas cámaras de vigilancia de la zona, más las declaraciones de testigos, así como fotografías del momento realizadas por personas que estaban en otros puntos del pantano, los agentes lograron rehacer el recorrido de Jordi Magentí esa mañana y los días siguientes. De ese modo, también pudieron saber que el Opel Zafira azul de Paula y Marc llegó a la zona algo más de media hora después dispuestos a pasar el día haciendo kayak en la zona.

Jordi Magentí negó siempre haber estado en una zona de ruinas del pantano conocida allí como la Rierica, el día de los crímenes. Sin embargo, la investigación de más de 2.500 folios de los Mossos ha permitido comparar todo.

En esta ocasión, los teléfonos móviles no sirvieron de nada a los agentes. Lo más probable es que estos sigan en la mochila de Paula, que nunca se llegó a encontrar, en las profundidades del pantano.

Magentí nunca llevaba teléfono encima, por lo que determinar su posición vía satélite iba a resultar complicado. La solucion vino a través de las cámaras de seguridad y de los alrededores del pantano. Todas ellas proporcionaron los datos a los Mossos. Por ejemplo, el dato de que el Land Rover, en los días siguientes al crimen, es captado en repetidas ocasiones por las cámaras yendo y volviendo del pantano, permaneciendo allí varias horas.