Marta Espartero Marina López

Es un fin de semana de pleno agosto y es el cambio de turno en el Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares (Madrid). Médicos, enfermeras, auxiliares, celadores y demás personal aprovechan estos instantes de pausa para fumarse un cigarrillo rápido. Desde hace poco más de dos días el aire que se respira en el centro se ha enrarecido. El humo del tabaco poco tiene que ver. Todos hablan, cuentan, comentan las noticias con sumo cuidado: a nadie se le escapa el mutismo que reclama la dirección del centro con respecto a Beatriz, la auxiliar detenida por ser la presunta asesina de una paciente, Consuelo D., de 86 años, justo cuando iba a ser dada de alta. Porque a la sanitaria se la conocía como “el ángel de la muerte”. Porque a Bea no le gustaban los médicos, según la juez.

Beatriz L.D., Bea, trabaja en este centro hospitalario desde hace más de una década. Primero entró como eventual, más tarde la hicieron fija. Ella, una chica “muy maja, muy simpática y muy trabajadora” -según su entorno-, es auxiliar de enfermería. Pero, para el resto del personal sanitario, también es “el ángel de la muerte”, un sobrenombre por el que se la conoce dentro de los muros de esta instalaciones.

EL ESPAÑOL ha podido hablar con T., una trabajadora del hospital. Prefiere permanecer en el anonimato por temor a represalias. Es ella quien relata a este periódico las sospechas y rumores que rondaban por el centro. El Príncipe de Asturias, que está a poco más de media hora de la capital de España, presta atención sanitaria a unos 250.000 pacientes. Es un hospital “de tipo regional, es todo muy cerrado”, cuenta otra extrabajadora de la institución a este diario. “Todo se sabe, todo se conoce”.

Capítulo 1: Un secreto a voces

“Es un tema que se sabía desde que yo llegué. Y de eso hace ya dos años”, revela T. "Corría el rumor, entre planta y planta, de que alguien estaba matando a los pacientes. La llamaban el Ángel de la Muerte”, añade la sanitaria. Un ángel de la muerte o ángel de la misericordia es un término utilizado en criminología para referirse a personal del sistema sanitario, ya sean médicos, enfermeras, auxiliares, cuidadores u otros, que se aprovecha de su posición laboral para cometer, al menos, dos asesinatos en dos incidentes distintos.

La incredulidad se apoderó de los vecinos de Alcalá cuando conocieron que ella era la detenida E.E.

Según las anécdotas que relata T., había médicos que tenían sospechas sobre las praxis de Beatriz. “Cada uno dice una cosa: algunos creen que asesinó a unas diez personas, otros a tres y otros a nadie… Alguien la denunció y un juez dio permiso para investigarla”, subraya la empleada.

En ese momento fue cuando el Juzgado de Instrucción número 4 alcalaíno instaló una cámara en el pasillo de acceso a las habitaciones de la Unidad de Medicina Interna; el departamento donde estaba ingresada la fallecida y donde trabajaba Beatriz. Quinta planta, sección B. Según ha podido confirmar EL ESPAÑOL, las imágenes grabadas por el dispositivo el pasado 3 de agosto fueron determinantes para que el juez decretara su detención: situaban a la auxiliar de enfermería en la habitación de la fallecida momentos antes del siniestro.

Capítulo 2. La ausencia

En 2015, la dirección del centro trasladó a la Justicia su preocupación por la muerte de otro paciente. Pero la investigación, que recayó en el mencionado juzgado, no encontró pruebas concluyentes. En ese caso, las sospechas se centraron ya sobre Bea. Sin embargo, los investigadores no encontraron pruebas que la relacionara de forma irrefutable.

Poco después de esa fecha, en el expediente laboral de Beatriz figura una baja de un año y dos meses. “Un paciente le desgarró totalmente la muñeca”, comenta T. "Fue por una lesión que le hizo un paciente", según explicó el padre de la auxiliar. "Hay veces que algunos se ponen agresivos. A éste le agarró la mano para cambiarle y él se la retorció y le provocó una distorsión de los huesos. Ella quería trabajar, pero la mano no estaba operativa. Hace dos meses o así pidió el alta y se incorporó". Bea volvió al trabajo en mayo.

Beatriz L.D., la auxiliar detenida por ser la supuesta asesina de una paciente.

Casualmente, en este periodo de tiempo descendió el número de fallecimientos por causas extrañas. “Algunos compañeros que piensan que es culpable sustentan su punto de vista con este argumento”, añade T. Se remonta años atrás: “Recuerdo una vez que la supervisora de Medicina Interna tuvo que volver de sus vacaciones antes de tiempo. Y eso solo pasa cuando ha ocurrido algo gordo y en causas extrañas”.

Fuentes sanitarias confirman a este diario que en el Príncipe de Asturias “los que están en cargo, los supervisores o el área de Gestión siempre tienen un control de dónde estás, de lo que haces”. La dirección mantiene una disciplina férrea y saben perfectamente quién funciona, quién no y “no se les escapa ni una”. “No es una cosa que tú libremente hagas lo que quieras porque están al tanto de quién eres, de cómo trabajas y de todo”, indican.

Capítulo 3: Mutismo en el hospital

El caso ha dejado estupefacta y muda a la plantilla del centro. “Es un sitio pequeño. Se conoce todo el mundo”, cuenta T. Los compañeros de Beatriz sostienen que es una persona muy extrovertida, servicial y muy trabajadora, otros dicen que tenía mucho afán de protagonismo.

La entrada del hospital de Alcalá de Henares.

“Están destrozados”, afirma la empleada. “No se creen que Beatriz haya sido capaz de una cosa así”. Pero no sólo los trabajadores, también los pacientes tenían un concepto intachable de ella: “La adoraban, y le hacían muchos regalos. Por las noches, muchos pacientes le pedían que se quedase con ellos para hacerles compañía”.

EL ESPAÑOL ha tratado de ponerse en contacto con diversos trabajadores del Hospital Príncipe de Asturias. Todos han rehusado hacer ninguna declaración. Algunos argumentan que no conocían a Beatriz; otros, que no quieren problemas con la dirección del centro.

Epílogo

Bea "actuó por ciertos sentidos de animadversión hacia el personal médico". Así lo manifiesta la juez que instruye el caso. La auxiliar -que se encuentra en prisión provisional, comunicada y sin fianza- está en el Módulo 1 de la cárcel de Alcalá Meco y niega los hechos.

Beatriz lleva más de una década trabajando como auxiliar de enfermería en el hospital de Alcalá de Henares

Los agentes de la Unidad de Homicidios han reabierto un caso ocurrido hace dos años en el mismo hospital y en circunstancias similares, y que se cerró por falta de pruebas, tras analizar y entrevistar a todos los sospechosos. La paciente también estaba siendo asistida por Beatriz. La Policía no dio carpetazo al caso y ahora también está revisando las historias clínicas de los fallecimientos raros durante los turnos de la arrestada, apuntan fuentes judiciales a Europa Press. El caso se encuentra bajo secreto del sumario.

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