Roxana D’Andrea Monjardín, paciente de cáncer
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Roxana D’Andrea, paciente con cáncer de mama: "La enfermedad cambia tu forma de ver la vida"
Coincidiendo con la Semana Europea contra el Cáncer, Roxana D’Andrea comparte una historia marcada por la enfermedad, la pérdida de su bebé y el recuerdo de sus padres, fallecidos también por cáncer
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Roxana D’Andrea Monjardín habla con serenidad, aunque hay momentos en los que la emoción le obliga a detenerse. Su vida lleva años marcada por el cáncer. Primero lo vivió muy de cerca, acompañando a sus padres durante la enfermedad. Después, le tocó enfrentarse a dos diagnósticos propios.
La enfermedad apareció en uno de los momentos más difíciles de su vida. En marzo de 2020 falleció su hijo prematuro, apenas unos días antes del confinamiento. Meses después, a su madre le diagnosticaron dos tumores cerebrales. Su padre, Sebastián, también había fallecido años antes a causa de un cáncer de piel muy agresivo.
Y en octubre de ese mismo año, mientras se duchaba, Roxana notó un bulto en el pecho. "Mi madre siempre me decía que me revisara cuando me duchara porque ella había pasado por un cáncer de mama a los 28 años", recuerda. Aquella recomendación acabó siendo decisiva.
Quimioterapia mientras cuidaba de su madre
Roxana recibió quimioterapia mientras acompañaba a su madre durante su propia enfermedad. Ambas convivían entonces bajo el mismo techo. "Mi casa era un caos. Yo estaba con quimio y mi madre también enferma. No podía permitirme hacer el duelo por mi bebé porque tenía que estar fuerte por ella", explica.
Durante ese tiempo encontró refugio en la música y en la pintura. "Iba a las sesiones con los cascos puestos. La música era mi manera de desconectar", relata.
Aunque asegura que físicamente toleró bien el tratamiento, hubo algo especialmente duro para ella: la caída del pelo. "Entraba en la ducha y se me quedaban mechones enteros en las manos. Eso fue de las cosas que peor llevé", confiesa.
En junio de 2021 le comunicaron que el tratamiento había funcionado. Y hubo una llamada que necesitaba hacer antes que ninguna otra. "La primera persona a la que llamé fue a mi madre. Ella era quien realmente entendía lo que yo estaba sintiendo", dice emocionada.
Su madre, Charo, falleció meses después. "Siempre pensé que esperó a que yo estuviera bien para irse tranquila", añade.
Un nuevo diagnóstico años después
Pero en febrero de 2025, días antes de una revisión médica, volvió a notar un bulto. "Cuando me dijeron que otra vez era cáncer, solo podía repetir: 'Otra vez no'", recuerda.
Actualmente continúa en tratamiento tras someterse a una mastectomía bilateral. Explica que convive con metástasis óseas estabilizadas y que sigue controles médicos periódicos. "Lo importante es estar viva", resume.
La importancia de sentirse acompañada
A lo largo de toda la conversación hay una idea que Roxana repite varias veces: la necesidad de acompañar desde la empatía. "A mí no me gustan las palabras 'guerrera' o 'ánimo'. Cuando alguien está enfermo, a veces ayuda más escuchar un 'cuenta conmigo' que cualquier otra cosa", reflexiona.
Roxana también quiso aprovechar su testimonio para agradecer públicamente el apoyo recibido por parte de la sanidad pública, la Unidad de Mama del CHUAC, el hospital Abente y Lago y la Asociación Española Contra el Cáncer de A Coruña, situada en el número 1 de la calle Real. "Sin ellos yo no estaría aquí contándolo", asegura.
Actualmente participa en actividades de fisioterapia o gimnasia organizadas por la asociación, donde comparte experiencias con otras personas que atraviesan situaciones similares.
Un homenaje a Charo y Sebastián
Coincidiendo con la Semana Europea contra el Cáncer, Roxana quiso dedicar unas palabras especiales a sus padres, Charo y Sebastián, ambos fallecidos a causa de la enfermedad. "Quiero homenajearlos porque fueron personas extraordinarias", afirma.
Y aunque reconoce que el cáncer deja marcas difíciles de borrar, también cree que transforma profundamente a quien lo vive. "Somos como una mariposa. Cambiamos para siempre", concluye.
Desde la Asociación Española Contra el Cáncer recuerdan que toda la atención a pacientes y familiares es gratuita y que ofrecen apoyo psicológico, social, nutricional, logopedia y fisioterapia a través del teléfono 900 100 036, operativo las 24 horas del día.