Tatiana Villanueva en su centro de uñas.

Tatiana Villanueva en su centro de uñas. Quincemil

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El auge de los centros de uñas en A Coruña: más que una moda, "es belleza, arte, salud"

El cuidado de las uñas y la “cultura de la belleza”, fomentada por redes sociales, crea demanda y origina el crecimiento de estos negocios en la ciudad. Las profesionales defienden la formación y especialización rigurosas y señalan que "también cierran"

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Las peluquerías de siempre, de toda la vida, ofrecían servicio de manicura. Lo hacía la propia dueña o una de sus empleadas. En los últimos "10-15 años", calcula el sector, "la cultura de la belleza", fomentada y potenciada en muchos casos a través de las redes sociales, ha hecho crecer los negocios de uñas en las ciudades y los pueblos.

Una gran parte llevan en su nombre la palabra uña en inglés, nail, en plural o singular. Se pueden ver cada vez más en A Coruña. Estas oportunidades de emprendimiento suelen estar a pie de calle, no necesitan mucho espacio, y es habitual ver a las empleadas encima de las uñas de las clientas -los clientes son más escasos- concentradas en limar, limpiar, pintar o decorar.

"Abren muchos, pero también cierran, eso no se ve", advierte Asunción Catoira, presidenta de Ecipa, Asociación de Estilistas Coruñeses. Considera que la especialización en uñas ha disparado la proliferación de centros, algunos con tal evolución que se han convertido en cadenas. "Pasó de ser una forma ocasional de arreglarse a ser un mantenimiento cada tres o cuatro semanas".

Esa especialización tiene distinto alcance. "Con dos cursos básicos y un kit de uñas", alguien puede empezar a hacer manicuras y pedicuras en un piso o en un local comercial "con una mesa y una estantería", un torno y productos. No requiere una gran inversión. "Otra cosa es la profesionalización", que distingue los trabajos low cost de los tratamientos más rigurosos.

"El cuidado de las uñas pasó de ser una forma ocasional de arreglarse a un mantenimiento cada tres o cuatro semanas. Las redes han influido a empujar la demanda"

Asunción Catoira, presidenta de la Asociación de Estilistas Coruñeses

Las clientes eligen: trabajos en cadena de 20-25 minutos a 14 euros o más personalizados de 50 minutos a 45. Hay quien no concibe dedicarle menos de una hora y media. Hay profesionales locales, rusas, coreanas, filipinas, sudamericanas.

"Ahora notamos una cultura de llevar las uñas arregladas que antes no había. Parece que si no las llevas te falta algo. Las redes han influido a empujar la demanda", concluye Catoira.

"La belleza no duele"

Tatiana Villanueva es de esas profesionales que dedica el tiempo que haga falta a cuidar y mejorar las uñas de sus clientas. “De hora y cuarto no bajo”. Especializada en cejas, en su estudio de la calle Real hace también tratamientos faciales y manicuras.

Con la "salud" como principio y fin de su trabajo, entiende el cuidado de las uñas como un "arte". "La belleza va de la mano de la salud, no duele, eso se lo digo siempre a las clientas, y a veces la gente la utiliza como vía de escape", proclama Tatiana (instagram: tatiana_bellezaconsciente), que siempre que puede refuerza su propia formación en el sector de la estética.

Tratamientos de uñas decorativas realizados por Tatiana Villanueva.

Tratamientos de uñas decorativas realizados por Tatiana Villanueva. Cedidas

Coincide en señalar que en A Coruña cierran tantos negocios de uñas como los que abren, que no todos ofrecen el mismo nivel de rigor y profesionalidad porque hacen primar la "facturación" por encima de todo. Frente al low cost, defiende "los protocolos, los servicios sanos, la dedicación cuidadosa".

"El aspecto físico importa cada vez más, por eso ya no se piden manicuras básicas. Las redes han generado una moda que no había antes. No es una primera necesidad, se ha convertido en un lujo".

Formación y "personalidad"

Sube la demanda de quien quiere arreglar las uñas y de quien desea profesionalizar más su cuidado. Trinidad Contreras imparte formaciones a jóvenes profesionales y a responsables de salones de belleza que apuestan por incorporar o mejorar el servicio de manicura.

Ella, responsable de Dokka Nails & More en Matogrande, se forma continuamente y ha viajado para aprender de expertas rusas y ucranianas, las más reconocidas en el sector.

Trinidad Contreras en su negocio de uñas en Matogrande.

Trinidad Contreras en su negocio de uñas en Matogrande. Cedida

"Antes había desinformación, cierta desconfianza por el uso de productos. Pero la actitud ha cambiado. La gente se preocupa más por sus uñas tanto por razones de salud como porque son parte de su personalidad, como un complemento más al vestirse", reflexiona Contreras.

Hay técnicas, añade, con las que ha conseguido que las clientas dejen de morderse las uñas, pintadas o decoradas, más cuidadas en definitiva.