¿Se consume menos en bares y restaurantes? El sector hostelero percibe una bajada en la frecuencia en la que la ciudadanía va a comer o a cenar fuera y, además, señala que se comparten más platos que antes. Santiago de Compostela no es una excepción este verano 2026, ni siquiera en un contexto en el que aumenta la llegada de peregrinos.
"Ha bajado bastante el gasto. Hay gente ocupando los locales, pero ya no se consume como en años anteriores", explica el presidente de la Asociación Turismo e Hostalaría de Santiago, Ramón García Seara, que añade: "Si antes con una mesa de ocho personas facturabas 300-400 euros, a lo mejor ahora facturas 150. Es completamente atípico".
Una situación que, en todo caso, sufren menos los restaurantes con un ticket medio elevado que funcionan, por ejemplo, con menú degustación. "Es muy difícil que se dé en este tipo de locales porque su forma de trabajar ya no lo permite", concreta García Seara.
Otros establecimientos habitualmente más frecuentados y con precios populares sí sufren una situación que se ha acentuado en los últimos tiempos y que en los meses de verano es más palpable. Los visitantes gastan menos, los compostelanos aprovechan en gran medida agosto para ir de vacaciones y el estudiantado de la universidad no regresa hasta septiembre.
El presidente de la Asociación Turismo e Hostalaría de Santiago concreta que los turistas y peregrinos comparten cada vez más los platos para que el ticket medio salga más barato, y que se llega a preguntar por la posibilidad de compartir el menú del día. "O incluso gente que sube la comida a las habitaciones de los hoteles. Son conductas que apenas se veían antes", añade Seara.
Una situación que corroboran hosteleros como Hugo y Pablo Cabana, dos hermanos que cogieron las riendas del restaurante Marte en 2017. El local, una mítica marisquería abierta desde 1988, se ha consolidado como "la casa de las tortillas" y el año pasado recibió el Solete de verano por la Guía Repsol.
Un consumo diferente
¿Por qué se consume menos en hostelería? Hay muchos factores que influyen, siendo el principal la inflación económica, que ha cambiado los hábitos de consumo. El aumento de los precios en los locales, derivado de unos mayores gastos para los empresarios, hace que muchos clientes vayan o gasten menos.
Los turistas, además, consumen en menor medida en los establecimientos y cada vez compran más comida para llevar en los supermercados, o incluso los productos para cocinar en los apartamentos que alquilan. "Si pagas un alojamiento, que ya ha subido de precio, donde recortas es en la hostelería, en cenar fuera", explican los hermanos.
Los habitantes de Santiago hacen frente a la subida del coste de la vida reduciendo el gasto en ocio. La cesta de la compra fluctúa con tendencia a subir, por lo que el consumo en los locales de hostelería baja: en vez de compartir tres raciones, se comparten dos. Una forma de economizar sin dejar de disfrutar de una comida o una cena fuera de casa: más barato para el cliente, menos ingreso para el hostelero.
"La bajada de consumo es de hace tiempo, sobre todo por el tipo de clientela que hay en Santiago en julio y agosto. El consumo mejora en septiembre"
Hugo y Pablo Cabana, propietarios del restaurante Marte
"La bajada de consumo es de hace tiempo, sobre todo por el tipo de clientela que hay en Santiago en julio y agosto. El consumo mejora en septiembre", explican los hermanos Cabana, que concretan que desde el año pasado esta situación se nota más. Y es que el turismo es fundamental en una ciudad que recibe cada día miles de visitantes.
Un perfil de turista que consume poco es "el de costa", que pernocta en zonas de playa y visita la ciudad solo un día o durante unas horas. "Solo hacen una comida o vienen a tomar algo", concretan los hermanos Cabana, que explican que es por las noches cuando más notan esta bajada de clientela, ya que muchos visitantes se han ido.
Con un ticket medio de 15 a 20 euros en su local Pablo y Hugo Cabana diferencian los consumidores que visitan su local en verano de los que lo hacen el resto del año: "El cliente de julio y agosto es más austero". Los españoles son los que más han reducido su gasto en hostelería. Raciones como chipirones, raxo, tortilla o pulpo son las que más se comparten en las mesas de Marte
"La gente de Santiago en agosto está de vacaciones", añaden los propietarios del restaurante Marte. Así, en septiembre la situación cambia: el local recibe más familias, se organizan más eventos y congresos y el estudiantado de la Universidade de Santiago regresa a la ciudad con ganas de reencontrarse o conocerse, por lo que las terrazas están llenas (si el tiempo acompaña).
Una situación, la bajada en el consumo durante los meses de julio y agosto, que se produce desde hace tiempo y que es más acuciante últimamente. Algo que podría revertirse el próximo año con la celebración del Xacobeo 2027, con el que el sector hotelero confía en recuperar "el pulso de la ciudad".
