Marité y Nano
Ofrecido por:
La casa de comidas en Curtis fundada por un emigrante gallego que dejó el metro de Nueva York para volver a Galicia
El restaurante Express, en Curtis (A Coruña), nació cuando un emigrante gallego regresó de Nueva York en 1938. Hoy Nano y Marite mantienen viva una casa de comidas de auténtica cocina casera gallega
Te puede interesar: El primer restaurante de sushi de A Coruña: "Tuvimos que abrir con dos cartas: una japonesa y otra española"
En pleno centro de Curtis, el restaurante Express parece detenido en el tiempo. Nano y su esposa, Marite, regentan este antiguo y mítico local de la localidad coruñesa desde hace más de cuarenta años. Antes que ellos estuvieron sus padres y, antes aún, sus abuelos. Pero vayamos por partes.
Todo empezó en plena Guerra Civil, en 1938, cuando el abuelo de Nano decidió regresar de Nueva York, donde trabajaba en el metro y adonde había emigrado años antes, para instalarse en Curtis. Pocos se explican ese cambio de rumbo en un momento tan complicado en España. “Él se emperró en venir aquí, nadie sabe por qué, pero lo hizo. Era un momento de mucha tensión en Curtis, con la guerra muy metida aquí, pero a mi abuelo le dio igual: dejó EE. UU. y volvió a Galicia”.
Lo primero que hizo al llegar fue comprar un antiguo café en el centro del pueblo, que se llamaba Café de Lucas, y ponerse a regentarlo. En un primer momento solo hizo un cambio: el nombre. Debido a su paso por Nueva York, decidió rebautizarlo como Café Express.
Aquel café se fue transformando y poco a poco empezó a convertirse en fonda, con comedor, y el negocio fue creciendo. En los años cincuenta levantó dos pisos más. El Café Express iba viento en popa, en buena parte gracias al intenso tráfico de mulas que había entonces en la zona, ya que Curtis era un núcleo muy importante desde donde estos animales se cargaban y distribuían hacia distintos puntos de España. Pero entonces llegó el tractor en los años sesenta y el negocio de las mulas se vino abajo. El Express, sin embargo, resurgió de sus cenizas y empezó a dar más valor a la cocina, convirtiéndose en una casa de comidas, sobre todo de la mano de la madre de Nano, que se encargaba de los fogones.
Nano cogió el negocio casi por descarte. “Mi hermano mayor era profesor, tengo un hermano gemelo que lleva toda la vida en una empresa, así que mis padres dijeron… ¿Quién se va a quedar con esto? Y ahí dije: yo”.
Nano había estudiado para aparejador, pero lo abandonó todo y, junto a su mujer, Marite, se hicieron cargo del negocio familiar. “Las cosas han cambiado mucho, sobre todo los clientes”, explica Nano, que ha visto cómo el público ha ido cambiando de hábitos a toda velocidad, aunque él siempre ha sabido mantener esa atmósfera de pausa y calma que reina en su restaurante’.
Nano y su receta de lengua estofada
Una casa de comidas gallega de las de siempre
“Aquí siempre hay carne asada, lengua estofada… unos días hay callos, otros hay fabada y, desde luego, escabeches, que son uno de nuestros platos estrella”, cuenta Nano. Otro de los grandes platos del Express, y que solo se hace por encargo, es su mítica tortilla de merluza, una receta laboriosa que merece la pena probar. Una delicia.
Pero hay más: todo elaborado con paciencia y mimo por Marite, como la empanada de carne y manzana o su flan de cuajada, que Nano advierte que “es adictivo”.
Uno de los hijos de Nano y Marite ha heredado el gen familiar de la cocina y ahora mismo trabaja en Madrid, en el restaurante de Dani García, ‘Lobito de Mar’. “No sé si se quedará con el Express, y creo que él tampoco lo sabe. Si algún día lo decide, el negocio es suyo y, si no… pues en algún momento habrá que cerrar la persiana”, asegura.
Nano y Marite llevan toda una vida dedicada en cuerpo y alma al Express, un restaurante que debería ser parada obligatoria para todos los que amamos la gastronomía más pura. Más allá de guías, estrellas, soles y premios, en el Express se come bien de verdad la auténtica y más tradicional cocina casera gallega.