Un cliente a las puertas de la confitería Flory
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El cierre de Glaccé se nota en las colas del roscón de Reyes en A Coruña: "Hay más gente que otros años"
Decenas de personas hacen cola cada 5 de enero en Flory para no quedarse sin el dulce más esperado de Reyes
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"No para de llegar gente", comenta el dueño de una pizzería ubicada en la calle Francisco Añón. Desde hace tres años ve cómo cada 5 de enero decenas de personas hacen cola a las puertas de su negocio para comprar un roscón. No para entrar en su local, sino en el de Flory, a escasos metros del suyo. Aun así, parece uno más en la fila, dando conversación a todo aquel que aguarda a que la confitería abra sus puertas, a eso de las 8:30 de la mañana.
Este hostelero se hizo colega de José Manuel, que a su vez hizo migas con otros tantos que esperaban tras él por el ansiado roscón. "Algunos nos conocemos ya de otros aós", afirma una clienta. Al fin y al cabo, son muchas horas las que pasan aquí a la intemperie cada víspera de Reyes.
Con un frío que pela, desde las 6:15 horas de la mañana, muchos ya podían oler de cerca el postre típico que en la confitería Flory llevan elaborando desde hace 60 años.
Aunque el cierre de Glaccé dejó a muchos huérfanos del tradicional roscón por estas fechas, pocos dejaron pasar unos Reyes sin dulce. Aunque la mayoría de las personas de la cola reconoce ser fiel a Flory, también las hay que cada año van probando uno diferente. Como Jaime, que, aunque el de Glaccé le parecía buenísimo, considera que el de Flory no tiene nada que envidiarle: "Son diferentes. Este es una mezcla entre roscón y larpeira", explica.
"Es más esponjoso que otros que te encuentras por ahí. Pienso que es por la mantequilla", comenta Jaime, que le lleva ventaja por un puesto en la cola. No saben qué tendrán los de Flory, pero por lo que sea son muy diferentes al resto. Antes se turnaba con su cuñado para hacer fila en la pastelería de la plaza de Vigo, pero ahora le toca a él comprar para todos: "Me voy a llevar unos tres".
Pablo, por ejemplo, que llegó a la cola a las 9:20 horas y aún tenía tiempo por delante para conseguir su roscón, es la primera vez que acude a Flory en estas fechas. Con un carro de la compra a rastras, tiene varios encargos por parte de sus familiares para este año.
"Ya los he probado antes, pero nunca he venido a hacer cola. Tengo cogido el de El Corte Inglés o el de Abretén, una pastelería típica de mi barrio de Labañou", cuenta en coruñés. Pero en esta ocasión se ha animado a esperar para alegrar el día de Reyes a su familia.
Amistades que surgen en la espera
Un poco más adelante, a punto de entrar en la confitería, nos encontramos con un grupo de amigos que se ha conocido en la propia cola. Abrigados de la cabeza a los pies, llevaban esperando desde las 6:20 horas de la mañana. "Yo me desperté a las 5:50", explica José Manuel. Aunque la espera valió la pena: unos minutos después los veíamos salir del local con las manos cargadas de este postre típico. "El mejor regalo de Reyes".
Los que le acompañaban, repetidores de otros años, aseguraban que había más cola que en ediciones anteriores. "No para de llegar gente", comentan. El hostelero del italiano San Gennaro, ya acostumbrado a ver esta escena todos los años, explica que, aunque pasen las horas, la cola no disminuye, sino que "sigue creciendo porque sigue llegando gente".
Fiebre por los roscones de Flory
Vecinos de toda la ciudad se movilizaron hoy hasta el Paseo de los Puentes en busca de su roscón. Y no de cualquiera, sino del de la confitería Flory, que desde 1967 vende bollería de todo tipo, aunque es en estas fechas cuando se lleva la palma. "Yo recuerdo que mi abuela venía aquí y ya había cola", decía una mujer mientras esperaba su turno.
Este 5 de enero permanecerán abiertos hasta las 14:30 horas y volverán a abrir en horario de tarde. Sin embargo, mañana será el día más duro. Flory abrirá a las 6:30 solo en horario de mañana, por lo que no se espera que los madrugones sean más tempranos que los de hoy.