Entrada del colegio Dequidt de A Coruña, en torno a 1910.

Entrada del colegio Dequidt de A Coruña, en torno a 1910. Arquivo Municipal A Coruña

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Coruña Secreta: la plaza arbolada que un día fue el patio del colegio Dequidt

La actual plaza del Libro y sus alrededores entre Juan Flórez y Santa Margarita fueron los terrenos de una institución educativa por la que pasaron centenares de coruñeses entre los siglos XIX y XX

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Quien hoy en día pasee por la plaza del Libro de A Coruña podrá resguardarse del calor bajo la sombra de unos grandes árboles sin saber, probablemente, que junto a estos mismos troncos jugaron centenares de niños y niñas coruñeses. Aquí estaba el Colegio Dequidt, donde estudiaron miles de niños y niñas entre finales del siglo XIX y buena parte del siglo XX.

La ahora plaza era el antiguo patio de niñas del colegio. Amparo Gómez fue una de las alumnas que recorrió sus pasillos.

"Había un xardín con patos, flores, plantas... E detrás das árbores, o cole estaba ao fondo. Era tan frondoso que non o vías e acababa no monte de Santa Margarida. Parecíame enorme", recuerda.

Su hermano Manuel también acudió a este colegio, ambos en la década de los años 50, y añade que en este mismo jardín había un pavo real. "Nos llamaba mucho la atención siempre que abría la cola", explica él.

La que ahora es la plaza del Libro funcionaba principalmente como el patio femenino, en una época en la que tanto las clases, como sus contenidos o incluso los lugares que ocupaban ambos géneros estaban siempre separados.

Vista general del edificio y parque del colegio Dequidt.

Vista general del edificio y parque del colegio Dequidt. Imagen del trabajo 'El Colegio Dequidt de la ciudad herculina en el primer tercio del siglo XX' de José María López- Dafonte Sanjuán y Jorge López-Dafonte González

Mientras que en su patio, colindante con el colegio de las Josefinas o "la Pepas", los niños jugaban a la peonza o al brilé, en el patio de las niñas estas jugaban a saltar a la comba.

Sentada en uno de los bancos, aquí se colocaba habitualmente una señora que vendía chucherías para los niños. Los dos hermanos la describen como una mujer mayor vestida de negro que tenía una "cesta grande y redonda" con "chufas, pipas, regalices, caramelos..." y otros dulces que vendía a cambio de patacones, el equivalente a 10 pesetas.

Esta plaza llegó incluso a ser un punto de reunión en días como San Juan, donde aquí se creaba una gran hoguera y la familia Dequidt hacía sardiñadas.

Manchas de tinta y un esqueleto en el pasillo

Dentro del colegio, que ocupaba más de 10.000 metros cuadrados, los alumnos se sentaban en sus aulas presididas por crucifijos en pupitres de madera que tenían un agujero para colocar los tinteros.

"Ahí mojabas el plumín y escribías", cuenta Manuel, mientras que Amparo reconoce que siempre "tiñamos as mans negras de tinta".

El complemento eran unos secantes que en la cara contraria llevaban impresas unas tiras cómicas.

Aula del Colegio Dequidt de A Coruña en la década de 1910.

Aula del Colegio Dequidt de A Coruña en la década de 1910. Arquivo Municipal A Coruña

Otro material escolar imprescindible eran los pizarrines, que eran individuales y estaban encajados en marcos de madera.

Manuel cuenta que "el marco tenía un agujero y por ahí pasaba un cordón y al final de este había una esponja que utilizabas para borrar". Las tizas también eran de dos tipos: unas blandas y otras más duras que chirriaban al deslizarse por la pizarra.

Ambos acudieron a este colegio siendo muy pequeños, en el equivalente actual a Educación Primaria, así que recuerdan asignaturas como las de Caligrafía o Geografía, y por supuesto catequesis.

"El profesor colgaba de la pizarra un mapa de España y, con una varilla, iba señalando todas las provincias, los ríos o los cabos y luego mandaba salir a la pizarra y teníamos que cantarlos", rememora Manuel.

En el caso de Amparo, añade que ella tenía también clases de labores.

El lado divertido estaba en los cuentos que contaba la profesora y que a veces "deixaba sen acabar no que duraba a clase e tiñamos que esperar á seguinte semana para ver como remataba".

Entre las aulas, esta exalumna cuenta que para llegar al baño, una estancia "enorme", había que pasar por dos pasillos donde las alumnas mayores a veces dejaban una sorpresa a las pequeñas.

"Cando ías polo pasillo ás veces as maiores sacaban dun almacén un esqueleto e o deixaban aí e de repente o atopabas. Daba moita impresión", recuerda.

El colegio, señala Amparo, también tenía un gran salón de actos en el que una tarde a la semana —cuando los días laborales y de colegio eran de lunes a sábado— proyectaban películas.

Como alumnos, también llevaban uniforme, aunque la hermana lamenta que solamente ellas tenían que llevar un sombrero que les cubría la coronilla y en el medio tenía una tela que formaba un tubo. "Era unha cousa espantosa", recuerda entre risas.

Cerca de 100 años de historia

El colegio Dequidt sumó casi un centenario de historia en A Coruña, desde su fundación en los años 70 del siglo XIX.

Sus orígenes estuvieron en Ferrol. En la ciudad herculina el centro estuvo primero en la calle Real y más tarde a Juana de Vega, antes de instalarse definitivamente junto a Juan Flórez, conocido entonces como Camino Nuevo.

En un trabajo conjunto, los historiadores José María López- Dafonte Sanjuán y Jorge López-Dafonte González resaltan el primer tercio del siglo XX como la época dorada del centro.

En torno a 1913, su director era Enrique Dequidt Carreras, hijo de Enrique Dequidt Hevia, quien fomentó la Educación Física entre los más pequeños siguiendo el modelo de gimnasia sueca, creó un Batallón infantil, impulsó la enseñanza del inglés y el francés y estableció un servicio de autobús escolar.

El colegio siguió impartiendo clases hasta su cierre, en 1972.