Experiencias a medida y adiós a lo clásico: así serán las bodas de 2026 en Galicia

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Así serán las bodas de 2026 en Galicia: Experiencias a medida y adiós a lo clásico

Con la llegada de la primavera arranca la temporada de enlaces nupciales, que cada vez rompen más con las ceremonias clásicas para convertirse en experiencias completas, tal y como confirman tanto fuentes del sector como las propias novias

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Llega el buen tiempo y, con él, la temporada de bodas. En Galicia, el sector lo confirma con datos y sensaciones: "Cada vez hay más ganas de dar el sí quiero". Basta con ver la agenda de reservas con dos años de antelación para comprobar la gran demanda que hay por estos eventos sociales, que han dejado de ser una simple ceremonia con comida para convertirse en una experiencia al completo.

Los meses entre mayo y septiembre continúan encabezando la lista de los más solicitados para celebrar bodas. "El plato fuerte siempre es julio y agosto porque hace mejor tiempo", comenta Sabela García Sánchez, directora de Eventos Alborada, que opera en Quinta Canaima, en el municipio coruñés de Oleiros.

Primavera, verano y principios de otoño siguen siendo los momentos más fuertes, pero cada vez hay más parejas que eligen marzo, abril o noviembre porque buscan otra luz, otra decoración y también una celebración un poco menos convencional como pueden ser las bodas de Navidad", añade Marta Rivadulla de El Sofá Amarillo.

También están cambiando los espacios. Algunas fincas y pazos que durante años quedaron asociados a una imagen más tradicional están viviendo una segunda vida, adaptándose a las nuevas demandas de las parejas. "Los novios invitan a quién de verdad quieren invitar", señala Raquel Cartamil de Makkan Club, también en Oleiros, para referirse a que las bodas tienden a ser más pequeñas que hace 20 años.

Diseñar una experiencia única

Esta temporada la tendencia seguirá girando en torno a bodas minimalistas en las que los novios tratan de personalizarlas al máximo. "Buscan primar la experiencia de los invitados y que haya momentos destacados que puedan recordar", dice Cartamil.

En esta línea, muchas parejas se decantan por colocar una barra de tatuajes contratando a un tatuador o un puesto para diseñar fragancias propias, que los invitados se lleven de recuerdo. "Las torres de champagne vuelven a estar de moda. También, el año pasado se llevó mucho el montaje de tartas al final del banquete: venía un pastelero y montaba la tarta en directo", explica Sabela.

Una tendencia que confirma Bea, una novia que se casará este mes de mayo en Santiago: "Nosotros la estamos personalizando bastante, pero creo que si no te interesa ir tan al detalle puedes organizar una boda en pocos meses porque hay muchas facilidades por parte de proveedores, hay mucha inspiración y ejemplos. El trabajo está cuando quieres que sea muy tuya".

En la misma línea se expresa Paula, otra novia de Vigo que dará el sí quiero en unos meses: "Estamos creando diferentes espacios en el Pazo como espejos para hacer selfies y un fotomatón. También, como somos millennials y muchos amigos nuestros tienen hijos, estamos organizando actividades para los niños, aunque muchos optan por dejarlos con los abuelos para disfrutar del día".

Romper con lo clásico

"Desde hace unos años se escapa de los clásicos emplatados de tres o cuatro platos en el salón para tener unos cócteles más potentes. Es el momento en el que los novios pueden interactuar con todos los invitados y darle un estilo más desenfadado", explica Cartamil.

En cuanto a decoración, estas profesionales del sector coinciden en que la gente se está decantando por "lo sencillo", por ejemplo con arreglos florales minimalistas poco cargados y dejando atrás la mesa nupcial clásica para disponer de mesas que les permitan pasárselo bien con amigos.

"Creo que va a seguir muy a tope colocar las mesas redondas haciendo forma de oruga. Queda muy bonito para la foto", dice Sabela García, antes de añadir que "en decoración apuesta por la mantelería. Está siendo un boom tanto para el comedor como para el aperitivo. Hace años se llevó mucho combinar el menaje".

El precio pasa a un segundo plano si hay calidad

Este 2026 la vida se ha encarecido de manera notable, pero en este sector afirman no notar que afecte de forma considerable. "A la gente le importa menos pagar si tú le das un servicio de calidad. Sí que es cierto que a día de hoy las bodas implican un desembolso un poco más elevado que hace unos años y la gente quiere unas garantías", dice Raquel.

En esta línea, Sabela explica que las bodas que se organizan ahora "no tienen que ver con las de antes", ya que ahora cuentan con muchos proveedores. "Son un montón de partidas que hay que sumar. No creo que las bodas sean más caras, solo que el dinero se reparte de forma distinta y en vez de tomar un menú de bogavante y solomillo, pues te vas a un salpicón de merluza", dice.

Las dos novias consultadas por Quincemil reconocen que se sentaron a planear sus bodas alertadas por amigos que también se casaron, por lo que ya se hacían una idea del coste que iba a suponer para sus bolsillos. "Creo que en general vale lo que cuesta, aunque sea un precio alto", dice Bea. "Necesitas contratar muchos proveedores y todo va sumando. Al final es una vez en la vida", concluye Paula.