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El dolor y la admiración se daban la mano este viernes en el Museo do Pobo Galego. Allí, entre abrazos, recuerdos y silencio, un centenar de personas se acercaron a despedirse de Xosé Manuel Beiras, histórico referente del nacionalismo gallego, fallecido este jueves a los 90 años. Compostela, la ciudad que lo vio nacer, le daba así su último adiós.

No quisieron perderse esta última despedida sus más íntimos amigos, así como dirigentes y activistas de los ámbitos en los que el intelectual y economista desarrolló su acción política. También estuvieron presentes representantes del ámbito universitario y cultural.

Y es que, antes de su entierro en Boisaca, la familia ha decidido dar la oportunidad a quienes quieran despedirse del histórico nacionalista a todo aquel que quisiera acercarse. Sobre el féretro, la bandera de Galicia diseñada por Alfonso Daniel Rodríguez Castelao. Y, a su lado, el sombrero que acompañó a Beiras durante tantos años rodeado por claveles rojos que fueron depositando los asistentes.

El altar hablaba por sí solo, pero había una corona de flores que parecía resumir mejor que ninguna otra lo que significó para Galicia: "Bo e xeneroso".

También estaban presentes quienes compartieron con él militancia y lucha política. El BNG le dedicó una corona con un mensaje de despedida, "Até sempre compañeiro", mientras que Galiza Nova dejaba otra declaración de intenciones: "A mocidade non deixa de loitar". Otras entidades del ámbito académico y social han querido enviar también sus condolencias a modo de detalle floral.

Y es que los envíos llegan de diversas entidades, de su propia organización política Anova, de partidos como Más Madrid o Sumar, y también de formaciones nacionalistas de otros puntos del Estado, como ERC y Bildu.

A lo largo de la mañana, la capilla ardiente reunió a personas que quisieron despedir al político, al intelectual y al galleguista. Muchísima gente se acercó para rendir homenaje a una figura que marcó la historia reciente de Galicia y que despertó, incluso entre quienes no compartían sus ideas, una profunda admiración.

Acceso a la capilla ardiente de Beiras Cedida

De las primeras en llegar ha sido Encarna Otero, "amiga y compañera" de quien ha definido como "un compostelano universal". "Él se va a quedar con nosotros porque se queda su obra, su trabajo e inmenso amor por Galicia, pero la gente tiene que descansar. Y hay que saber decir adiós y gracias", ha sentenciado.

A lo largo de mañana también han estado miembros de Anova como el exdiputado Antón Sánchez --que se ha fundido en un gran abrazo con Martiño Noriega--; la alcaldesa de Santiago, Goretti Sanmartín; la parlamentaria del BNG, Olalla Rodil; y la líder del Bloque, Ana Pontón, acompañada de la eurodiputada Ana Miranda.

También los expresidentes socialistas Emilio Pérez Touriño y Fernando González Laxe se ha acercado al Museo do Pobo Galego; al igual que Xoaquín Fernández Leiceaga; el exconselleiro de la etapa del bipartito Alfredo Suárez Canal y el exportavoz del BNG Xavier Vence.

Corona de flores en el acto de homenaje a Xosé Manuel Beiras en el Museo do Pobo Galego CÉSAR ARXINA - EUROPA PRESS

Sobre las 13:30 horas han llegado los populares Xesús Palmou (destacado cargo de la época de Manuel Fraga) y el portavoz local del partido en Santiago, Borja Verea. El jefe de filas del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, ha hecho acto de presencia minutos después.

"Marcha cuando sabe que es un horror"

Del ámbito cultural, tal y como ha informado Europa Press, tampoco han faltado los representantes de las instituciones más significativas de Galicia: del Consello da Cultura da Cultura Galega, su presidenta, Dolores Vilavedra; y el presidente de la Real Academia Galega, Henrique Monteagudo.

Entre lágrimas, ha atendido a los medios el músico y escritor Antón Reixa para pedir llevar a Beiras al Panteón de Galegos Ilustres. "Marcha cuando sabe que lo que viene es un horror", ha avisado.