Una ciudad que exige valentía
Una ciudad que exige valentía
La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, reflexiona sobre los retos y las oportunidades de la ciudad de este año 2026
Las reflexiones navideñas, que son esos momentos en los que se hace balance, como diría Mecano, de lo bueno y malo, llevan este año inevitablemente hacia una palabra. Vivienda. Un término que desde hace algún tiempo se cuela cada día en nuestras conversaciones. Ojalá pudiésemos dejarlo fuera del debate político y tener altura de miras para poder garantizar este derecho tan básico. Ya que, para afrontar este problema, necesitamos implicarnos todas las administraciones.
Este año tomamos la decisión de declarar A Coruña Zona de Mercado Residencial Tensionado. Escuchando a los detractores, pudiera parecer que es una decisión arbitraria destinada al fracaso. Pero lo cierto es que encontrar piso en la ciudad es más que una carrera de obstáculos. Y no debería serlo. Como sociedad no podemos permitirnos el hecho doloroso de que cada vez más gente no pueda tener un hogar ni siquiera cobrando un sueldo. Por eso tomamos esta senda, que es la senda de decir basta y exhortar a otros a que hagan lo mismo. ¿Acaso alguien puede defender la inacción y la desregulación ante un alquiler medio que supera los 730 euros mensuales en A Coruña? ¿Es que no tiene derecho a un hogar el trabajador que cobra el salario mínimo? ¿Es que tener una casa es un privilegio de ricos y no un derecho básico recogido en la Constitución? Nosotros tenemos muy claras nuestras respuestas ante estas cuestiones. Y, aunque es cierto que no existen recetas mágicas para sortear crisis que son estructurales, también lo es que luchar contra la precarización de la vida es una cuestión que depende sola y exclusivamente de la voluntad política.
Los datos, de momento, avalan nuestra decisión de ser declarados zona tensionada. En los últimos cuatro meses, hemos observado una contención temporal de la espiral inflacionaria en el sector inmobiliario, y hemos sido la única ciudad gallega que no ha sufrido nuevos aumentos en el precio de los alquileres -de hecho, tuvimos una pequeña bajada de 3,6 euros-. Ni es algo para celebrar, porque todavía no ha pasado el tiempo suficiente para hacer balances, ni con esto basta. Cuando, dentro de unos años, nuestros hijos tengan que lidiar con la vida en los términos en los que se la hemos dejado, nos mirarán y nos preguntarán “¿y qué hiciste tú para arreglar las cosas?”. Por nuestra parte, podremos decir con cierto orgullo que no estuvimos en la bancada de los que se quedaron con los brazos cruzados. Hay muchos que no podrán decir lo mismo.
Seguramente no habría hecho falta la zona tensionada si en los últimos 15 años la Xunta no hubiera construido la friolera, sí, de 40 pisos sociales en una ciudad con más de 3.000 demandantes de vivienda protegida. Detrás de esa política de no hacer, de dejar todo en manos del libre mercado, está el encarecimiento salvaje del alquiler. Por supuesto, con sus jugosos beneficios. Si ese era el objetivo, el lucro de unos pocos, sin duda la Xunta lo ha hecho muy bien. Si el objetivo era dotar de vivienda a quien lo necesita, juzguen ustedes.
Esto que cuento no es el clásico ejercicio del y tú más, de echar la culpa a otro de lo que uno no hace. Se lo cuento con números: el Ayuntamiento tiene un presupuesto de unos 300 millones de euros para todos sus gastos: atención social, limpieza, jardines, mantenimiento, nuevas obras… La capacidad de asumir inversiones millonarias es mínima. Ahora mismo estamos construyendo 50 pisos sociales en Xuxán que cuestan 10 millones de euros. La Xunta, por su parte, tiene un presupuesto de casi 15.000 millones de euros. Comparen ustedes.
Es Navidad y por eso tal vez destaco la preocupación por la vivienda porque al fin y al cabo en estas fechas todos nos reunimos en alguna. Y todo el mundo, además, tiene derecho a hacerlo. Pero por supuesto que la vivienda no es el único tema en un año que ya se va.
Doce meses pasan rápido y es fácil olvidarse de que no hace tanto que estrenamos el nuevo San Andrés. Que acabamos la primera fase de las obras de peatonalización de la Sagrada Familia. Un barrio en el que vamos adelante ya con la segunda fase para completar la ronda Peatonal. Este año el imposible mercado de Monte Alto fue al fin posible. Ahí está, con los placeros y las placeras encantados y con los vecinos orgullosos de tener un mercado y una plaza como los que merecen. Los de la Falperra también tendrán su espacio público, porque en este 2025 han visto cómo arrancaban las obras del esperado centro de salud de Santa Lucía.
Fue también el año de renovación de Pla y Cancela y del concurso de la fachada marítima que nos permitirá tener a medio y largo plazo una ciudad abierta al mar y con mejores servicios y calidad urbana. Poco falta para que veamos rematadas las obras de los Cantones y para que la intermodal mejore los desplazamientos. Somos una ciudad que crece en un año también en el que pasamos por primera vez en décadas de los 250.000 habitantes. A Coruña crece porque atrae y porque crea cada día más oportunidades, con las tasas de paro más bajas que se recuerdan. ¿Esto vale para la complacencia? En absoluto, en el 2026 seguiremos luchando por la igualdad de oportunidades, por la justicia social y por apoyar con más ahínco a los que menos recursos tienen. Seguiremos luchando por una sociedad más justa. Por una ciudad de todos y de todas que continúe creciendo y que lo haga, ojalá, con una nueva Facultad de Medicina y nuestros clubes deportivos en primera.
Inés Rey, alcaldesa de A Coruña.