Lili Lorenzo
Tu próximo cliente lo decide Chat GPT
Lili Lorenzo pone el foco en el uso de la IA para algo tan cotidiano como es hacer la compra: casi la mitad de los españoles ya lo hace
Durante años, tu lista de la compra vivió pegada a la nevera con un imán de Benidorm.
Leche, pan, el detergente de siempre. En esas tres últimas palabras cabía el trabajo entero de una marca, y unos cuantos millones en publicidad.
En 1933, Procter & Gamble patrocinó un serial radiofónico, Ma Perkins, para vender su detergente Oxydol a quienes lo escuchaban cada tarde desde la cocina; meter ese “de siempre” en sus oídos.
Radio, tele, marquesina, preroll: cambiaba el soporte, pero el truco era el mismo, colarse en la cabeza de alguien para que, frente al lineal, la mano fuera sola.
Ahora la lista empieza a escribirse sola.
Y a pagarse sola.
Y no la sostiene un imán si no una app desbloqueada con tu cara.
Según el Observatorio Cetelem, casi la mitad de los españoles ya pide consejo a una inteligencia artificial antes de comprar; entre los 30 y los 34 años, seis de cada diez.
Hablamos de comercio agéntico. Sin nostalgia, sin recuerdo.
Un escenario dicotómico en el que conviven los que compran con las entrañas, a base de relato y de un packaging que guiña el ojo desde la balda, frente a la marca que se compra con hoja de cálculo: precio, plazo, reseñas, devoluciones. Rating.
De esas cifras depende tu resultado. Datos estructurados que le dicen a una máquina qué vendes, cuánto cuesta y si hay stock.
¿Ha muerto, entonces, el branding? No, al menos, por ahora.
Un análisis reciente de ISDI dibuja un mercado partido en dos: lo funcional y recurrente (el detergente, la tinta de la impresora, la reposición de la oficina) migrará a los agentes; lo emocional y de alto valor, seguirá en manos humanas.
Toca hablar,pues, dos idiomas, uno preciso y “aburrido” para la máquina que compara y otro con alma para la persona que elige. Diferenciando tecnicismos para el algoritmo y poesía para los que buscan una buena historia, un “para siempre”
Quizá en unos años el imán de Benidorm sujete solo una foto. El detergente de siempre seguirá existiendo. La duda es si será el tuyo, y si te habrán comprado a través de una app agéntica, o desde el flechazo en un lineal.