La nueva alcaldesa de Lugo, Elena Candia.
Ni tormenta ni fiesta: así cambió Lugo de alcaldesa
Una reflexión del periodista lucense Paco Rivera sobre la moción de censura de Lugo
UNA hora justa duró todo el proceso para que Elena Candia accediese a la alcaldía de Lugo. En los últimos 50 años, casi a partes iguales, se la han repartido el centroderecha y, desde el comienzo del siglo, la izquierda y los nacionalistas.
El bastón de mando que recibió la nueva regidora, no del alcalde saliente como parece protocolario, es una joya de carey y oro regalo en 1917 del Centro Lucense de La Habana al entonces alcalde Ángel López Pérez. Una nutrida representación de los gallegos habaneros se vino a Lugo para hacer la entrega y durante muchos días hubo fiesta y banquetes sin fin, hasta el punto de que López Pérez llamó a aquello, “la semana alimenticia”.
En esta ocasión, el bastón de don Ángel no fue testigo de fiesta, sino de un acto desarrollado con total normalidad, pero sin entusiasmo y nada especialmente reseñable hasta el momento en el que Elena Candia iba a pronunciar su primer discurso como alcaldesa. En ese instante, todos los ediles de PSOE y del BNG, junto con sus asesores, responsables de prensa y otro personal de confianza, abandonaron el salón de plenos y salieron a la calle para mezclarse con las más o menos 200 personas que protestaban sin incordiar demasiado. En la zona, también, militantes y simpatizantes del PP, respaldando al nuevo Gobierno Municipal.
¿Y María Reigosa, la que fuera recién llegada concejala del PSOE, con la que no empezó todo porque problemas ya los había antes? Pues aguantó estoicamente en la bancada socialista hasta que se levantó la sesión y no se mostró especialmente incómoda. Estos días ha dejado claro que hizo lo que hizo porque cuando llegó al ayuntamiento vio cosas muy raras que no le gustaron, situaciones que no compartía y falta de transparencia en ciertos procesos. Llegó a rechazar la firma de determinadas facturas y pliegos, al considerar que no se ajustaban a la normativa vigente. Y con esta primera experiencia, se le presentaron tres alternativas: aceptar lo que no le gustaba, irse para que otro lo aceptase o, desde dentro, trabajar para impedirlo. Y eligió lo último.
¿Y qué va a pasar ahora? Miguel Fernández ha dicho repetidamente que dentro de un año volverán. No sé si tendrá la misma suerte que Douglas MacArthur. "I shall return", dijo el general americano al dejar Filipinas, y volvió. En el caso de Miguel Fernández, Elena Candia se lo va a poner más difícil. Tiene un año para hacer muchas cosas y no equivocarse, que ahí está el secreto.
¿Y los lucenses qué opinan? La ciudad, tiene 100.000 habitantes. En las protestas de hoy, ante la Casa Consistorial, habría un par de cientos. El resto, en el trabajo, en casa, en las aulas o, a solo unos metros, en las 500 plazas que tienen las terrazas de la Plaza Mayor, tomando el vermú. Era una mañana de sol y temperatura suave, para la que anunciaban tormentas y lluvia. Y no. Tampoco en lo político. Todo bastante light para lo que se auguraba.