Imagen de un control de alcohol.
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Cazada dos veces ebria en dos horas tras saltarse la inmovilización de su coche en Cabanas (A Coruña)
La Guardia Civil la interceptó dos veces en menos de dos horas y detectó que había quebrantado la inmovilización del vehículo para seguir conduciendo por Pontedeume. Las tasas, en ambos casos, constituyen delito penal
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La Guardia Civil investiga a una conductora como presunta autora de varios delitos contra la seguridad vial después de haber sido sorprendida circulando ebria en dos ocasiones el mismo día y de haber quebrantado la inmovilización de su vehículo en la comarca de Ferrolterra.
Los hechos ocurrieron el pasado 13 de mayo, cuando una patrulla del Destacamento de Tráfico de Ferrol dio el alto a un turismo en un control dinámico de alcohol y drogas situado en el kilómetro 2 de la AC-564, en Cabanas, sobre las 19:10 horas.
Tras someter a la conductora a las pruebas de alcoholemia, los agentes comprobaron que arrojaba tasas de 1,38 y 1,52 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, una cifra que supera ampliamente el límite penalmente establecido y multiplica por más de cinco la tasa máxima permitida.
Como consecuencia, la mujer fue investigada y citada para juicio rápido en el Juzgado de Instrucción número 2 de Ferrol, mientras que el turismo quedó inmovilizado mediante un dispositivo mecánico para impedir que continuase circulando hasta que desapareciesen las causas que motivaron la medida o se hiciese cargo otra persona habilitada para conducir.
Durante la intervención, los agentes advirtieron expresamente a la conductora de las consecuencias penales de desobedecer la orden de inmovilización, una conducta que puede constituir un delito grave castigado con penas de prisión o multa.
De nuevo cazada dos horas después
Sin embargo, apenas dos horas después, a las 21:20 horas, la misma patrulla volvió a localizar el vehículo circulando por el kilómetro 21 de la N-651, a la altura de Pontedeume, y comprobó que estaba siendo conducido de nuevo por la misma mujer.
Los guardias civiles detectaron que la conductora había forzado el dispositivo de inmovilización y circulaba con él todavía colocado en el volante, lo que reducía notablemente su capacidad de maniobra y provocaba una conducción errática.
En una segunda prueba de alcoholemia, la mujer volvió a dar positivo con tasas de 1,10 y 1,07 miligramos por litro, por lo que fue investigada nuevamente por otro delito contra la seguridad vial y un delito de desobediencia grave por quebrantar la inmovilización.