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Inmobiliario

Viviendas ecoeficientes, sostenibles… y rentables

Según los expertos, adquirir una vivienda con bajo consumo energético y escasa huella de carbono puede conllevar una revalorización de hasta un 25%, y realizar una reforma integral para lograrlo añadirá al valor del inmueble un plus de hasta un 35 % y un 65 % si se trata de una vivienda prime

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El interés y la preocupación por el medioambiente han ido creciendo en los últimos años, quizá impulsado por el proceso de cambio climático. Y como no podía ser de otra manera, ese aspecto toca también de lleno al sector inmobiliario.

Según el informe "La sostenibilidad en la demanda de vivienda en España 2024", elaborado por Fotocasa y Solvia, un 75% de las personas que buscan una vivienda, priorizan la eficiencia energética a la hora de elegirla.

Sin embargo, a estas alturas todo el mundo sabe que adquirir una vivienda nueva ecoeficiente y sostenible, o reformar un inmueble para que tenga esas características, repercutirá notablemente en su bolsillo. Solo instalar sistemas de electricidad, calefacción y agua caliente que empleen energías renovables (paneles solares fotovoltaicos, aerotermia o geotermia) incrementará de forma considerable la inversión.

Según varias empresas gallegas consultadas, dotar a un chalé de unos 200 metros cuadrados útiles de paneles solares fotovoltaicos para generar electricidad, con baterías de almacenamiento y su instalación completa, puede suponer en torno a 12.000 euros.

"En un mercado en el que el comprador es cada vez más exigente y está cada vez más informado, la eficiencia y la sostenibilidad ya no se perciben como un extra, sino como parte esencial del valor del inmueble y del nuevo concepto de lujo residencial"

Luis Tourón-Figueroa, arquitecto, socio y CEO de Ünique

El importe asciende notablemente si se trata de un sistema para calentar el hogar y el agua mediante aerotermia (utilización del aire exterior, más eficiente en climas templados como el gallego), o geotermia (extracción del calor del suelo, más adecuado para zonas muy frías o muy cálidas). Una instalación completa de aerotermia que incluya suelo radiante puede alcanzar los 40.000 euros, y una similar de geotermia, en torno a 50.000, ya que precisa de dos perforaciones en el terreno de unos 80 metros de profundidad.

Pero también se puede realizar una apuesta menos ambiciosa desde el punto de vista medioambiental, instalando una caldera de biomasa (combustión con pellets, residuos de madera o agrícolas, cáscaras…), cuyo coste asciende a entre 3.000 y 5.000 euros.

La gama de opciones para convertir una vivienda en una casa autosuficiente (capaz de generar y almacenar su propia energía sin aportes externos), una casa energía plus (capaz de generar más energía de la que consume) o una casa pasiva o passivhaus (vivienda ultraeficiente, gracias a un diseño bioclimático, a técnicas y a materiales constructivos avanzados) es enorme.

Entre esas posibilidades, empezando por la utilización de materiales sostenibles en la construcción - con baja huella de carbono y minimización de los residuos-, destacan: la orientación estratégica y utilización inteligente de los espacios, la ventilación cruzada, la protección solar, el empleo de elementos verdes (como cubiertas vegetales), el aislamiento térmico y la hermeticidad, la gestión eficiente del agua y de los residuos, la eliminación del consumo de papel higiénico (con sanitarios de tipo japonés), y elementos de tecnología y confort (como dispositivos de iluminación LED o de bajo consumo; electrodomésticos etiqueta A o de alta eficiencia; y domótica, como termostatos y sistemas inteligentes de iluminación).

Y aunque naturalmente cada uno de esos elementos aumentaría aún más la inversión inicialmente prevista, la inclusión de todos o algunos de ellos permitirá al propietario cumplir la normativa medioambiental vigente y anticiparse a la que entrará en vigor en los próximos años, reducir la factura energética desde el primer día de uso, facilitar una eventual venta de la vivienda y, sobre todo, producirá una importante revalorización.

Según los expertos, ese plus podría llegar hasta un 25% del valor de la vivienda, hasta un 35% si se trata de una reforma integral para convertir la casa en ecoeficiente y sostenible, y de hasta un 65% en el caso de los inmuebles de lujo.

Luis Tourón-Figueroa, arquitecto, socio y CEO de Ünique, empresa especializada en compra-venta de viviendas prime, asegura que, "aunque los aspectos más importantes en la compra de un piso o casa de alto valor son ubicación, distribución, superficie y acabados, entre los compradores existe una preferencia cada vez más clara por soluciones invisibles que mejoran el confort y reducen el gasto energético sin complicar el día a día".

"La demanda se centra principalmente", añade, "en una envolvente de calidad, es decir, buen aislamiento térmico y acústico, en la eliminación de puentes térmicos y en carpinterías exteriores de altas prestaciones, ya que eso es lo que garantiza silencio, temperatura estable y consumos contenidos".

Tourón-Figueroa corrobora, con matices, el aumento de la demanda medioambiental y energética de los compradores: "Aunque el interés por la sostenibilidad y la eficiencia es claramente creciente, todavía existe cierto desconocimiento sobre algunas soluciones más técnicas o menos visibles". "Sin embargo, el comprador sí está plenamente informado y es muy exigente con todo lo relacionado con la eficiencia energética global de la vivienda, la calidad de las carpinterías exteriores y el coste futuro de luz y agua caliente sanitaria (ACS), que hoy se consideran aspectos básicos e irrenunciables".

En cuanto a la revalorización que genera la conversión de una vivienda prime en eficiente y sostenible, el CEO de Ünique cree que "es cada vez más determinante". "No se trata sólo de un argumento medioambiental”, afirma, "sino de un factor que reduce incertidumbre y aporta seguridad al comprador en términos de confort y costes futuros".

"Una vivienda con buena eficiencia energética, instalaciones modernas y consumos controlados, amplía el perfil de potenciales compradores, acorta los plazos de comercialización y permite defender mejor el precio frente a inmuebles similares menos eficientes". "En un mercado en el que el comprador es cada vez más exigente y está cada vez más informado, la eficiencia y la sostenibilidad ya no se perciben como un extra, sino como parte esencial del valor del inmueble y del nuevo concepto de lujo residencial", concluye.