Esqueleto urbanístico de la avenida de Finisterre de A Coruña, entre A Fontenova y Agrela.

Esqueleto urbanístico de la avenida de Finisterre de A Coruña, entre A Fontenova y Agrela. Quincemil

Inmobiliario

La desigual carrera contra los esqueletos de A Coruña: entre la transformación y el inmovilismo

Bloques de hormigón abandonados sin terminar como los de Os Rosales, Cancela de Afuera, ronda de Nelle y ronda de Monte Alto han retomado las obras para ampliar el parque de vivienda. Otros fueron demolidos en As Xubias y O Martinete. Pero otros aún no han superado trámites o carecen de destino cierto, como en la plaza Padre Rubinos y la avenida de Finisterre

Más información: A Coruña dice adiós a uno de sus esqueletos tras 17 años: así será Myranda Rosales

Publicada

De los elementos urbanos que más pueden afear una calle los esqueletos son los más voluminosos, restos de ladrillo y hormigón, la mayoría huellas de la burbuja inmobiliaria, que quedaron sin terminar y nadie tuvo prisa en acabar o derribar.

El Concello de A Coruña ha promovido en los últimos años la recuperación de algunos de estos inmuebles mediante la finalización de las obras. Otros se han demolido, pero algunos continúan en pie como manchas perennes de los barrios.

La eliminación de estos bloques no siempre es fácil ni ágil. Sobre algunos pesan órdenes de derribo que los promotores no llegan a ejecutar, en ocasiones debido a que la empresa se ha disuelto y el inmueble ha quedado atascado en un limbo administrativo.

Otras veces son las compañías las que defienden la continuidad de proyectos inconclusos tras la caducidad de licencias solicitando otras o llegando incluso a los juzgados debido a esa paralización, como ocurrió con edificios del polígono de Náutica, lo que eterniza su desarrollo y construcción.

Fachada actual del esqueleto de Os Rosales e imagen virtual de su recuperación tras terminar la obra retomada.

Fachada actual del esqueleto de Os Rosales e imagen virtual de su recuperación tras terminar la obra retomada.

El área municipal de Urbanismo ha fomentado la tramitación de los pasos necesarios (licencias, prórrogas, ejecuciones subsidiarias) para que los esqueletos tengan un destino claro: o su desaparición o su transformación en bloques residenciales.

Derribos efectivos o inciertos

Quizá la demolición de esqueleto más relevante de A Coruña ha sido la del de As Xubias, una estructura planificada como aparcamiento hace más de 40 años que fue eliminada de esta zona del litoral a comienzos de 2023. De momento, no ha habido nuevas actuaciones en el lugar, ámbito en el que el Concello y el fondo inversor Ginkgo Advisor promueven una recuperación urbanística de la que aún se desconoce su plan director, firmado por el arquitecto inglés David Chipperfield.

En O Martinete, también el Ayuntamiento promovió, a petición de los vecinos, acabar con otro esqueleto entre las calles Mozart y Luis Peña Novo que llevaba más de diez años sin acabar y en el que se había generado insalubridad a consecuencia de las ocupaciones ilegales. A comienzos de 2025 una empresa fue contratada para derribarlo.

Trabajos de demolición en el antiguo esqueleto urbanístico de O Martinete.

Trabajos de demolición en el antiguo esqueleto urbanístico de O Martinete. @EloyTP

No parece que vaya a tener el mismo destino otra estructura abandonada que también llegó a ser ocupada por personas sin hogar y en la que a comienzos de 2025 apareció un cadáver en estado de descomposición: el esqueleto de la avenida de Finisterre entre A Fontenova y el polígono de Agrela.

Este inmueble, el número 376, no terminó su estructura a comienzos de la década pasada, mientras que el gemelo del número 380 sí, aunque no llegó a ser habitado. Ambos pasaron a manos de la Sareb tras la quiebra de la promotora inmobiliaria. El Concello solicitó al banco malo la cesión de viviendas en el edificio más avanzado, pero nunca llegó a un acuerdo.

Es una incógnita saber qué pasará con este esqueleto después de que la Sareb, creada en 2012 sin haber podido mejorar el acceso a la vivienda con la adquisición de bienes inmobiliarios a entidades financieras y préstamos a promotores, quebrase y el Gobierno anunciase el traspaso de una parte de sus bienes a una empresa pública de vivienda llamada Casa 47. La Sareb inició hace dos años unas obras de acondicionamiento delante de los edificios de la avenida Finisterre, que siguen expuestos al abandono.

Las mismas dudas existen respecto al esqueleto de la plaza Padre Rubinos, en Os Mallos, con permiso desde 2007 y la obra parada por su caducidad cuatro años después. Su altura (planta baja y nueve pisos) excede de lo permitido, un juzgado lo declaró ilegal y el Tribunal Superior de Galicia ordenó su demolición en 2022.

Esqueleto de planta baja y nueve alturas de la plaza Padre Rubinos.

Esqueleto de planta baja y nueve alturas de la plaza Padre Rubinos. Quincemil

Si los propietarios han modificado el plan desde entonces para evitar el derribo total, la gestión de nuevos permisos no ha culminado, ya que el Ayuntamiento señala que el caso continúa "en fase de tramitación". El esqueleto sigue tal, cual sobresaliendo respecto a las cinco alturas que tienen los edificios contiguos.

Recuperaciones

El número 50 de la calle Emilio González López, en Os Rosales, es el más reciente ejemplo de esqueleto urbanístico que dejará de mostrar sus huesos para convertirse en un nuevo edificio residencial. Tendrá 63 viviendas de uno a tres dormitorios repartidas en ocho plantas. Ya con licencia y en fase de comercialización, culminará unas obras que comenzaron en 2008 y se interrumpieron en 2013 por la crisis inmobiliaria mientras el barrio continuaba su desarrollo.

Este bloque seguirá los pasos de otros ya recuperados o en proceso a distinto ritmo, como el que tiene fachadas en el 69 de la ronda de Nelle y la calle Nuestra Señora de Fátima, con comercialización de casi 60 viviendas.

En Cancela de Afuera también se retomaron las obras en un esqueleto congelado durante años, según el Concello ya terminadas. Al igual que en la calle Sagrada Familia, en Revolución Francesa en Vioño y en el 18 de la ronda de Monte Alto; en este caso los propietarios acaban de obtener una prórroga de ocho meses para los últimos detalles de la recuperación.

Esqueleto de la calle Carretera de Circunvalación, en Monte Alto.

Esqueleto de la calle Carretera de Circunvalación, en Monte Alto. Quincemil

En esta misma zona, en cambio, se levanta otro esqueleto que continúa intocable desde que se paralizó la obra a comienzos de la década pasada, seis alturas desnudas para las que no hay previsión en la calle Carretera de Circunvalación.

Pontejos, ¿cuándo?

El edificio ruinoso de la esquina de las calles Marqués de Pontejos y San Nicolás no fue demolido. Ni siquiera fue un esqueleto. Pero no extremó su deterioro porque el Concello lo adquirió en el mandato de Marea Atlántica para rehabilitarlo y destinar sus viviendas a alquiler social.

Las obras terminaron hace cuatro meses con dos años de retraso, con el inmueble totalmente al descubierto. El Gobierno local aún no ha puesto en marcha el proceso para asignar los pisos.