Los responsables de los tres puestos que forman el rincón ecológico del Mercado de Elviña

Los responsables de los tres puestos que forman el rincón ecológico del Mercado de Elviña

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El rincón de un mercado de A Coruña que rompe los mitos: "Lo ecológico no es más caro"

En el Mercado de Elviña, tres negocios han creado un rincón sostenible que invita a consumir de otra manera

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En plena transformación de los hábitos de consumo, cada vez más orientados hacia lo sostenible, los mercados tradicionales resurgen como espacios clave para un modelo más consciente, cercano y responsable. Frente a las grandes superficies, estos lugares, además de ofrecer producto fresco, también brindan una relación directa, asesoramiento personalizado y alternativas que apuestan por el respeto al medio ambiente.

Esta tendencia ya tiene forma en el Mercado de Elviña, en A Coruña, con un pequeño pero significativo rincón ecológico. La Revolución de los Graneles, Mi Vaina y Sauce Llorona comparten filosofía y también espacio: ofrecer productos sostenibles sin renunciar a la calidad, al precio ni a la cercanía.

Tres iniciativas con un objetivo común

El primero en llegar fue La Revolución de los Graneles, el negocio de Dani Rocha, que se instaló en el mercado en septiembre de 2024. "Aquí no había nada, empecé yo solo", recuerda. Su tienda, centrada en productos de limpieza, higiene y cosmética ecológicos y sin plástico, nació en 2019, pero el traslado respondió a una búsqueda de conciliación y a una apuesta por el entorno de mercado.

"Tenemos gran parte del público que ya venía de antes, pero también mucha gente nueva", explica el propietario. Y rompe uno de los grandes mitos: "Aquí no existe la excusa de que lo ecológico es más caro. Muchos de mis productos son más baratos que las marcas comerciales y además, duran más tiempo. El precio real de un producto es el tiempo que tardas en tener que volver a comprarla".

A su lado, el rincón fue creciendo. En primavera de 2025 se incorporó Sauce Llorona, la floristería de Clara Armesto, especializada en flor seca y preservada. "Sin quererlo, nos hemos juntado tres proyectos con un hilo en común: creemos en una forma más sostenible de hacer las cosas", señala Clara.

En su caso, su propuesta une estética y durabilidad. "Una rosa preservada puede durarte años, así que también es una inversión". Su clientela es mayoritariamente femenina y joven, con especial tirón en el sector nupcial. "A la gente le sorprende y vuelve, porque el resultado es satisfactorio", destaca la propietaria.

El tercer puesto en sumarse fue Mi Vaina, la carnicería vegana de Carolina Rodríguez, que abrió en diciembre de 2025. Su propuesta replica productos tradicionales en versión vegetal, desde filetes o zorza hasta chorizos o albóndigas.

"Aunque la mayoría de clientes son veganos, cada vez viene más gente por curiosidad, prueba y repite", explica Carolina. También destaca que el mercado facilita ese primer acercamiento: "Aquí la gente pasa, mira y pregunta. Es más fácil que entrar en una tienda".

Más allá de lo ecológico

Más que un nicho, los tres coinciden en que su oferta busca ser accesible para cualquier público. "No tienes que ser un ecologista de manual. Igual que no te vuelves italiano por comer en un restaurante italiano", resume Rocha.

Esa idea también se refleja en el precio. "No es más caro que comer de otra forma. Incluso puede ser más barato porque consumes menos cantidad y el producto no merma", subraya Rodríguez.

Armesto, por su parte, insiste en que hay opciones para todos los bolsillos: "Nos adaptamos mucho. Puedes encontrar desde ramos muy sencillos hasta otros más elaborados, pero siempre intentando que sea algo del día a día".

El valor del mercado

Más allá del producto, hay un elemento común que refuerza el éxito de este rincón: la esencia del propio mercado. "Lo que no te va a dar un supermercado es el asesoramiento. Nosotros hablamos con la gente, le recomendamos y le explicamos", señala Rocha.

Una cercanía que, en realidad, forma parte de la tradición. "No lo estamos inventando nosotros, esto ya lo ofrecían los mercados de toda la vida", reconoce.

Por eso, los tres hacen una llamada a redescubrir estos espacios. "Estamos en el fondo del mercado y eso a veces nos lastra. Pero animamos a la gente a recorrerlo entero. Muchas veces viajamos y visitamos mercados como turistas, pero no conocemos el nuestro", admite Rocha.