Maricarmen Vázquez Fernández en su taller de arreglos de la calle Adelaida Muro de A Coruña.

Maricarmen Vázquez Fernández en su taller de arreglos de la calle Adelaida Muro de A Coruña. Quincemil

Ofrecido por:

Comercio

Arreglar ropa en A Coruña, un oficio de siempre: "A la gente le preocupa ir bien vestida"

Los talleres de modistas y costureras prolongan la vida de las prendas con reparaciones habituales y advierten nuevas tendencias, desde trabajar con segunda mano de marca a aumentar negocios

Te puede interesar: Dos formas de alargar la vida de la ropa en A Coruña: marcas a precio "razonable", compromiso social

Publicada

Los imperios empresariales se sostienen, además de por su rendimiento comercial y su proyección estratégica, por la operatividad de sus bases, sus motores. En el sector textil, del que A Coruña es referencia mundial gracias a Inditex, por debajo o detrás de las tiendas, las colecciones, los diseños y la publicidad están las manos que confeccionan o arreglan ropa.

Por esas manos pasan todos los días en la ciudad cientos de prendas que compran, usan, reutilizan o modifican los vecinos. Raro es que no haya en un barrio al menos una modista y su taller -el oficio corresponde mayoritariamente a las mujeres- que sube los bajos de un pantalón o estrecha su cintura, que ajusta los hombros de una americana o reemplaza una cremallera.

El consumidor, desde siempre, ha arreglado su ropa. La que compra en los comercios o la que tiene en el armario y se desgasta o lleva tiempo sin usarse. La dedicación de prolongar la vida de una prenda es tan relevante y tiene tanta tradición como la de confeccionarla para estrenarse.

¿Qué se arregla hoy o qué ha dejado de arreglarse? ¿Qué clientes acuden más a la modista? ¿Qué tipo de prendas llevan? La visita a tres talleres de costura de A Coruña (en el centro, en Monte Alto y en Cuatro Caminos) ofrece respuestas con lugares comunes, también nuevas tendencias.

De dos o ocho talleres en el barrio

"Va para 22 años" que Juana y Yolanda arreglan ropa en In.novate, entre El Corte Inglés y Cuatro Caminos Centro Comercial. "Al principio éramos dos negocios como este, ahora hay unos ocho". Atribuyen el repunte de esta actividad a "la preocupación de la gente por ir bien vestida".

Ellas siguen atendiendo prácticamente las mismas demandas que al principio y con el mismo volumen de trabajo, si bien la clientela puede haber aumentado "porque los comercios ya no hacen arreglos o los cobran". Subir los bajos del pantalón es el "servicio habitual" y arreglar las americanas el más laborioso, "por el entrelazado de telas, los forros y los refuerzos que llevan".

Un arreglo con máquina de coser en el taller In.novate de Cuatro Caminos.

Un arreglo con máquina de coser en el taller In.novate de Cuatro Caminos. Quincemil

Advierten entre sus clientes que ahora se dejan ver más "los señores mayores que vienen solos, a veces con ropa de su mujer o de sus nietos". Este grupo de edad parece "más preocupado" por la ropa, mientras que los jóvenes se muestran "más coquetos".

"A la gente le gusta comprar, vestir y llevar la ropa cuidada", aseguran entre dos grandes superficies comerciales con variedad de tiendas y marcas de ropa.

Apuesta por el reciclaje

Mary V. F. es el nombre que dio a su taller hace doce años Maricarmen Vázquez Fernández en la calle Adelaida Muro. Desde entonces más de una veintena de jóvenes italianos con estudios de moda han hecho prácticas en su bajo, donde también confecciona cortinas, estores o trajes de novia y alta costura a medida.

Tiene 59 años y cose desde los 18. Ahora, a través de los arreglos que le piden, nota una mayor "concienciación" o responsabilidad a la hora de vestir. "Creo que la gente se preocupa más por aprovechar la ropa, no tirarla. Hubo una época en la que comprabas algo para que te durara toda la vida. Luego comprabas cinco prendas de lo mismo para variar. Ahora, no sé si por la situación económica o por tener más conciencia del ahorro, se apuesta por el reciclaje", repasa.

"Hubo una época en la que comprabas algo para que te durase toda la vida. Luego comprabas cinco prendas de lo mismo para variar. Ahora, por la situación económica o por conciencia de ahorro, se tira más al reciclaje de ropa"

Maricarmen Vázquez Fernández, modista

Cada vez le llega más ropa de segunda mano para arreglar, gran parte de ella descatalogada y procedente de stocks de marcas de lujo adquirida en tiendas especializadas. Ajustar mangas de traje, subir el bajo del pantalón, cambiar cremalleras rotas o atascadas son sus habituales tareas.

El caso de unas clientas suyas pone de manifiesto esa preocupación por aprovechar la ropa: "Hay tres chicas que me traen prendas de sus abuelas para usarlas ellas. Piden cambios con los que las actualizas y sigue siendo ropa buena, de marca, a la que se da una segunda vida".

Dar la vuelta al cuello de la camisa

María del Carmen Lozano es costurera "desde hace medio siglo". Carmela la costurera, así se llama su bajo de arreglos textiles en la calle Marqués de Pontejos, donde lleva 15 años y mantiene "clientes de todo tipo".

Máquinas de coser en el bajo Carmela la costurera.

Máquinas de coser en el bajo Carmela la costurera. Quincemil

Esta profesional de la aguja y el hilo continúa "cambiando bolsillos, reforzando la entrepierna, subiendo los bajos y acortando chaquetas como el primer día", aunque advierte nuevas demandas.

"Ahora me vuelven a pedir algo que hacía mucho que no hacía: darle la vuelta a los cuellos de las camisas, que se desgastan por roces con el cuello y por la barba", cuenta.

"Hay ropa muy buena y cara y ropa barata no tan buena. Los jóvenes quieren mover prenda, más bien económica, y compran bastante, pero se desgasta más y por eso van más a repararla", explica Carmela.