Marisol Soengas y Emery N. Brown

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Marisol Soengas y Emery N. Brown, investidos 'honoris causa' por la Universidade da Coruña por su contribución a la ciencia

Ambos reivindicaron la importancia de la ciencia, la colaboración internacional y la financiación pública para seguir mejorando la vida de los pacientes

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La investigadora gallega Marisol Soengas y el neurocientífico y anestesiólogo estadounidense Emery N. Brown protagonizaron este miércoles un encuentro en la Universidad de A Coruña, horas antes de ser investidos doctores honoriscausa por la institución académica.

Durante la conversación, ambos repasaron los principales avances logrados en sus respectivas áreas de investigación y reivindicaron la importancia de la ciencia, la colaboración internacional y la financiación pública para seguir mejorando la vida de los pacientes.

Soengas, directora del Grupo de Melanoma del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), destacó la enorme evolución que ha experimentado el tratamiento del melanoma en las últimas décadas. "Cuando empecé a investigar, alrededor del año 2000, la vida media de un paciente con melanoma metastásico era de poco menos de un año y prácticamente no había alternativas terapéuticas", recordó.

La investigadora explicó que el desarrollo de terapias dirigidas y de la inmunoterapia ha cambiado radicalmente el pronóstico de muchos pacientes. "Ahora responden entre el 50 y el 60% de los pacientes y muchos superan los cinco e incluso los diez años de supervivencia. Eso es el valor de la ciencia", afirmó.

La pseudociencia y el "callo solar"

Durante el encuentro, Soengas también mostró su preocupación por el auge de la desinformación relacionada con el cáncer, especialmente en redes sociales. La investigadora fue especialmente contundente al referirse a quienes defienden el denominado "callo solar", la idea de exponerse al sol para que la piel se acostumbre y quede protegida.

"Está demostrado que no funciona. Cada vez que nos quemamos o nos exponemos de forma incorrecta al sol adquirimos mutaciones. La piel tiene memoria y cada quemadura aumenta las posibilidades de desarrollar un cáncer", advirtió.

En este sentido, defendió la necesidad de acercar la ciencia a la ciudadanía y ofrecer información rigurosa a los pacientes para combatir la pseudociencia.

La anestesia no es sueño

Por su parte, Emery N. Brown, profesor del MIT y de la Facultad de Medicina de Harvard, quiso desmontar una de las ideas más extendidas sobre la anestesia. "La anestesia no es sueño. Se parece mucho más a un coma reversible", explicó.

El investigador señaló que comprender cómo actúan los anestésicos sobre el cerebro no solo permite mejorar la seguridad de las intervenciones quirúrgicas, sino también avanzar en el conocimiento del funcionamiento cerebral y abrir nuevas vías para tratar enfermedades neurológicas o psiquiátricas. "Si entendemos cómo funcionan los anestésicos podremos mejorar la atención que ofrecemos a los pacientes", aseguró.

Brown también lamentó la situación que atraviesa actualmente la investigación científica en Estados Unidos, donde, según explicó, numerosos laboratorios han visto reducida su financiación. "Hemos perdido a miles de especialistas y recuperar ese talento puede llevar diez años o más", advirtió.

La investigación, una carrera de fondo

Preguntada por el logro del que se siente más orgullosa, Marisol Soengas destacó el desarrollo de modelos capaces de estudiar el melanoma desde sus fases iniciales y trasladar ese conocimiento a ensayos clínicos. No obstante, tanto ella como Brown coincidieron en señalar que su mayor satisfacción ha sido la formación de nuevas generaciones de investigadores. "Lo más importante es la gente que vamos formando por el camino", aseguró Soengas.

Brown compartió esa reflexión: "Creo que mi mayor logro son los estudiantes que he formado. Ver cómo desarrollan sus propias ideas y proyectos es lo más gratificante".

Por su parte, el rector de la Universidade da Coruña, Ricardo Cao, destacó durante el acto que los doctorados honoris causa son "un acto de gratitud hacia el pasado, pero también una declaración de principios de cara al futuro". En este sentido, señaló que cuando una universidad decide quién merece formar parte de sus referentes simbólicos, también está definiendo qué tipo de institución quiere ser.

"La Universidade da Coruña quiere ser una universidad abierta al mundo, que cree en el poder transformador de la ciencia y entiende que la investigación más avanzada y la formación de las nuevas generaciones son partes inseparables de una misma misión", afirmó.