Uno de los familiares esperando a que finalizase la reunión.
La madre de A Coruña que amenazó con una huelga de hambre logra una plaza para su hijo con discapacidad
La madre acepta una solución provisional con refuerzo educativo hasta septiembre tras reunirse con responsables autonómicos
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La reunión celebrada este lunes en A Coruña entre responsables de la Xunta de Galicia y la familia del menor que llevaba más de un año sin escolarizar ha permitido encauzar el conflicto.
El encuentro se saldó con una propuesta de escolarización en Salesianos, acompañada de un refuerzo educativo específico hasta el mes de septiembre, cuando se revisará de nuevo su situación de cara al próximo curso.
En la reunión participaron el director territorial de Educación y Política Social en A Coruña, el jefe de Inspección y el inspector de zona.
Tras el encuentro, la madre del menor, Carmen Villar, abandonó el edificio "muy contenta" con la solución planteada, según fuentes autonómicas, lo que supone un giro en un caso que había derivado en el anuncio de una huelga de hambre indefinida.
La protesta estaba prevista para comenzar este mismo lunes frente al edificio administrativo de la Xunta en la ciudad. Villar había advertido que permanecería allí "hasta que se solucionase la situación o le aguantase el cuerpo", denunciando la falta de respuesta ante el caso de su hijo de acogida, de 15 años y con un 49% de discapacidad reconocida.
El menor llevaba 14 meses sin acudir a un centro educativo tras su expulsión cautelar en febrero de 2025 del centro Agarimo, en Arteixo.
Según relataba la familia, el propio equipo educativo había reconocido la falta de medios para garantizar la seguridad del alumno, del resto de estudiantes y del personal, lo que motivó su salida del centro y el inicio de una situación que calificaban de "desprotección institucional".
Durante este tiempo, el menor pasó también por un centro de protección de adolescentes en Lugo, del que igualmente fue expulsado.
Un auto judicial dictado en diciembre de 2025 establecía que debía residir con su familia y ser escolarizado en un centro de educación especial, una petición que la familia llevaba meses reclamando sin éxito.
En las últimas semanas, la situación se había tensado después de que la Administración volviese a proponer su escolarización en el mismo centro del que había sido apartado, lo que generó el rechazo frontal de la familia. La falta de una alternativa concreta llevó a Villar a anunciar medidas de presión públicas para forzar una solución inmediata.
"Una solución provisional"
Finalmente, la reunión de este lunes ha permitido desbloquear el caso, al menos de forma temporal. La escolarización en Salesianos con apoyo específico se plantea como una medida transitoria para garantizar la atención educativa del menor en los próximos meses, mientras los técnicos continúan evaluando cuál es el recurso más adecuado a largo plazo.
De cara al próximo curso, la Xunta revisará la situación en función de las vacantes disponibles y de la evolución del menor.
La solución definitiva queda, por tanto, pendiente de una nueva valoración técnica a partir de septiembre, aunque la familia considera este primer paso como un avance significativo tras más de un año sin escolarización.
La Consellería de Educación y Política Territorial explicó que "atendieron hoy a la madre del menor para evaluar su escolarización. Escuchadas todas las partes, se acordó una solución provisional para facilitar su incorporación en un centro de A Coruña".
La madre celebra el acuerdo y reclama más recursos
Tras la reunión con la Xunta, Carmen Villar mostró alivio por haber logrado una respuesta inmediata para su hijo, aunque lamentó el tiempo transcurrido hasta llegar a este punto. "Estoy contenta por el niño porque le he podido dar la noticia de que va a ir al cole, y se emocionó muchísimo; pero a la vez estoy triste por tener que haber llegado tan lejos para conseguir una reunión", señaló. "Me doy cuenta de que no estaba pidiendo nada imposible. Igual que se han reunido hoy, se podían haber reunido en estos 14 meses", añade.
Villar subraya que la solución aceptada es únicamente transitoria y responde a la urgencia de reincorporar al menor al sistema educativo cuanto antes. "Llegamos a un acuerdo provisional por el bien del niño, por poder darle una respuesta inmediata", explica. Según relata, los centros de educación especial que consideraban más adecuados -María Mariño y Aspronaga- no disponen actualmente de plazas, ni está prevista la apertura de nuevas aulas.
La madre denuncia además que el problema va mucho más allá de su caso particular: "Es doblemente triste, porque no hay plaza para tu niño, pero también te dicen que hay otros 25 niños en lista de espera. Te das cuenta de que hay muchos más niños en la misma situación". A su juicio, esta falta de recursos evidencia una carencia estructural: "Algo está pasando en la sociedad porque no hay recursos suficientes para atender a estos niños con necesidades".
Durante el encuentro, la familia volvió a presentar informes médicos, educativos y psicológicos que avalan la necesidad de un centro de educación especial. "Que el niño vaya a un centro de educación especial no es algo que parta de la familia", insiste Villar. "Lo solicitan los profesionales que trabajan con él: salud mental, educadores, psicoterapeuta, el equipo especializado que lo atiende…", añade.
Aunque la escolarización en Salesianos supone un alivio inmediato, Villar espera que en septiembre pueda alcanzarse una solución estable. "Nos dijeron que van a hacer todo lo posible para que en septiembre el niño pueda completar la escolarización que le correspondería hasta los 21 años", explica.
Con la vista puesta en el futuro, la madre reclama a la Administración una implicación sostenida: "Yo me voy a hacer cargo de él toda la vida; va a ser un adulto dependiente porque su patología no tiene cura. Lo que les pido es que hagan ahora todo lo que está en su mano".