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Manuel Tato, uno de los rostros más polifacéticos y reconocibles de la noche de A Coruña

Charlamos con todo un referente de los años noventa que nos cuenta los secretos del Playa Club, de Pachá o de Os Condes
Manuel Tato
Picado
Manuel Tato

El de Manuel Tato es uno de esos rostros que la mitad de A Coruña conoce, y a la otra mitad le suena. Hace mucho tiempo que dejó las cabinas de las discotecas y montó su propia empresa, pero siempre está dispuesto a rememorar aquellos locos años ochenta y noventa. Hoy, además de tener una compañía de productos de limpieza, es columnista, director deportivo de la escuela de fútbol de Novo Mesoiro y fue candidato en las últimas elecciones municipales por Alternativa dos Veciños. Hasta ha salido de extra en La Unidad, de Dani de la Torre.

Pero como en toda historia que se precie, lo mejor será comenzar por el principio. O mejor, por un momento que marcó su vida. "Julio Iglesias tocaba en el Coliseum una noche y yo soy un gran fan. Recuerdo que fui tres horas antes y me encontré en la entrada con Nonito Pereira, que era uno de los promotores de aquella actuación. Le pedí si podría saludar a Julio y me dejó pasar. Me saqué una foto con él que todavía guardo", cuenta Manuel.

La famosa foto de Manuel Tato con Julio Iglesias.

Sobra decir que Julio Iglesias es su gran ídolo. "La gente dice que nos parecemos. Pero yo, a diferencia de él, soy hombre de una sola mujer. Primero una y después otra, pero nunca varias al mismo tiempo", matiza. Su afición por el artista le llevó a imitarlo en la TVG incluso.

La noche, su terreno de juego

Muchos de los que hoy conocen a Manuel Tato recordarán su inolvidable faceta como "disyóquey". "La gente me dice que yo era DJ, pero no. Yo era un disyóquey. Era de esas personas que valen. Para coger un micro no vale cualquiera. Los disyóqueis éramos el alma de la fiesta", señala.

Empezó a los 18 años. "Paraba en un local que se llamaba Crema, detrás de la plaza de Vigo. Allí trabajaban unos amigos de la infancia. Un día me metí detrás de la cabina y todo aquello me fascinó", cuenta Manuel. Pronto tendría su oportunidad a los platos. "Un día faltó la persona que tenía que pinchar y me ofrecieron 3.000 pelas por ponerme yo. Estaba cagado. Una cosa es pinchar para cuatro amigos y otra es hacerlo para todo un local", rememora.

"[Sobre Julio Iglesias] La gente dice que nos parecemos. Pero yo, a diferencia de él, soy hombre de una sola mujer. Primero una y después otra, pero nunca varias al mismo tiempo"

Manuel Tato

Por lo visto, gustó mucho su actuación, así que siguió haciéndolo y, un día, le llegó una oferta. Era en Posavasos, un desaparecido local de copas de Juan Flórez. Manuel Tato, un joven canterano de la noche, decidió aceptarla. "Allí conocí a Tino Casal, que vino unos pocos meses antes de morir", cuenta Tato.

Manuel Tato imitando a Julio Iglesias en la TVG.

Después de Posavasos llegó el Playa Club, pero allí apenas pisó la cabina. "No puedo decir públicamente que yo llevase el Playa, pero la gente sabe quien manejaba el cotarro", dice. "Fui relaciones públicas junto a otras personalidades como Nonito, Diego González Rivas o Sandra Couceiro, de las librerías. Nuestras sesiones de tarde lo petaban. Venía gente de 16 a 20 años. Sus primeras meteduras de mano", bromea.

Estrenando Pachá

Manuel Tato rememora, como si de un título de Liga se tratase, el hecho de haber sido "el primer pinchadiscos del último Pachá". "Aquella época era frenética. Viernes al Playa, sábado a Pachá y domingo a Santa Cristina", recuerda.

"No puedo decir públicamente que yo llevase el Playa, pero la gente sabe quien manejaba el cotarro"

Manuel Tato

"El día que inaugurábamos Pachá había una cola enorme para entrar. Vino hasta Paco Vázquez. Fue una de las primeras discotecas que trabajaba con tres platos. Creo que todo el mundo que pasó por allí me recuerda. Yo era de los que hablaban mucho por el micro, interactuaba con el público", cuenta Tato.

Manuel Tato.

La noche transformaba a este coruñés, pero no de la manera que muchos podrían pensar. "Yo nunca tuve un vicio. Me gustaba tomar una copa de vez en cuando, pero cuando trabajaba solo existía la cabina", asegura. Eso también le ha acarreado alguna que otra crítica: "Tuve fama de chulo por pasar de las niñas que venían a ligar conmigo. Me concentraba demasiado en el trabajo. En la cabina no tenía ojos para las chicas", señala.

Gandarío y Sada, las últimas paradas

La irrupción del bakalao allá por el año 1992 hizo que los planes de Tato cambiasen. "A mí ya no me encajaba ese rollo. Jamás tuve un problema con nadie en el trabajo, pero no me gustaba ese estilo", cuenta. Fue entonces cuando le surge una oferta irrechazable de Os Condes, en Gandarío.

"Cobraba 60.000 pesetas a la semana. Una pasta. Pero tenía que ir todos los días. Ganaba dinero, pero me lo curraba. Salvo los lunes, abríamos toda la semana. En aquella época se salía a tomar una copas cualquier día de semana. Eran otros tiempos, la noche era más barata y no había tantos controles", cuenta Tato.

"Tuve fama de chulo por pasar de las niñas que venían a ligar conmigo. Me concentraba demasiado en el trabajo"

Manuel Tato

Sin embargo, Tato no pudo aguantar más aquel ritmo de vida y volvió a cambiar de local. "De aquella no tenía coche y tenía que ir y volver de Gandarío en bus. Me acostaba a las 9 o 10 de la mañana. Era agotador. Así que me fui a Sada. Terminé en Manao. La movida allí lo petó fuerte", señala.

Dos referentes coruñeses

Como se citaba al principio, Manuel Tato es, hoy en día, empresario, columnista y director deportivo de una academia de fútbol. Su tiempo a los platos en la cabina de una discoteca ya pasó. Sin embargo, Tato continúa teniendo claro quienes son sus grandes referentes en A Coruña.

"Me gustaría que se recordase como es debido la figura de Nonito Pereira. Fue un grande de A Coruña y le debemos mucho. Tendría que tener algún tipo de reconocimiento. Una calle, una estatua o el nombre de una plaza... Tanto él como Jaime Manso, de Discos Portobello. Allí me pasaba yo horas escuchando música", recuerda Tato.

"Me gustaría que se recordase como es debido la figura de Nonito Pereira. Fue un grande de A Coruña y le debemos mucho"

Manuel Tato

Tampoco se olvida Tato de una de las figuras musicales más importantes de Galicia, Pucho Boedo. "Soy tan fan que le puse a mi perro, un cocker, su nombre. Un día, por Torreiro, le grité: 'Pucho, ven', y un chaval dijo: 'Ese perro se llama igual que mi abuelo'. Y resultó ser el nieto de Pucho Boedo", cuenta. Tanto Tato como Pucho se dejan ver casi a diario por el barrio de la Pescadería. El coruñés vive ahora alejado del ambiente nocturno y de la cabina de pinchadiscos, pero en sus recuerdos perduran las vivencias del Julio Iglesias coruñés.

Manuel Tato.
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