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En las antípodas de A Coruña: así es su pueblo gemelo en Nueva Zelanda

Solo un 15% de las poblaciones del mundo tienen antípodas en tierra. La ciudad herculina es una de ellas y cuenta con paralelismos con el país neozelandés
Catedral de Christchurch.
Diego Delso (vía Wikipedia)
Catedral de Christchurch.
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¿Qué hay al otro lado del mundo? En A Coruña hay una respuesta exacta a esa eventual pregunta de qué nos encontraríamos si hiciésemos un túnel en línea recta. La Península Ibérica es una de las pocas zonas de Europa cuyas antípodas no se encuentran en mitad del océano.

En el caso de A Coruña, el lado opuesto del globo terráqueo nos sitúa en Christchurch, en Nueva Zelanda. Se trata de la ciudad más importante de la Isla Sur de este país y se encuentra prácticamente alineado con A Coruña, tal y como se puede ver en mapas que circulan por redes sociales.

Christchurch es una ciudad situada a 300 kilómetros al sur de la capital del país, Wellington. Entre sus localidades hermanadas no figura A Coruña, aunque quizá deberían crearse lazos entre ambas, ya que solo hay un 15% de posibilidades de que una localización cuente con antípodas en tierra firme.

La fundación de Christchurch data de 1850. Fue idea de los miembros del Christ Church College de la Universidad de Oxford, que pretendía crear una comunidad anglicana de clase media. En maorí su nombre es Ōtautahi, que significa "el lugar de Tautahi", en referencia a un cacique local del siglo XIX.

Christchurch es más grande en términos de población que A Coruña, con casi 400.000 habitantes. Se trata de la principal ciudad de la región de Canterbury y de la Isla Sur. Lo cierto es que apenas hay similitudes entre ambas ciudades salvo que se encuentran en el lado opuesto del mundo.

Los metrosideros de A Coruña

Otro de los vínculos de Nueva Zelanda con A Coruña está en una serie de árboles que hay en la ciudad. Se trata de los metrosideros. El primero y más conocido es el que está en el cuartel de la Policía Local en la calle Orillamar. Su origen continúa siendo un misterio, aunque existen varias teorías al respecto.

La más asentada es que el botánico Daniel Salander recogió muestras de estos árboles de origen neozelandés durante una expedición en el Endeavour junto a James Cook, famoso navegante de la Marina Real británica. Ocurrió en 1768. Durante dicha travesía, Cook decide hacer una parada en A Coruña, dejando como recuerdo este árbol. Por lo tanto, este ejemplar superaría los 250 años de edad, aunque hay voces que aseguran que, por su tamaño, podría llegar a tener 400, lo que descartaría esta teoría del viaje de Cook.

En cualquier caso, el metrosidero se ha convertido en un símbolo de la ciudad. Tanto es así que, en 1999, el entonces alcalde Francisco Vázquez, decidió plantar otros ejemplares, como el que se encuentra junto al Obelisco, para mostrar el carácter global de la ciudad herculina. Por tanto, es muy probable que en las antípodas de donde están estos metrosideros haya otros ejemplares de la misma especie.

Una curiosidad blanquiazul

Sin tener nada que ver con esta relación de A Coruña con Christchurch, la ciudad cuenta con otro curioso paralelismo con su gemela en Nueva Zelanda. La universidad de la ciudad del pacífico es la University of Canterbury en honor al nombre de la región, una de las 16 que forman Nueva Zelanda.

En dicha región se desarrolla desde 1904 una conocida marca de ropa textil, popular por vestir a numerosos equipos de rugbi, llamada también Canterbury. Durante dos temporadas, Canterbury fue la marca oficial del Deportivo, en un intento de acercamiento de la empresa al mundo del fútbol. Otra curiosidad que deja la relación entre A Coruña y Christchurch.

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