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'Silvatiica': El precioso proyecto artístico de una rumana afincada en el rural gallego

Andreea Birsanu se considera gallega y comienza su andaina como autónoma con la intención de compaginar su maternidad con un trabajo digno en el que junta lo que más le gusta: el arte y la naturaleza
Andrea Birsanu y uno de sus diseños.
Quincemil
Andrea Birsanu y uno de sus diseños.

Andreea Birsanu procede de la región de Bacău, en Rumanía, y lleva en Galicia desde 2005. Concretamente, esta joven nacida en 1998 reside en el municipio coruñés de Arzúa. La artista tiene cientos de seguidores en las redes sociales donde hace una férrea defensa de la cultura gallega, el rural, el arte y el feminismo.

Ella misma es ilustradora y, desde el 1 de agosto, trabaja como autónoma mediante la venta online de los dibujos y collages que crea inspirándose en la vida en la aldea. Lo hace a través de su proyecto Silvatiica, la forma que encontró de ganarse la vida haciendo algo que le gusta al mismo tiempo que comparte sus inquietudes e intenta hacer de este mundo, además de un lugar más bonito, un sitio mejor.

La historia de Andreea

"Cheguei de Rumanía con meus pais. Miña nai traballou en Huelva nas fresas e despois colleron a meu pai para traballar en Arzúa", explica Birsanu. La joven se independizó cuando tenía solo 18 años con su pareja, con la que se casó el año pasado y con la que espera una hija. Su marido trabaja con su padre, motoserrista autónomo desde hace unos 12 años. El problema de trabajar con la familia, asegura, es que cuando sus padres están mal, ellos también, y debido al coronavirus la carga de trabajo se redujo considerablemente.

Andreea Birsanu con varios productos de su huerta.

La ilustradora comenzó a hacer bachillerato a distancia, que se saca poco a poco. Durante el invierno es ama de casa, ya que su marido trabaja fuera y no es posible repartir las tareas del hogar; en verano, se emplea como limpiadora o camarera, a excepción del actual: "pouco antes de que decretasen o estado de alarma entereime de que estaba embarazada".

Analizando su situación, decidió comenzar su andanza como autónoma y comercializar las ilustraciones que realiza con mucho cariño. El proyecto que puso en marcha es, según ella misma define, un intento de llegar a vivir de algo que le gusta y que se le da bien, "ter un traballo digno e cotizar as miñas horas, porque é moi difícil que che coticen as horas que traballas". Birsanu considera que es el mejor y el peor momento para intentarlo, porque estamos en medio de una pandemia pero al mismo tiempo considera complicado que la contraten estando embarazada o con una niña pequeña. "Esta é unha maneira de intentar compaxinar o traballo coa crianza. Ao estar de autónoma, podo organizar as horas de traballo", explica la joven.

'Silvatiica'

"Sempre me gustou moitísimo a natureza e sempre estiven moi ligada a ela porque a miña familia vive no rural tanto en Rumanía como aquí. Hai unha planta que me gusta moito, que é a silveira. O seu nome científico é Fagus sylvatica, faia en galego, haya en castelán, de pertencer ao monte, á terra", explica la joven en referencia al nombre de su proyecto. El objetivo de Birsanu es vincularlo a sus raíces y a ella misma, algo que intenta representar en cada uno de sus collages e ilustraciones.

La artista explica que antes de aprender a escribir, ya dedicaba horas a pintar y dibujar. En la guardería, a la que fue en Rumanía, solo conseguían convencerla de que hiciese las cuentas si le prometían que podría pintar una vez terminadas. "Como a todo na vida", hubo épocas en las que pudo dedicarle más tiempo y otras menos, pero nunca dejó de hacerlo.

Todo lo que aprendió lo hizo de forma autodidacta y gracias a Rebeca Novo, una "gran artista" que se marchó hace unos años para Madrid pero que antes compartió con Andreea Birsanu numerosos conocimientos sobre el arte. La joven no fue a ninguna escuela ni realizó estudios de bachillerato en esa rama porque no tuvo la oportunidad en Arzúa.

Las obras de la joven giran entorno a la naturaleza, con especial hincapié en la botánica, y el precio varía si se trata de originales o de copias. Estas últimas cuestan 20 euros en el caso de las A4 o 12 euros las A6, mientras que las acuarelas se tasan según el trabajo y el tamaño, aunque "rondarían" los 70 euros. "As copias están limitadas a 50 os A4 e a 20 os A6. Cando se acaben non se farán máis con eses deseños inda que si pode que saque algún caderno, bolsa ou camiseta", indica la joven, que recibe los encargos por teléfono. Los envíos, por ahora, los realiza en todo España y mediante Correos: certificados si se trata de una obra original y ordinarios si es un print.

La página web de Silvatiica, así como las redes sociales de la joven, son el mejor escaparate del que dispone esta emprendedora. Birsanu estudia introducir la opción de pago a través de la web, además de contactar con tiendas físicas especializadas en arte gallega dispuestas a poner a la venta alguno de sus productos, ya disponibles en Etsy. Por ahora, sin embargo, la web será un portafolio en el que compartirá sus creaciones y sus textos, aunque baraja crear una suscripción mensual de cuatro euros para el próximo año en la que ofrecería prints y algún texto inédito.

Las otras pasiones de Andreea Birsanu

Compartir es una de las cosas que más feliz hace a la artista de Arzúa, y por eso decidió abrir dos cuentas en Instagram y una en Twitter en las que explica desde cómo crece su huerta hasta cómo transcurre su día a día. Su perfil @vidalabrega es la forma que encontró de reivindicar el rural y poner en valor el modo vivir en las aldeas sin idealizarlo. "Paréceme moi bonito seguir tendo os teus propios alimentos", explica Birsanu.

"Ainda que non nacera aquí, considérome galega e creo que é moi importante defenderlo. Ningún pobo ou lingua debería desaparecer, e penso que é algo hai que coidar moito", defiende la joven, que considera que el idioma representa no solo a un pueblo, sino la cultura y la manera de vivir de sus gentes. Birsanu hace referencia al trabajo de María Sánchez y su proyecto Almáciga, en el que recupera palabras del rural español entre las que hay varias en gallego, para lamentar que se pierdan términos campesinos y marineros a favor de los castellanismos. "É triste que se perdan todas as palabras galegas asociadas a un modo de vida que está desaparecendo e temos que loitar, por iso o ligo á miña obra artística", indica la artista, que recuerda que el gallego es un idioma válido para cualquier ámbito de la vida y que no se debe folclorizar: "É importante coidar a lingua porque é a base e a identidade dun pobo".

Andreea también cuida de una colonia de gatos y lamenta que haya tantos salvajes en la zona. La joven considera que los ayuntamientos deberían hacer un servicio de recogida y esterilización de los animales para frenar el problema de abandono que existe a lo largo del Camino de Santiago y evitar que el impacto que esto genera en la biodiversidad.

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