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La lonja del Gran Sol de A Coruña: un icono del patrimonio industrial marítimo

La Lonja del Gran Sol es una obra de los ingenieros Eduardo García de Dios y Féliz Calderón Gaztelu, situada frente al muelle de la Palloza en el puerto de A Coruña. Un icono de la modernidad industrial y una pieza fundamental para el patrimonio y la memoria de la ciudad.
La Lonja del Gran Sol
La Lonja del Gran Sol
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Entre los paralelos 48 y 60 muy próximo a las islas británicas, se encuentra un lugar en medio del mar. Escenario de hundimientos, de guerras entre las potencias europeas, de pérdidas de algunos objetos valiosos y por lo tanto cargado de historias. El Gran Sol, es uno de los muchos lugares de la memoria marinera de A Coruña. Una huella que da forma a la historia de la ciudad, atravesando todas las capas que la componen. El Gran Sol, también construye la ciudad.

Lonja del Gran Sol (Foto: docomomoiberico.com)

En la película de Ferran Llagostera de 1988 “Gran Sol”, el director relata a través de los personajes creados por Ignacio Aldecoa en su novela, la realidad de la vida diaria de un pesquero en estas aguas. Lola Gaos, Agustín González o Luis Iriondo dan vida a personas que podrían cruzarse en cualquier calle cerca del puerto de A Coruña. Y es que el mar, es capaz de construir la forma de la ciudad en una dimensión desapercibida más allá de una playa, un faro o un puerto.

“El 23 de abril de 1918 llegó a Salamanca el mar. […]El día que llegó el mar, la policía dejó de medir el largo de los vestidos, hasta mi padre sonreía a veces. Cambió mucho todo. Cambié yo, más por la edad que por el susto” Rodrigo Cortés. Los años extraordinarios, 2021.

...el mar, es capaz de construir la forma de la ciudad en una dimensión desapercibida...
(Texto y foto: Nuria Prieto)

La construcción emocional de la ciudad tiene que ver con la presencia de elementos naturales que condicionan la estructura social y su cultura. A Coruña no se entendería sin el mar, pero tampoco sin la cultura que esta relación ha consolidado a través del tiempo hasta formar un hábitat. La ciudad describe así una lectura diferente, que se puede entender desde el ángulo menos habitual: el mar. También muchos de sus edificios.

Derecha, aérea 1957 (posición futura de la Lonja del Gran Sol). Izquierda: foto actual

La lonja del Gran Sol

La lonja del Gran Sol, es una de las piezas más interesantes del Puerto de A Coruña, en términos arquitectónicos. Construida en la década de los sesenta (y reformada en 1971), esta magnífica pieza moderna es una obra registrada por el Do.co.mo.mo por su valor arquitectónico. El edificio fue diseñado y construido por los ingenieros Eduardo García de Dios y Félix Calderón Gaztelu, en disposición paralela y próxima al muelle de la Palloza. Esta pieza constituye junto con otros grandes ejemplos del movimiento moderno el estrato cultural de una época como el Mercado de San Agustín (Tenreiro y Rey Pedreira, Coruña), la Universidad Laboral (Laorga y Zanón, Coruña), la Iglesia de Nosa Señora das Neves (Baro Boo, Vigo), el embalse de Belsar (Yordi Carricarte y Castañón de Mena, Belesar), el colegio Saladino Cortizo (Desiderio Pernas, Vigo) o el convento de las Carmelitas Descalzas (Suances, Ourense). Estas obras tienen en común haber nacido como vanguardias, y ser aún percibidas como arquitecturas modernas desde la perspectiva contemporánea.

Lonja del Gran Sol (Foto: docomomoiberico.com)
"El pórtico tipo se repite a lo largo del eje longitudinal cada siete metros con la misma estructura: naves laterales con un altillo que funciona como almacén u oficina".

La lonja del Gran Sol es un volumen longitudinal de 252m de largo y 38 de ancho. El pórtico tipo se repite a lo largo del eje longitudinal cada siete metros con la misma estructura: naves laterales con un altillo que funciona como almacén u oficina, y una nave central completamente libre para la circulación de vehículos. La disposición funcional es muy sencilla, lo que facilita el uso diario. La estructura, aunque de apariencia igualmente sencilla, entraña una cierta complejidad ya que en la búsqueda de una solución repetitiva y que permitiese la máxima entrada de luz, García de Dios y Calderón de Gaztelu utilizaron bóvedas de hormigón de muy pequeño espesor. La sucesión de bóvedas permite que estas se apoyen entre sí aumentando su rigidez, al tiempo que debido a su forma permiten una gran entrada de luz. Aunque la percepción espacial y la apreciación estética no son aspectos formativos en las primeras etapas de este proyecto, el resultado final define una gran riqueza arquitectónica. La luz y la repetición crean efectos similares a las de las grandes obras civiles clásicas propias de la arquitectura romana. La penetración de la luz y la rigidez de apariencia liviana del material visto, sin revestimientos, es similar a la de una terma romana. En este tipo de arquitecturas la estética es casi accidental en ocasiones, y no se encuentra dentro de las premisas de proyecto, sin embargo, emerge desde los elementos naturales más sencillos como la luz, la repetición o la simple percepción espacial.

"La sucesión de bóvedas permite que estas se apoyen entre sí aumentando su rigidez, al tiempo que debido a su forma permiten una gran entrada de luz"
(Foto: docomomoiberico.com)

Y es que a veces, la estética de la arquitectura llega al final. La estructura se envuelve de una piel reflectante que, hacia la fachada del mar, refleja el puerto. La imagen final transforma un edificio de carácter casi-industrial en una arquitectura revestida de cierta poética. La pieza se constituye como un edificio singular dentro del conjunto del puerto, un lugar en el que como en otras ciudades, la heterogeneidad es la fórmula compositiva habitual de este tipo de bordes marítimos. Hay un pequeño detalle que destaca aún más la excepcionalidad de la Lonja de Gran Sol frente al resto de edificios, y es que en los testeros se incluyeron con posterioridad dos bajorrelieves de gran calidad que le proporcionan un carácter monumental. 

El patrimonio industrial

“Es una parte esencial de la memoria de los hombres de hoy y es preciso que sea transmitida a las generaciones futuras en su auténtica riqueza y en su diversidad; la humanidad quedaría privada de una parte de la conciencia de su propia duración” (Carta Europea de Patrimonio Arquitectónico, 1975)

Interior de la nave central, completamente libre para la circulación de vehículos.

El patrimonio industrial gallego define una gran parte de su identidad cultural, especialmente con respecto al mar. Como dice la Carta Europea de Patrimonio Arquitectónico “El patrimonio arquitectónico testimonia la presencia de la historia y su importancia en nuestra vida” (1975), quizás un enunciado obvio, pero que denota el punto de partida contemporáneo. La mirada sobre el patrimonio industrial es, muchas veces, la de la construcción denostada cuya vida estará limitada a la extensión de su uso. El cambio de perspectiva en favor de la inclusión de todo tipo de arquitecturas según su calidad y vanguardia, aporta una mayor riqueza en la que toda la sociedad de mano de la cultura tiene su reflejo.

“O mar volvéndose con ollos de tolo cara terra.

O mar burbullando no oco negro dos sartegos.

O mar chamando ás portas da cidade.

O mar cos beizos secos.

O mar percorrendo a distancia dun puño.

O mar só como un solo de jazz.

Un paxaro cego.

Un cabalo axul a beber nos espellos.

O mar.”

Fragmento de "Avenida Atlántica" de Manuel Rivas.

En A Coruña, la Lonja del Gran Sol puede definirse como icono y paradigma de la arquitectura industrial marítima. Una construcción de la identidad marinera de la ciudad que refleja de manera literal el Atlántico y de manera abstracta la emoción y la memoria de los marineros que vuelven del Gran Sol.

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