Instante de la comparecencia del PP anunciando la moción de censura.

Instante de la comparecencia del PP anunciando la moción de censura. PP de Lugo.

Provincia de Lugo

Lugo afronta una moción de censura histórica en plena polémica por el transfuguismo

El pleno del 7 de mayo decidirá el futuro del gobierno local en la primera gran ciudad gallega que pone a prueba la nueva doctrina sobre ediles no adscritos

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La ciudad de Lugo vive horas decisivas ante la inminente votación de la moción de censura que se debatirá este 7 de mayo a las 12:00 horas en el Ayuntamiento. La sesión plenaria puede provocar un vuelco en el gobierno municipal, con la posible llegada a la Alcaldía de Elena Candia, del Partido Popular, gracias a una mayoría alternativa que incluye a una concejala no adscrita procedente del PSOE.

Más allá del cambio institucional, el caso tiene un fuerte componente simbólico: se trata de la primera moción de censura en una gran ciudad gallega tras el cambio de doctrina sobre el transfuguismo, que ha flexibilizado el papel de los concejales no adscritos en la conformación de mayorías.

Este nuevo escenario abre un debate político y ético que trasciende las fronteras del municipio. Todo ello sumado a la propia situación del grupo municipal del PSOE en este municipio: la renuncia de su primera alcaldesa, Lara Méndez, y el fallecimiento de tres ediles (Olga López, Pablo Permuy y Paula Alvarellos, que ocupaba el bastón de mando)

Una mayoría ajustada que puede cambiar el rumbo de la ciudad

La moción suma 13 de los 25 concejales de la corporación, los necesarios para prosperar. La clave está en el apoyo de la edil no adscrita, cuyo voto ha permitido articular una alternativa al actual gobierno formado por PSOE y BNG. Se trata de María Reigosa, que fue en las listas del PSOE. Tomó posesión de su acta tras el fallecimiento de Pablo Permuy. Se integró en el gobierno local, pero las discrepancias la hicieron acabar abandonando tanto estas funciones como el propio grupo.

Desde el Partido Popular, Antonio Ameijide defiende la operación como una respuesta a la situación de la ciudad: "Es un cambio necesario para desbloquear Lugo y poner en marcha proyectos que llevan demasiado tiempo paralizados". En esta línea, la futura alcaldesa Elena Candia ha insistido en que su objetivo es "dar estabilidad, recuperar la gestión y situar a Lugo en el lugar que merece", reivindicando la legitimidad del procedimiento. Deberá renunciar para ello a sus actuales responsabilidades en el Parlamento de Galicia, incompatibles con el cargo de primera edil.

El gobierno local denuncia una "alteración de la voluntad popular"

La respuesta del actual alcalde, el tercero en la legislatura, Miguel Fernández, ha sido contundente. El regidor socialista considera que la moción supone "una traición a los vecinos y vecinas de Lugo" y advierte de que "no responde a un proyecto político alternativo, sino a una suma de intereses que desvirtúa el resultado de las urnas".

Fernández ha reconocido que su partido deberá hacer autocrítica, pero ha subrayado que lo ocurrido "no puede normalizarse como un simple cambio de gobierno", al estar sustentado en el cambio de posición de una edil elegida bajo otras siglas.

En la misma línea, el teniente de alcalde y referente del BNG en la ciudad, Rubén Arroxo, ha elevado el tono de las críticas: "Estamos ante una estafa al electorado y un acto profundamente indecente". Arroxo sostiene que la moción no tiene que ver con la gestión, sino con "una operación política que rompe las reglas del juego democrático".

La concejala no adscrita, en el centro del debate

El papel de María Reigosa se ha convertido en el eje de la polémica. Desde el entorno socialista se habla abiertamente de transfuguismo, mientras que desde el PP se insiste en que la concejala actúa en ejercicio de su libertad individual como representante pública.

Este punto conecta directamente con el cambio de doctrina en materia de transfuguismo, que ha reabierto el debate sobre hasta qué punto los cargos electos deben mantener la disciplina de partido o pueden redefinir mayorías durante el mandato.

Las formaciones que perderán el poder la han acusado de venderse por una plaza "diseñada a su medida" en un procedimiento de la Xunta de Galicia, un extremo que la propia Reigosa ha desmentido.

Reacciones en clave autonómica y nacional

La moción ha escalado rápidamente al ámbito gallego. La líder del BNG, Ana Pontón, ha sido especialmente crítica, calificando la operación de "despreciable" y denunciando un caso de "corrupción política". Además, ha advertido de que este tipo de maniobras “pueden tener consecuencias en las urnas”.

Desde el PSOE en Galicia, su líder José Ramón Gómez Besteiro ha acusado al PP de "alcanzar el poder a cualquier precio", señalando directamente a la concejala implicada y cuestionando la legitimidad política del proceso.

Por su parte, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha defendido la legalidad de la moción y ha contraatacado acusando a los socialistas de incoherencia: "Quien critica ahora estas prácticas ha intentado utilizarlas en otros momentos", aseguró en declaraciones recientes.

Movilización en la calle y clima de máxima tensión

El ambiente político se ha trasladado a la ciudadanía. En los días previos al pleno, centenares de personas se han concentrado ante el Ayuntamiento para mostrar su rechazo a la moción bajo lemas como "Transfuguismo non, democracia sí".

El último pleno municipal antes de la votación estuvo marcado por la tensión, con protestas en el interior y exterior del consistorio, obligando incluso a intervenir a la Policía Local. Este clima refleja una ciudad profundamente dividida ante un proceso que trasciende lo institucional. De hecho, Reigosa ha denunciado ante la Policía esta situación.

Un precedente que puede marcar el futuro municipal en Galicia

La votación del 7 de mayo no solo decidirá quién gobierna Lugo. Supone el primer gran test en una ciudad relevante tras el cambio en la doctrina sobre el transfuguismo, un factor que podría influir en futuras dinámicas políticas en Galicia.

Expertos en derecho y ciencia política apuntan a que este caso abre un nuevo escenario en la gobernabilidad municipal, donde las mayorías pueden ser más volátiles y depender de decisiones individuales durante el mandato.

A tan solo un año de las elecciones, el PP asume un riesgo. Con los presupuestos ya aprobados por el PSOE y BNG deberá demostrar que, tras más de 25 años de mandatos de otros colores, su mano se puede notar en solo un año. Todo ello con el desgaste al que se expone por las particularidades de esta moción, el desgaste de la propia figura de Candia y la cercanía de los comicios de 2027.

La situación del PSOE, el papel del BNG y la polémica que rodea a esta operación puede hacer que la ciudad cambie de color político si los populares no consiguen un edil más, es decir, alcanzar la mayoría absoluta, y la tendencia alcista de los frentistas se consolida, dando el sorpasso a los socialistas.

Las 12+1 mociones en esta legislatura en Galicia

Las mociones de censura en Galicia han dejado en los últimos años un mapa político especialmente cambiante, más cercano a la lógica de los equilibrios locales que a las grandes dinámicas de bloque.

Desde 2023 se han registrado 13 mociones de censura, en las que han participado, de una u otra forma, los tres principales partidos. El balance es especialmente ilustrativo de esa transversalidad: el Partido Popular ha sumado ocho alcaldías a través de este mecanismo, pero también ha perdido tres; el PSdeG ha logrado hacerse con tres gobiernos municipales, aunque ha cedido otros cuatro; y el BNG, pese a perder una alcaldía, ha intervenido en varias operaciones y terminará gobernando en Viana do Bolo gracias a una de ellas.

La casuística es amplia y con ejemplos llamativos de alianzas cruzadas. En municipios como O Irixo se han encadenado hasta dos mociones en un mismo mandato, con cambios de gobierno entre PP, Xuntos polo Irixo y PSOE en distintas combinaciones de apoyo.

En otros casos, como Muxía o Noia, se han producido acuerdos entre fuerzas que en el ámbito autonómico mantienen posiciones enfrentadas, incluyendo votaciones conjuntas entre PP, BNG, socialistas e incluso ediles procedentes de candidaturas independientes o tránsfugas.

Una decisión con impacto más allá del pleno

Si la moción prospera, Elena Candia será investida alcaldesa y el Partido Popular recuperará el gobierno de la ciudad. Pero el impacto irá mucho más allá del cambio de nombres.

Lugo se convierte en el epicentro de un debate sobre los límites éticos y políticos del transfuguismo, sobre la estabilidad de las mayorías y sobre el equilibrio entre legalidad y legitimidad democrática.