Silvia Suárez con la playa de La Ribera, en Ceuta, de fondo

Silvia Suárez con la playa de La Ribera, en Ceuta, de fondo Cedida

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Ocho años viviendo en Ceuta y un regreso forzado a A Coruña: "Mi vida está allí"

La coruñesa Silvia Suárez, residente en Ceuta desde hace ocho años, impulsa una concentración en María Pita para mostrar su apoyo a la ciudad y pedir visibilidad para la situación que atraviesa

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Hace ocho años, Silvia Suárez cambió A Coruña por Ceuta. Allí encontró trabajo, formó una familia y construyó una vida que nunca imaginó que tendría que abandonar, aunque fuese temporalmente, de un día para otro. El pasado 31 de julio hizo una maleta, cogió a su hija de dos años y se marchó en dirección a la península ante una situación que, asegura, había cambiado radicalmente la vida cotidiana de la ciudad.

"Cogimos el primer barco que pudimos", recuerda. Desde entonces vive temporalmente en A Coruña, en casa de sus padres, y teletrabaja mientras espera poder regresar a Ceuta. Su pareja, también coruñés y agente de la Policía Nacional destinado allí, continúa trabajando en Ceuta.

Ahora Suárez quiere aprovechar su estancia en A Coruña para dar voz a quienes permanecen allí. Junto a su amiga Natalia, también vinculada a Ceuta por motivos familiares, ha convocado una concentración para el próximo miércoles 2 de septiembre, a las 20:00 horas, en la plaza de María Pita, coincidiendo con el Día de Ceuta. "Lo que queremos es mostrar nuestro apoyo a la ciudad y que la gente no se sienta sola", explica.

La vida de Silvia en Ceuta

Silvia llegó a Ceuta acompañando a su pareja y con el paso de los años fue construyendo allí su trayectoria profesional y personal. Trabaja en Casino Barcelona y actualmente dirige un departamento de atención a clientes VIP. Allí están también sus amigos, la guardería de su hija y la vivienda que la pareja compró hace aproximadamente dos años.

Por eso insiste en que regresar a A Coruña no ha sido una decisión sencilla. "Mi vida está allí. Mis amistades están allí, mi trabajo está allí, la guardería de mi hija está allí y mi casa está allí", resume.

Su intención inicial es intentar volver a mediados de septiembre. Sin embargo, condiciona ese regreso a cómo evolucione la situación. "Veré cómo está la cosa y, si no, tendré que volver para aquí y seguir teletrabajando", señala.

Lo que tiene claro es que no quiere que una situación ajena a ella termine obligándola a abandonar definitivamente la ciudad en la que ha construido su hogar. "Ceuta me ha dado un montón. Mi hija se está criando allí y es una ciudad que está muy bien para vivir. No quiero que me obliguen a irme de allí", añade.

Una salida precipitada con su hija

Suárez sitúa el punto de inflexión en los últimos días de julio. El día 31, relata, su empresa decidió que los trabajadores se marchasen a sus casas y continuasen su actividad a distancia. Poco después recibió una llamada de la guardería de su hija. "A las dos de la tarde me llamaron para decirme que fuese a buscarla porque iban a cerrar la guardería por seguridad", recuerda.

La incertidumbre hizo que decidiese marcharse junto a otra compañera, madre de una bebé de diez meses. "Metimos lo necesario en la maleta y nos fuimos". Primero viajaron hasta Algeciras y posteriormente pusieron rumbo a Galicia. "Cuando llegamos a Algeciras sentí la tranquilidad de decir: “Vale, ya estoy en Algeciras. Si me hace falta algo, aquí hay de todo".

No era la primera vez que Silvia vivía una situación de tensión en la frontera. Ya estaba en Ceuta durante la crisis migratoria de 2021, aunque sostiene que la experiencia actual ha sido diferente. "Yo ya estaba aquí en 2021 y la situación no tuvo nada que ver", asegura.

Desde A Coruña mantiene contacto diario con sus compañeros y amigos y sigue de cerca lo que ocurre. Según relata, algunos continúan teletrabajando y han modificado sus rutinas por miedo e incertidumbre. Suárez habla también de una reducción de las actividades cotidianas y de la preocupación de las familias ante el inicio del curso escolar. "Nos cortaron la vida de un día para otro", lamenta.

Uno de los aspectos en los que Suárez quiere hacer especial hincapié es en separar sus críticas a la gestión de la situación y a determinadas conductas de cualquier rechazo generalizado hacia la población musulmana. "Yo soy una firme defensora de Ceuta y de que allí todas las culturas conviven estupendamente", recalca. Durante sus años en la ciudad, asegura, ha conocido de primera mano esa convivencia entre comunidades y reivindica precisamente ese carácter multicultural.

"Es una ciudad que sabe respetar todas las culturas", afirma, recordando que celebraciones musulmanas forman también parte del calendario festivo ceutí. Para ella, el debate debe centrarse en la seguridad, la gestión migratoria y la capacidad de la ciudad para afrontar situaciones extraordinarias.

Una concentración en María Pita

La concentración de A Coruña pretende precisamente trasladar el foco hacia las personas que viven en Ceuta y, según Suárez, sienten que su situación ha quedado en un segundo plano. "Necesitamos que se haga eco de esto y que se vea que algo está pasando. La gente quiere visibilidad y no sentirse sola ante el problema", explica.

La cita será el miércoles 2 de septiembre a las 20:00 horas en la plaza de María Pita. Silvia y Natalia solicitaron la autorización correspondiente para impulsar en A Coruña una movilización que tendrá réplicas en otros puntos de España.

Para Silvia, participar desde Galicia tiene un significado especial. Está de nuevo en su ciudad natal y cerca de su familia, pero buena parte de su vida continúa a más de mil kilómetros. "Tengo la suerte de poder estar aquí y teletrabajar, pero mi casa está allí", insiste. Su pareja continúa desplazándose a Ceuta para cumplir sus turnos como policía y ella espera poder regresar con su hija cuando considere que existen condiciones para hacerlo. Mientras tanto, quiere convertir esa distancia en una forma de apoyo.