Recreación del parque do Vixía.

Recreación del parque do Vixía. Cedida.

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A Coruña

Así será el mirador del Parque do Vixía de A Coruña: pasarelas y vistas a la Torre de Hércules

El proyecto contempla dos pasarelas elevadas, un segundo punto de observación y la conservación del depósito de agua como uno de los elementos protagonistas del nuevo parque de Monte Alto

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El futuro Parque del Vixía de A Coruña tendrá en su punto más alto uno de sus grandes atractivos: un mirador elevado que permitirá recuperar las vistas hacia algunos de los principales hitos de la costa coruñesa. El proyecto aprobado plantea aprovechar la cota superior del monte y el depósito de agua existente para crear un sistema de pasarelas ligeras que sobrevolará parte del parque, conectando distintos puntos y generando nuevas perspectivas sobre la ciudad.

Así se desprende del informe del proyecto aprobado al que ha tenido acceso Quincemil, que detalla tanto la configuración del futuro mirador como sus características constructivas, las actuaciones previstas sobre el terreno y las vistas que se pretenden recuperar.

Ubicado en la zona sur

El mirador se ubicará en la zona sur del futuro parque y en la cota más elevada del monte, aprovechando además la presencia de un depósito de agua ya existente. En lugar de ocultarlo o sustituirlo, el proyecto apuesta por incorporarlo al diseño como un elemento más del paisaje y como pieza de referencia de todo este nuevo espacio público.

La actuación se articulará mediante dos pasarelas principales. Una de ellas conectará el afloramiento rocoso situado en la cima con la cubierta del edificio que sirve de base al depósito de agua. Desde este punto partirá una segunda estructura elevada que permitirá enlazar el conjunto con la calle del Vigía, sobrevolando el parque.

El resultado será un recorrido peatonal elevado que permitirá situarse por encima de buena parte del entorno construido y disfrutar de unas vistas que actualmente están condicionadas por los edificios de Monte Alto. Precisamente, uno de los objetivos principales del diseño es elevar suficientemente el mirador para superar visualmente la cota de las viviendas de la Ronda de Monte Alto.

Una ventana hacia la Torre de Hércules

El proyecto no deja las panorámicas al azar. El estudio paisajístico analiza las cuencas visuales desde la cima y establece qué elementos del entorno podrán contemplarse desde el nuevo mirador.

Entre ellos destaca especialmente la Torre de Hércules, que podrá divisarse desde el punto más alto del parque a través de dos franjas existentes entre los bloques de viviendas. También se recuperarán las vistas hacia Punta Herminia, visible a través de un espacio entre las edificaciones del entorno.

Desde la cima se podrá contemplar además el Monte de San Pedro, que aparecerá recortado entre los edificios situados hacia el noroeste, y el eje formado por Monte Ventoso y Cabo Prioriño, que podrá observarse directamente desde el macizo.

No todos los hitos del entorno, sin embargo, quedarán al alcance de la vista. El propio estudio señala que el Castelo de San Antón y Seixo Blanco permanecerán ocultos, debido tanto a la topografía como a la presencia de las edificaciones de Monte Alto.

Un segundo mirador para ver la Torre

El proyecto incorpora además otro pequeño punto de observación dentro del sistema de accesos al parque. Se localizará en la pasarela que conectará la Ronda de Monte Alto, a través de la escalera de la Vía Ártabra, con la zona superior del parque. El lugar elegido no es casual: se sitúa justo en el punto donde la disposición de los edificios permite obtener una perspectiva especialmente favorable de la Torre de Hércules.

De esta manera, el Parque Vixía no tendrá únicamente un mirador asociado al depósito de agua. El recorrido de acceso al parque contará también con un segundo lugar desde el que detenerse y contemplar el paisaje.

Sin grandes árboles para no perder las vistas

Uno de los aspectos más singulares del diseño se encuentra precisamente en lo que no se plantará alrededor del mirador. A diferencia de otras zonas del futuro parque, como los espacios destinados a juegos o merenderos, el entorno inmediato de la torre de agua no contará con una gran masa de árboles. El motivo es evitar que el crecimiento de la vegetación termine convirtiéndose con el paso de los años en una barrera visual.

La prioridad en esta zona será mantener despejada la cuenca panorámica. El proyecto busca que las vistas que justifican la construcción del mirador puedan mantenerse en el futuro y no queden progresivamente ocultas por la vegetación.

El diseño también pretende aprovechar la propia configuración natural de la cima. Los afloramientos de roca existentes no serán simplemente retirados para crear una superficie urbanizada, sino que se incorporarán al espacio mediante su transformación en elementos como peldaños, caminos o bancos.

Un mirador con referencias al pasado militar del monte

El proyecto también quiere que el nuevo espacio tenga una relación con la historia del lugar. Para ello contempla incorporar distintos elementos que evoquen el pasado militar y estratégico de Monte Alto.

Entre ellos figura una garita-escultura de hormigón, además de mástiles para banderas y elementos vinculados a los antiguos usos defensivos del monte, como los contrafuertes de pólvora.

La intención es que el mirador no sea únicamente una plataforma desde la que contemplar A Coruña, sino también un espacio integrado en el relato histórico y paisajístico del propio monte.

Una estructura anclada directamente sobre la roca

La singularidad del mirador también se refleja en su solución constructiva. El proyecto contempla para la estructura de las escaleras una cimentación superficial mediante zapata aislada, apoyada directamente sobre el terreno rocoso.

Los estudios geotécnicos identifican en esta zona un sustrato de granodiorita con bajos grados de alteración, considerado un terreno de elevada capacidad portante. La zapata se calculará con una tensión admisible de 5,00 kg/cm², mientras que los asientos previstos se sitúan por debajo de los 2,50 centímetros.

La presencia de roca prácticamente en superficie condicionará además la ejecución de los trabajos. Los vaciados en la zona superior requerirán maquinaria mecánica potente y los taludes provisionales deberán ejecutarse mediante bataches alternos, con una inclinación máxima de 72 grados, para garantizar la estabilidad del macizo durante las obras.

El mirador se levantará en los primeros meses de las obras

La construcción del conjunto forma parte de un proyecto global con un plazo de ejecución de 12 meses. La planificación establece que durante el primer mes se acometerán las demoliciones y trabajos previos, mientras que el acondicionamiento del terreno se desarrollará entre los meses uno y dos.

Las cimentaciones están previstas entre los meses dos y cuatro, incluyendo la ejecución de la zapata del mirador sobre el sustrato rocoso. Posteriormente, entre los meses tres y seis, llegará el turno de las estructuras y del ensamblaje de las pasarelas elevadas.

Los elementos verticales y los acabados se ejecutarán entre los meses cinco y ocho, mientras que las instalaciones ocuparán principalmente del sexto al décimo mes. La última fase, entre los meses nueve y doce, estará dedicada a la vegetación y el equipamiento del parque.

Así, el futuro mirador será una de las piezas más singulares de un Parque do Vixía concebido para recuperar este espacio de Monte Alto y, sobre todo, volver a abrir una ventana hacia la costa desde uno de los puntos elevados de A Coruña. La Torre de Hércules, Punta Herminia, Monte de San Pedro y el entorno de Cabo Prioriño serán algunos de los protagonistas de unas panorámicas que el proyecto pretende convertir en uno de los grandes atractivos del nuevo parque.