Las cuatro hayas rojas en el Obelisco de A Coruña

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Un funcionario del Concello de A Coruña critica públicamente los nuevos árboles del Obelisco: "Se van a morir"

Antonio Pérez Cribeiro, jefe de sección de Inspección Ambiental en el Concello da Coruña, ha publicado un extenso y detallado artículo en LinkedIn en el que critica el afán electoralista de las cuatro hayas rojas plantadas frente al monumento, y explica los errores técnicos de la decisión

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Un veterano funcionario del Ayuntamiento de A Coruña ha criticado públicamente la decisión del gobierno local de plantar cuatro hayas rojas frente al Obelisco, formando parte de la obra de remodelación de los Cantones. Considera que las hayas se enfrentan a una muerte segura e ironiza sobre la intención electoralista de los árboles.

Las críticas no proceden de una cuenta anónima de Twitter como las que generalmente azotan al gobierno de Inés Rey, sino de una persona con nombre, apellidos, cargo y foto, a través de un extenso artículo en la red social LinkedIn titulado "El efecto Potemkin: las cuatro hayas del Obelisco de A #Coruña".

"Ave Obelisco, los que van a morir te saludan"

El autor del artículo es Antonio Pérez Cribeiro, licenciado en biología y actual jefe de sección de Inspección Ambiental en la Concejalía de Medio Ambiente de A Coruña, y funcionario del subgrupo A1 del ayuntamiento desde el año 2002.

En su texto, publicado como artículo de LinkedIn, el biólogo critica que se hayan plantado esos cuatro árboles en un espacio tan pequeño, como si fuese una maceta, y señala con bastante sorna que les espera una próxima muerte por falta de espacio, usando frases como "Cuatro hayas, muerte anunciada" o "Ave Obelisco, moritori te salutant", parodiando la manera en que los gladiadores saludaban al César en el Coliseo de Roma.

El funcionario señala y critica lo que considera una intención electoralista de la plantación de los árboles: "No cabe duda de que darán una fotaza el día de la inauguración, pues los arbolitos todavía piensan que están en un vivero. Y así será dos o tres años: con que superen con buen aspecto mayo de 2027, objetivo cumplido.".

Cribeiro explica que los árboles necesitan más espacio para desarrollarse correctamente: "No aprendemos. Veamos: se plantan 4 ejemplares de haya roja en una maceta, un espacio inhóspito y minúsculo para esta portentosa especie. Cada ejemplar se desarrollaría hasta ser un enorme árbol precioso... si estuviese en un parque apropiado. No lo está".

El autor del artículo ironiza sobre ciertos comentarios recogidos en la prensa sobre un supuesto control del crecimiento, y sarcásticamente comenta que "quizás esté todo estudiado y en breve puede que el Concello da Coruña convoque una plaza de experto en bonsais, abierta a otras administraciones y, claro, de libre designación 🙃". En su crítica al ayuntamiento en el que trabaja, el biólogo sentencia que "nos venden el espejismo de una naturalización en un entorno que va camino confundirse con un polígono industrial."

Se trata de la primera vez que un funcionario del Concello da Coruña se expresa públicamente para criticar las decisiones del gobierno local. El artículo completo puede leerse en LinkedIn, o a continuación:

El efecto Potemkin: las cuatro hayas del Obelisco de A #Coruña

Morituri te salutant

Los medios de comunicación difundieron ayer la buena nueva de lo verde que se estaba poniendo la ciudad. Nada menos que cuatro hayas rojas en una explanada inmensa gris, movida promovida por el Ayuntamiento de A Coruña, encajadas en una especie de maceta.

No cabe duda de que darán una fotaza el día de la inauguración, pues los arbolitos todavía piensan que están en un vivero. Y así será dos o tres años: con que superen con buen aspecto mayo de 2027, objetivo cumplido.

No aprendemos. Veamos: se plantan 4 ejemplares de haya roja en una maceta, un espacio inhóspito y minúsculo para esta portentosa especie. Cada ejemplar se desarrollaría hasta ser un enorme árbol precioso... si estuviese en un parque apropiado. No lo está.

"Los controlaremos". ¿Expertos en bonsais?

Decía alguien en la prensa: “los controlaremos para evitar tanto crecimiento” 🤯. Quizás esté todo estudiado y en breve puede que el Concello da Coruña convoque una plaza de experto en bonsais, abierta a otras administraciones y, claro, de libre designación 🙃. Pero me temo que ese “control”, o lo que dure de él, consistirá en mutilación indolente y reiterada, tratamientos para que la soporte, y finalmente, el trasplante... o la muerte.

Lo que es seguro es que, en ese ínfimo volumen de tierra y espacio, crecerán constreñidos hasta no dar más de sí, siempre sometidos al pertinente y tradicional abono de colillas, latas, papeles…

Nos venden el espejismo de una naturalización en un entorno que va camino confundirse con un polígono industrial. El "efecto Potemkin".

Aquí hay hayas, vaya hayas...

La haya roja es muy bonita plantada donde corresponde. Pero no ahí. Necesita volumen de tierra para expandir las raíces, humedad estable que no hay, y margen suficiente para desarrollar copa y anclaje, difícil a 2,5 metros entre sí. Son cuatro hayas metidas en un cajón. Ningún árbol crece sano en un cajón. Y no será por guías de arbolado urbano… o más sencillo: consultar a quien sabe.

Un proyecto así dará fotos preciosas el día de la inauguración. Unos arbolitos en medio de un descampado de tonalidades pétreas en gris y blanco sucio, para que callen los ecologistas y la ciudadanía lúcida, que la hay.

Pero el arbolado urbano no se evalúa por la foto inaugural -y si te he visto no me acuerdo-, sino por su capacidad de madurar, estabilizarse y prestar servicios ecosistémicos durante décadas. Si el diseño solo permite una supervivencia forzada, con futuras intervenciones de contención, mutilaciones salvajes y trasplantes, no estamos ante una apuesta por el arbolado, por lo verde, sino ante una puesta en escena de nulo nivel ético.

Politik-kills

Cuando se prioriza el efecto político inmediato sobre la viabilidad a largo plazo, el arbolado queda en segundo plano. Se habla de verde, de sombra y de calidad urbana, pero se calla lo esencial: cuánto suelo útil hay realmente, qué volumen radical se ha reservado, qué espacio tendrán esos ejemplares dentro de cinco, diez o quince años y qué ocurrirá cuando su crecimiento choque con el límite físico del lugar. Si la respuesta implícita es “ya se verá”, o peor “para entonces ya se votó”, algo grave falla.

El resultado probable es conocido por cualquiera que trabaje con arbolado urbano: estrés crónico, poda de reducción, pérdida de arquitectura natural, problemas sanitarios y, en el peor escenario, declive prematuro. Muerte. Tala. Y a otra baldosa.

Maquillaje vegetal

Esto no es naturalización. Es sombra aquí, sombra allá... mala sombra temporal.

No critico plantar hayas, son imponentes, sino el hecho de plantarlas donde no toca. No basta con elegir una especie noble y bonita. Hay que darle un emplazamiento compatible con su biología. Cuando eso no ocurre, el discurso verde se vuelve decorativo y el urbanismo se convierte en propaganda.

Politik needs votes, Politik needs your mind; Politik needs human beings, Politik need LIES (Politik Kills, Manu Chao)