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Los vecinos del Agra do Orzán, en A Coruña, han vivido un mediodía fuera de la rutina de un sábado. Tanto los que permanecieron en sus casas con las ventanas cerradas como los que no pudieron acceder a sus casas por estar cortada la calle han vivido una experiencia fuera de lo común, con un hombre atrincherado y otro que se entregó tras ejecutar hasta cuatro disparos con una pistola de aire comprimido.

"Eran gente turbia", reconoce una vecina del número 17 de Villa de Cee, justo enfrente del edificio donde residían los dos varones detenidos. Tras ver en primera persona la acción, la Policía le mandó cerrar las ventanas. "Tengo un gato y temí por él", explicó a los medios.

Otros vecinos del número 16 no quisieron dar muchos detalles. "Son tranquilos, no armaban jaleo", dijo.

"El que vive aquí no está muy bien, está como a tratamiento, pero es tranquilo", sostuvo otra vecina del mismo edificio. "Se queda en su habitación viendo películas todo el día", explicó sobre sus hábitos de vida.

"La Policía les mandó abrir la puerta y uno dijo que estaba jugando con una pistola de balines", comentó sobre lo sucedido.

"Son gente tranquila, bajan al perro", confirmó otro de los vecinos de la calle.