Una construcción con Triqbriq

Una construcción con Triqbriq Triqbriq Omicrono

Tecnología

No es una casa de LEGO pero esta tecnología con bloques de madera es lo más parecido que hay, y se puede comprar

El sistema TRIQBRIQ propone una edificación sostenible con bloques de madera dañada que se ensamblan sin colas químicas y son 100% reutilizables.

Más información: 90 años de Lego: la juguetera de los ‘ladrillos’ que triunfa en todas las generaciones y no deja de abrir tiendas

Publicada

El sector de la edificación busca de manera urgente alternativas eficaces para reducir su impacto ambiental. Una de las propuestas más interesantes que ha surgido recientemente es TRIQBRIQ, un sistema constructivo de madera maciza diseñado en Alemania.

Esta tecnología se basa en bloques micro modulares denominados BRIQs que se fabrican con alta precisión mediante robots industrializados. Su principal peculiaridad reside en que utilizan madera dañada por plagas o desechos de la industria forestal que antes solían quemarse.

El aprovechamiento de este material permite dar una segunda vida a troncos debilitados y fijar carbono de forma duradera. Gracias a este enfoque, los edificios construidos actúan como auténticos almacenes de dióxido de carbono durante décadas.

El ensamblaje de estos bloques se realiza directamente en la obra mediante un ingenioso sistema de encaje por fricción. Para fijar las piezas no se utiliza ningún tipo de cola química, pegamento o elemento de unión artificial. Es muy similar a los juegos de construcción de los más pequeños.

El sistema emplea tacos de madera de haya que bloquean la estructura de forma completamente mecánica. Esta ausencia de componentes sintéticos garantiza que la madera se mantenga pura y libre de contaminantes en todo momento.

Al no contener elementos químicos dañinos, las paredes levantadas con este método son completamente respetuosas con el medio ambiente. Además, la simplicidad de este procedimiento facilita que la construcción de la estructura principal sea sumamente rápida.

Rapidez de montaje y eficiencia en el proceso constructivo

El proceso de montaje no requiere largos tiempos de secado como ocurre habitualmente con el hormigón tradicional. Esto permite acortar los plazos de ejecución de las obras y optimizar los costes operativos de la constructora.

Otra de las grandes ventajas de esta propuesta es que simplifica notablemente la mano de obra necesaria en el sitio de trabajo. Los operarios pueden aprender a colocar estos bloques en muy poco tiempo debido a su diseño intuitivo y estandarizado.

Esta facilidad de colocación abre la puerta a que perfiles no especializados puedan participar en el levantamiento de los muros. De este modo, se alivia la persistente falta de mano de obra cualificada que afecta actualmente al sector inmobiliario.

La vertiente de la economía circular es uno de los pilares más destacados de esta propuesta tecnológica. Cuando la vida útil del edificio llega a su fin, la estructura se puede desmontar con la misma facilidad con la que se erigió.

Dado que las piezas solo están unidas por espigas de madera, cada bloque se extrae sin sufrir ningún tipo de daño. Los bloques retirados pueden ser reutilizados de forma directa en la edificación de nuevas estructuras residenciales o comerciales.

Este concepto evita la generación de toneladas de escombros inutilizables que suelen terminar en vertederos contaminantes. Se promueve así una minería urbana donde los materiales de los inmuebles existentes se convierten en valiosas materias primas.

Impacto real en proyectos y versatilidad técnica

El sistema ya ha sido puesto a prueba en proyectos destacados como el pabellón de construcción circular en Berlín. Diversas empresas y autoridades públicas han respaldado esta tecnología por su capacidad para descarbonizar la arquitectura contemporánea.

INterior de una habtación hacha con Triqbriq

INterior de una habtación hacha con Triqbriq Triqbriq Omicrono

Asimismo, la empresa comercializa soluciones modulares completas como oficinas de jardín para usuarios particulares y corporativos. Estas pequeñas edificaciones muestran cómo la modularidad permite adaptar el espacio según las necesidades cambiantes del mercado actual.

El modelo de negocio contempla la instalación de unidades de producción descentralizadas junto a aserraderos locales. Con esta estrategia se reducen las distancias de transporte y se impulsa la economía regional de manera sostenible.

El impacto positivo de esta iniciativa ha sido reconocido con prestigiosos galardones en el ámbito del desarrollo sostenible. Especialistas e instituciones señalan que este tipo de soluciones representan el camino a seguir para la arquitectura del futuro.

Perspectivas de futuro en el mercado inmobiliario

El uso de madera para sustituir materiales con alta huella de carbono como el acero es una tendencia en clara expansión. Los desarrolladores inmobiliarios encuentran en estos bloques una alternativa rentable para cumplir con las normativas medioambientales cada vez más estrictas.

Un instalador de Triqbriq

Un instalador de Triqbriq Triqbriq Omicrono

La digitalización del diseño arquitectónico facilita además que cada bloque se fabrique con las medidas exactas requeridas para cada obra. Al eliminar los fallos en la fase de corte, el desperdicio de material en la planta de fabricación se reduce a niveles mínimos.

La versatilidad de este sistema permite aplicarlo tanto en obras de nueva planta como en la ampliación de edificios existentes. Muchas reformas urbanas se benefician de la ligereza de la madera para añadir plantas adicionales sin sobrecargar las cimentaciones antiguas.