El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Guillermo Gutierrez Carrasca / Europa Press

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Guillermo Gutierrez Carrasca / Europa Press

Tecnología

España da una lección a Europa: utiliza una tecnología pionera para extraer cobre, plata y platino de residuos electrónicos

El CSIC sitúa a España a la vanguardia de la soberanía europea al convertir residuos digitales en recursos críticos para la industria y autonomía estratégica.

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N.C.
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El futuro de la industria europea ya no se esconde en las minas, sino en los vertederos, y España tiene la tecnología para liderar esta transición. Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM-CSIC) ha validado con éxito una técnica pionera capaz de "resucitar" metales de alto valor (cobre, plata y platino) ocultos en la basura electrónica.

Este avance, que utiliza un horno de tecnología punta para separar componentes con una precisión quirúrgica, marca un antes y un después en la autonomía estratégica de la Unión Europea, permitiendo recuperar recursos esenciales sin depender de terceros países.

El corazón de este hito es una planta piloto donde la denominada "minería urbana" ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad industrial. Los investigadores han logrado realizar con éxito la primera colada experimental de metales obtenidos a partir de viejos dispositivos, un proceso que hasta ahora presentaba enormes dificultades técnicas por la heterogeneidad de los materiales.

Gracias al uso de un horno vertical de lanza sumergida, el CSIC ha confirmado que es posible extraer de forma sistemática cobre, plata y platino de los circuitos desechados, sometiendo el material a temperaturas que superan los 1.200 grados.

La verdadera innovación radica en cómo se aplica la energía en el proceso de fusión. Félix Antonio López, investigador del CENIM-CSIC y figura central en este desarrollo, explica en un comunicado la deficiencia de los sistemas actuales: "En los hornos tradicionales, el calor se aplica desde fuera, por lo que tarda en llegar al interior".

Horno vertical de lanza sumergida del CENIM-CSIC.

Horno vertical de lanza sumergida del CENIM-CSIC. Félix Antonio López (CENIM-CSIC) Omicrono

Para romper esta inercia, la tecnología española utiliza una lanza metálica que inyecta oxígeno y combustible directamente en el núcleo del material fundido. Según López, esta técnica "acelera las reacciones químicas, mejora la eficiencia energética y permite procesar materiales heterogéneos", logrando una mezcla homogénea y rápida.

Una vez que la mezcla alcanza el estado líquido, entra en juego la física de fluidos para realizar el trabajo sucio. Debido a su alta densidad, los metales pesados como el oro, el cobre o la plata se hunden de manera natural en el fondo del reactor, mientras que los materiales no metálicos o impurezas (la escoria) quedan flotando en la superficie.

Esta capacidad de "cribado" es fundamental para tratar residuos complejos como teléfonos móviles o portátiles, donde conviven decenas de componentes distintos. El resultado es una separación limpia y extremadamente eficiente que permite reintroducir estos metales críticos en la cadena de suministro.

Este éxito no es solo científico, sino que nace de una estrecha colaboración público-privada. El CENIM-CSIC ha trabajado mano a mano con gigantes del sector como Atlantic Copper —la tercera fundición más importante de Europa— y Glencore Technology, demostrando que España tiene la capacidad de trasladar el conocimiento del laboratorio a la escala industrial.

Este movimiento es vital en un contexto geopolítico donde Europa pierde anualmente millones de toneladas de metales estratégicos que acaban siendo procesados fuera del continente.

El impacto a largo plazo de esta tecnología trasciende la metalurgia y entra de lleno en la seguridad económica del continente. Al evitar que los materiales y los beneficios salgan de la Unión Europea, se refuerza la capacidad de fabricación propia frente a potencias como China o Estados Unidos.

Como concluye el propio investigador López: "Este avance permite avanzar hacia un modelo en el que Europa no solo gestiona sus residuos electrónicos, sino que extrae de ellos materias primas de alto valor y las reincorpora a su propio sistema productivo".