La presidenta Ursula Von der Leyen.

La presidenta Ursula Von der Leyen. Omicrono

Tecnología

La UE cambia las normas: quiere obligar a Google a compartir sus datos con otros buscadores de Internet

La Unión Europea quiere incentivar la competencia en el sector de las búsquedas online y la clave es obligar a Google a compartir datos.

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España se encuentra entre los países que observan con mayor atención el nuevo escenario normativo que la Comisión Europea está diseñando para equilibrar el poder de las grandes plataformas digitales en el viejo continente.

La institución dirigida por Úrsula von der Leyen ha dado un paso más en su supervisión sobre las prácticas de Alphabet, la matriz de Google, al proponer una serie de medidas que obligarían al gigante tecnológico a facilitar información detallada sobre sus procesos de búsqueda a otros competidores del sector.

Esta iniciativa surge en el marco de la aplicación de la Ley de Mercados Digitales, una normativa que busca garantizar un entorno de competencia leal y evitar que las compañías que actúan como guardianes de acceso utilicen su posición dominante para cerrar el paso a alternativas más pequeñas.

El núcleo de la propuesta se centra en que Google debe permitir que otros motores de búsqueda accedan a datos que históricamente han sido considerados el tesoro mejor guardado de la compañía californiana.

Entre esta información se incluyen los datos de clasificación, las consultas realizadas por los usuarios, los registros de clics y las visualizaciones de resultados.

La intención de Bruselas no es otra que permitir que terceros puedan optimizar sus propios algoritmos y ofrecer servicios que puedan competir en igualdad de condiciones con el buscador que domina casi la totalidad del mercado europeo.

Para asegurar que este proceso se realice de forma adecuada, la Comisión Europea ha establecido una serie de pilares fundamentales que deben regir el intercambio de información:

  • El acceso debe realizarse bajo condiciones que sean justas, razonables y que no impliquen ningún tipo de discriminación entre los distintos solicitantes de datos.
  • Se deben establecer mecanismos estrictos para garantizar la anonimización de los datos personales, protegiendo en todo momento la privacidad de los ciudadanos europeos.
  • La frecuencia y los medios técnicos por los cuales se comparte esta información deben ser eficaces y constantes para que la competencia sea real y efectiva en el tiempo.
  • El alcance de los datos compartidos debe incluir también la información procedente de las nuevas funcionalidades de búsqueda asistida por sistemas de inteligencia artificial conversacional.

Uno de los puntos que más debate ha generado es el tratamiento de la privacidad. Aunque algunas voces en redes sociales han sugerido que esto podría suponer una vulneración del historial de búsqueda individual de los usuarios, la realidad normativa es distinta.

Los documentos oficiales emitidos por las autoridades europeas subrayan que el intercambio se refiere a datos agregados y anonimizados. El objetivo es que los competidores entiendan las tendencias de búsqueda y el comportamiento general del usuario para mejorar sus propios índices de respuesta, no para identificar a individuos concretos.

La vicepresidenta de la Comisión, Teresa Ribera, ha sido clara al respecto al señalar que los datos son el ingrediente básico para el desarrollo de servicios modernos, especialmente aquellos relacionados con la inteligencia artificial.

Si el acceso a estos activos se mantiene restringido, se corre el riesgo de frenar el avance tecnológico de empresas europeas que no cuentan con la masa crítica de datos que Google ha acumulado durante décadas de operatividad casi exclusiva.

Este cambio en las reglas del juego supone una transformación profunda en el modelo de negocio de los servicios de información en línea.

Hasta ahora, la ventaja competitiva de la compañía dirigida por Sundar Pichai residía en la retroalimentación constante de su sistema: cuanta más gente usa el buscador, más aprende el algoritmo, y mejor es el servicio, lo que atrae a más usuarios.

Al romper este ciclo de retroalimentación cerrada y obligar a compartir las métricas de rendimiento y preferencias, la Unión Europea intenta inyectar dinamismo en un sector que muchos consideran estancado por el peso de un solo actor.

Las reacciones de la industria no se han hecho esperar. Mientras que los motores de búsqueda alternativos ven en esta medida una oportunidad histórica para mejorar sus cuotas de mercado, desde la compañía afectada se argumenta que estas exigencias podrían comprometer la calidad del servicio y la seguridad de los sistemas.

No obstante, el calendario administrativo sigue su curso y se ha abierto un periodo de consulta pública para que todas las partes interesadas, desde organizaciones de consumidores hasta especialistas en tecnología, aporten su visión antes de que las medidas se vuelvan vinculantes.

El impacto de esta decisión también se extiende al ámbito de la publicidad digital y a los medios de comunicación. Muchos editores han sufrido durante años los cambios imprevistos en los algoritmos de clasificación, que pueden hundir el tráfico de un sitio web de la noche a la mañana.

Con una mayor transparencia en los datos de ranking y clics, el ecosistema publicitario podría volverse más predecible y menos dependiente de los criterios opacos de una única entidad.