Robot de impresión 3D a la izquierda y mezclas de maíz para fabricar hormigón ecológico a la derecha

Robot de impresión 3D a la izquierda y mezclas de maíz para fabricar hormigón ecológico a la derecha Dinorah Schulte Omicrono

Tecnología

El hormigón para construir casas en horas: se fabrica con maíz y reduce hasta un 90% el desperdicio de material

El colectivo mexicano Manufactura ha desarrollado un material de construcción combinando residuos sólidos de maíz, cal y nejayote.

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La industria de la construcción se enfrenta hoy a una contradicción difícil de resolver: la necesidad urgente de construir más viviendas asequibles en todo el mundo choca con los objetivos de reducción del impacto ambiental de los materiales que se emplean para ello.

El hormigón domina el sector a escala global, pero su producción tiene un coste medioambiental enorme: fabricar cemento requiere un consumo energético muy elevado, lo que sitúa a este material entre los mayores emisores de CO2 del planeta, con más del 8% a nivel global.

A esto se suma otro problema práctico: el hormigón convencional necesita días o semanas de curado antes de alcanzar la resistencia suficiente para poder ser utilizado como soporte estructural, lo que alarga los plazos de obra y dispara los costes.

La impresión 3D aplicada a la construcción ha surgido precisamente como respuesta a estas limitaciones, con la promesa de levantar estructuras más rápido, con mayor precisión, menos residuos y una menor dependencia de mano de obra especializada. En esa dirección se mueve Corncretl, un proyecto del colectivo mexicano de arquitectura Manufactura.

Dinorah Martínez Schulte y Edurne Morales, cofundadoras del estudio, han desarrollado un material inspirado en la milenaria cultura mexicana y los recursos naturales ampliamente disponibles en el país para fabricar un hormigón con maíz que reduce hasta un 70% las emisiones de carbono respecto al convencional.

Aprovechando el maíz

El maíz lleva más de 7.000 años en el centro de la cultura mexicana, y Schulte y Morales han decidido sacar partido de todo lo que puede ofrecer para usarlo como materia prima de una manera de construir mucho más rápida, barata y ecológica: la impresión 3D.

El resultado es Corncretl, un juego de palabras entre corn (maíz en inglés) y concrete (hormigón), que combina residuos sólidos de maíz, cal y una sustancia llamada nejayote. Esta última es el agua residual que se genera al cocer el maíz con cal para hacer las clásicas tortillas que se usan en los tacos y enchiladas, un proceso conocido como nixtamalización.

Concretl, el hormigón imprimible a partir de maíz

El resultado no solo es más sostenible que el cemento Portland que se usa para fabricar hormigón, sino que además puede imprimirse en 3D con brazos robóticos, lo que elimina la necesidad de encofrado tradicional y reduce el desperdicio de material hasta en un 90%. Todo ello con un proceso de curado a temperatura ambiente que tarda apenas dos o tres días.

El proyecto fue desarrollado durante la Residencia Wasp 2025, celebrada en Massa Lombarda (Italia) en colaboración con Wasp 3D Industrial Partners, empresa italiana puntera a nivel mundial en maquinaria y técnicas de construcción en 3D.

Mezcla de Corncretl

Mezcla de Corncretl Dinorah Schulte Omicrono

Allí, el equipo de Manufactura refinó la fórmula, realizó pruebas estructurales y produjo los primeros prototipos impresos a escala real, que demuestran tanto las capacidades técnicas del material como su potencial expresivo.

Ingredientes milenarios

La cal es uno de los ingredientes claves de la mezcla. Las civilizaciones mayas ya la usaban en sus construcciones bajo el nombre de Sak-Kaab, o Tierra Blanca, valorando su durabilidad, transpirabilidad y bajo impacto ambiental.

A diferencia del cemento Portland, la cal se endurece a temperatura ambiente mediante carbonatación, absorbe CO2 del aire durante ese proceso y requiere menos energía para producirse. La mezcla de Corncretl incorpora específicamente Geocalce T, un agregado mineral italiano compuesto por cal hidráulica natural, arena de sílice, caliza dolomítica y polvo de mármol de Carrara.

Una de sus propiedades más interesantes es la autorreparación: cuando la humedad penetra en una microfisura, las partículas de cal sin reaccionar se recristalizan y sellan parcialmente el daño sin necesidad de intervención exterior. Esto, unido a la regulación natural de la humedad, convierte al material en una alternativa técnicamente robusta.

Para imprimir Corncretl, los residuos de maíz se secan, trituran y muelen hasta obtener un tamaño de partícula uniforme apto para la extrusión. La mezcla resultante se introduce en un sistema de alimentación continua Wasp Concrete HD, conectado a un brazo robótico Kuka. El movimiento libre del brazo permite geometrías curvas y superficies no rectilíneas, imposibles con los métodos tradicionales.​

En Italia se imprimieron paneles modulares de pared en tres alturas distintas de 40, 60 y 80 centímetros, pensados como componentes básicos de sistemas de vivienda ligeros y asequibles.

Los prototipos incorporaron además referencias visuales a los mosaicos de terrazo de Rímini, mostrando que el material admite un lenguaje estético propio más allá de su funcionalidad estructural.

Otros proyectos

La impresión 3D aplicada a la construcción lleva años creciendo a escala global. Empresas como la estadounidense Icon Build se han convertido en referentes mundiales del sector.

Su impresora Vulcan, de 15 metros de ancho y más de cuatro toneladas de peso, utiliza Lavacrete, una mezcla patentada similar al cemento con áridos de roca volcánica, para construir estructuras de hasta 914 metros cuadrados a una velocidad de entre 12 y 26 centímetros por segundo.

Con ella ha levantado desde un barrio completo de cien viviendas en Austin, diseñado por el estudio BIG, hasta un complejo hotelero en el desierto de Texas.

Casas impresas en 3D

Casas impresas en 3D Icon

La japonesa Lib Work, por su parte, ha utilizado el sistema de impresión Crane de Wasp para levantar en Japón la primera vivienda residencial impresa en 3D construida íntegramente con tierra local, cal y fibras naturales, sin una gota de cemento.

Así, la tendencia apunta hacia materiales ecológicos adaptados a cadenas de suministro locales, y Corncretl encaja exactamente en esa línea, que busca en la economía circular la vía para descarbonizar la industria de la construcción.

Aunque Manufactura no ha anunciado públicamente fechas ni proyectos piloto específicos más allá de los prototipos ya validados en Italia, la siguiente fase lógica sería escalar el proyecto a obras reales en suelo mexicano, donde tanto la disponibilidad de materia prima como la necesidad de vivienda asequible y sostenible hacen de Corncretl una propuesta con un gran potencial.