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¿Por qué sólo los hombres tienen nuez?

¿Alguna vez os habéis preguntado el origen de la nuez de los hombres o por qué sólo ellos la tienen? Hoy os damos la respuesta.

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La nuez, también conocida como manzana de Adán, es una protuberancia de la laringe que se muestra en forma de bultito hacia la mitad del cuello de los hombres.

Esto ha llevado a que haya sido bautizada con ese nombre, en honor al famoso capítulo de la Biblia en que Adán se deja llevar por Eva para tomar la fruta prohibida, condenando a la especia humana a toda una existencia de sufrimiento lejos del paraíso.

Pero narraciones bíblicas a parte, en realidad no sólo no tiene nada que ver con frutas, sino que tampoco es única de los hombres; ya que nosotras también la tenemos, aunque mucho menos desarrollada, eso sí.

¿Qué es la nuez de los hombres?

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Como os decía, la famosa nuez es una protuberancia presente en la laringe, que se compone por la articulación de las dos láminas del cartílago tiroides.

Aunque todos la asociamos al cuello de los hombres, en realidad ambos sexos nacemos con ella; pero, coincidiendo con todos los cambios de la pubertad, aumenta notablemente su tamaño en los hombres, dejándola prácticamente imperceptible en las mujeres.

¿Para qué sirve la nuez o manzana de Adán?

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Esta estructura compuesta por cartílago forma una barrera muy resistente, que se encarga de proteger la parte frontal de la laringe y las cuerdas vocales, tanto en hombres como en mujeres.

Por otro lado, cuando durante la pubertad comienzan a aumentar las secreciones de testosterona en hombres, pasa convertirse en un caracter sexual secundario masculino, ya que su engrosamiento da lugar a una caja de resonancia más grande y, con ello, a una voz mucho más grave.

Por este motivo, aunque las mujeres la seguimos poseyendo ejerciendo su función protectora principal, su tamaño se mantiene estable, dando lugar a que tengamos una voz más aguda y, por supuesto, a que no se marque en nuestro cuello del mismo modo que en el de los varones.

Así que no, la nuez no es un trozo de la fruta prohibida que se quedó atragantado en el cuello de los hombres hasta el resto de sus días, sino una estructura esencial en nuestro organismo, seamos del sexo que seamos.