“¡No son gigantes, mi señor! ¡Son molinos!”

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Si le llegan a decir a Don Quijote de la Mancha que en el siglo XXI se podrían generar parques eólicos bacterianos microscópicos, se hubiese vuelto más loco de lo que ya estaba. De hecho, a nosotros mismos nos parece una locura, pero lo cierto es que gracias a un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford podría convertirse pronto en un hecho.

Esto sería sin duda una gran noticia, ya que los parques eólicos a los que estamos acostumbrados son uno de los grandes hitos de las energías renovables, pero hay que reconocer que presentan desventajas, como la necesidad constante de viento y la explotación de grandes superficies de terreno. Por eso, la idea de estos científicos, que pretenden aprovechar el movimiento natural de las bacterias, termina con esas desventajas, pudiendo suponer el futuro de la energía eólica.

¿En qué consisten los parques eólicos bacterianos?

parques eolicos bacterianos

A grandes rasgos, el mecanismo consiste en la colocación de una red de rotores en el interior de un fluido cargado con bacterias, de modo que el movimiento de éstas haga girar los rotores del mismo modo que el viento mueve las turbinas de los parques eólicos convencionales.

En un principio este proceso parecía impracticable, ya que las bacterias sumergidas suelen moverse de una forma desorganizada, pero curiosamente las primeras simulaciones mostraron que los microorganismos se organizaban sin necesidad de montar engranajes, pues se producía el autoensamblado de unos microrrotores con otros, como si de una verdadera turbina eólica se tratase.

Estos resultados, que han sido publicados en Science Advances, incluyen dos simulaciones, una de ellas con un solo rotor, que generaba un movimiento bacteriano al azar, y otra con 64 de estas piezas, en la que se obtenía un patrón regular que despertó el optimismo de estos científicos, que confían en poder utilizar estas micromáquinas en un futuro no demasiado lejano, obteniendo así un flujo de energía constante, barato y generoso con el medio ambiente.

La verdad es que cada vez nos llegan más noticias de nuevas alternativas a las energías renovables convencionales en las que los microorganismos tienen un papel muy activo, bien colaborando con su movimiento con este caso o bien aprovechando su metabolismo, como en el caso de las microalgas fotosintéticas. ¿Quién sabe?, quizás en un futuro gran parte de la energía renovable que llegue hasta nuestros hogares se genere de esta manera. ¿Vosotros qué opináis?