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La hipnagogia, un gran método para mejorar la creatividad... durmiendo

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Los trabajos que requieren creatividad a veces son una verdadera condena. Hay momentos en los que la inspiración fluye, sin necesidad de buscarla, mientras que otras épocas se va de vacaciones y no hay musa capaz de hacerla volver. Por eso, a lo largo de la historia, muchos artistas han tenido que recurrir a diversos métodos para explotar la creatividad. Cada cual tiene sus técnicas, aunque hay una común en casi todos ellos: la hipnagogia.

Esto no es más que el estado intermedio entre la vigilia y el sueño, cuando aún estamos despiertos, pero comienzan a aparecer los primeros destellos de los sueños.

¿Qué es la hipnagogia?

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Como ya os hemos contado en otros artículos, cuando nos dormimos nuestro cerebro disminuye su actividad hasta un mínimo suficiente para despertarnos en caso de una situación amenazadora. Sin embargo, hasta que esto ocurre totalmente, hay un momento en el que tenemos sueños, pero aún nos queda un poco de consciencia, por lo que nos damos cuenta de lo que ocurre.  De hecho, en este momento se puede detectar a la vez la emisión de ondas alfa y theta en el cerebro. Las primeras son las que se producen cuando estamos despiertos, pero muy relajados, mientras que las segundas se asocian al sueño reparador. Estos tipos de ondas por lo general se dan por separado y, por eso, el brevísimo periodo en el que convergen da lugar a este tipo de “alucinaciones” tan extrañas.

Salvador Dalí llamaba a esta situación “sueños con llave”, ya que le daban una idea creativa que podía seguir moldeando a su antojo, debido a que estaba suficientemente despierto para hacerlo. Sin duda, esto explicaría por qué algunas de sus obras parecen sacadas del más rocambolesco de nuestros sueños.

Además, en este momento es cuando también se producen los sueños lúcidos, de los que os hemos hablado en otras ocasiones.

¿Cómo puede ayudar la hipnagogia a la creatividad?

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Según algunos investigadores, en esta etapa del sueño la menta se vuelve muy fluida y asociativa, de modo que puede utilizar diferentes recuerdos y sensaciones y unirlos de un modo relativamente libre. Sin embargo, al contrario que en el sueño REM, en este momento somos suficientemente conscientes para participar en dichas asociaciones y transformarlas a nuestro antojo.

A pesar de todo, si estos sueños se repiten con demasiada frecuencia pueden ser  síntoma de trastornos más preocupantes, como la narcolepsia, y sería necesario acudir a un especialista.

Obras fruto de la hipnagogia

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Además de los maravillosos cuadros de Dalí, son otras muchas las obras de diferentes ámbitos del arte y la ciencia que surgieron a raíz de la hipnagogia. Por ejemplo, Mary Shelley afirmaba que tuvo la idea para escribir Frankenstein a partir de un sueño lúcido.

También el inventor Thomas Edison afirmaba acostarse con bolas de metal en las manos, de modo que cuando su cerebro se “apagaba” para el sueño, éstas se caían, despertándolo con una nueva idea en la mente.

Por lo tanto, siempre que no se produzcan en exceso, este tipo de sueños puede ser el pistoletazo de salida para la creación de una gran obra de arte. Y es que, entre todas las musas a las que se puede acudir, ninguna sabe mejor lo que queremos hacer que nuestro propio subconsciente.

Vía: Huffington Post Batanga