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El fenómeno del 'Niño' y los desastres climáticos

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En los últimos días, el fenómeno del Niño está presente en todos los telediarios y periódicos por ser la causa de una gran cantidad de desastres climáticos alrededor del planeta. Entre ellas, la disminución de lluvias en el sudeste asiático (provocando grandes incendios en Indonesia), las olas de calor en la India, las sequías de África del Sur y las grandes tormentas que azotan Sudamérica. Todo ello se debe a variaciones en la temperatura de las aguas del Oceáno Pacífico.

¿Qué es la corriente del Niño?

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La corriente del Niño es un movimiento de agua caliente que suele darse en los últimos días de diciembre en el Pacífico ecuatorial. Este movimiento se inicia en las costas californianas y se desplaza en dirección sur hasta llegar a las costas peruanas y ecuatorianas, para a continuación poner rumbo al centro del Pacífico.
Su origen lo encontramos en los vientos alisios, productos de la rotación del planeta, que arrastran las aguas superficiales y cálidas de este a oeste, es decir, desde Sudamérica a Indonesia.

Los océanos y la atmósfera intercambian grandes cantidades de calor. Por ello, en estas condiciones encontramos que el aire de las zonas americanas se calienta, lo que conlleva menores presiones atmosféricas y la entrada de borrascas y tormentas. Esto, que ocurre de manera natural y forma parte del equilibrio climático del planeta, marca el origen de la estación lluviosa en Sudamérica.

Sin embargo, de manera más o menos periódica este fenómeno altera su comportamiento, lo que afecta al tiempo atmosférico de todo el planeta. Esta alteración tiene dos fases: una de debilitamiento de los vientos alisios, que provoca que el agua caliente permanezca cerca de la costa americana (Fenómeno del Niño); y otra fase en la que los vientos alisios soplan con más fuerza de lo normal, de manera que las aguas superficiales cálidas se desplazan hacia las costas asiáticas (Fenómeno de la Niña).

Las alteraciones climáticas del Pacífico

De este modo, lo que realmente está tomando importancia las últimas semanas es el Fenómeno del Niño, por el que la corriente de mismo nombre se debilita y las aguas cálidas se acumulan en el Pacífico oriental. Este fenómeno conlleva un aumento de temperatura de, como mínimo, 0,5 grados centígrados en esta zona durante tres meses respecto de la situación media. Esto provoca altas presiones atmosféricas en las costas australianas y asiáticas, y bajas presiones en las costas americanas.

Todo ello trae consigo consecuencias, en muchos casos, catastróficas. Estas consecuencias se basan en un desequilibrio que provoca sequías en Asia e inundaciones en América. Esto conlleva una mayor incidencia de las enfermedades transmitidas por mosquitos, como la malaria o el dengue, en India, Colombia, Venezuela y Brasil. El desequilibrio climático también trae consigo consecuencias económicas. Así, el calentamiento de las aguas oceánicas reduce la cantidad de peces que pueden vivir en el Pacífico americano. Esto es de gran importancia para gran cantidad de países, para los que la actividad pesquera es una de los principales medios de vida. Asimismo, la agricultura y otros servicios como el turismo se ven igualmente afectados. Todo esto se traduce en altos niveles de inflación y la subida de precios de algunos productos a nivel mundial, como los combustibles, el café o el trigo.

Asociado al fenómeno del Niño encontramos el de la Niña, que recibe este nombre porque se origina cuando las corrientes toman el sentido contrario. La Niña comienza cuando los vientos alisios soplan con más fuerza de lo normal y se acumulan aguas frías en el continente americano, llegando a producirse un descenso de temperatura de entre 3 y 5 ºC. La Niña provoca un clima más húmedo de lo normal en el sur de África, así como sequías en la parte central de este continente. En Norteamérica, se asocia con cambios en los patrones climáticos usuales, esto es, se espera un tiempo fresco y húmedo en el sur de EE.UU. y condiciones secas en el norte. Por último, se piensa que la Niña también puede afectar a la temporada de huracanes en el Atlántico.

Estos dos fenómenos, como vemos, tienen graves consecuencias a nivel mundial. Muchas de ellas las estamos viviendo en estos momentos. Además, la Niña a menudo aparece asociada al fenómeno del Niño, por lo que es posible que en los próximos meses se vivan sus efectos. Unos efectos que, según científicos del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, han provocado hasta un 21% de los conflictos civiles que se han producido desde 1950 por su naturaleza, que afecta tanto a la salud pública de gran cantidad de países como a la economía en general.